Siete momentos heroicos en los que el valor boliviano devino en victoria

A lo largo de 197 años de vida independiente, el país tuvo momentos épicos, en que la valentía del boliviano descolló. Iruya, Ingavi, Calama, Alto de la Alianza, Bahía, Boquerón y Villamontes son algunos.

Especial02
Por 
La Paz - lunes, 08 de agosto de 2022 - 6:31

Transcurrían las primeras semanas de la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay (1932-1935) y en septiembre del 32, un diario argentino escribió: “En Boquerón unos pocos soldados bolivianos están escribiendo la más bella página del heroísmo americano”. A lo largo de los 197 años de su historia independiente, el país tuvo momentos épicos en los que la valentía del boliviano trascendió las fronteras.

“Nuestro orgullo es deberte la vida/Nuestro anhelo es morir por tu honor”, dice parte del himno Salve ¡Oh! Patria. Así ofrendaron sus vidas miles de bolivianos en las batallas de Iruya, Ingavi, Calama, Alto de la Alianza, Bahía, Boquerón y Villamontes que -que según los historiadores Fernando Cajías, Ricardo Asebey y el historiador militar Edwin de la Fuente- se constituyen en siete momentos cumbre donde la valentía del boliviano descolló para siempre.

Batalla de Iruya

La creación de la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839) impulsada por el Mariscal Andrés de Santa Cruz (1792-1865) despertó la ira de Chile y Argentina, que declararon la guerra a la alianza.

Los argentinos, que eran gobernados por Juan Manuel Rosas, declararon la guerra a Perú y Bolivia en 1837.

“Iruya, dentro de otras batallas que tuvo que librar la Confederación Perú-Boliviana fue fundamental, porque los argentinos estaban en contra de la Confederación y esa victoria fue trascendental”, confirma Cajías.

El enfrentamiento se libró el 11 de junio de 1838 en los campos de Iruya, provincia Salta. “Una guarnición boliviana de 260 hombres fue atacada por una división argentina de 800 hombres y después de nueve horas de lucha, los argentinos fueron derrotados”, escribió El Diario en una edición de 1928.

En la victoria se destacó el militar alemán Otto Felipe Braun (1798-1869) quien, luego de luchar al lado de Santa Cruz, fue al sur para impedir la invasión argentina a Tarija, que los vecinos reclamaban como suya.

Batalla de Ingavi

Después de la disolución de la Confederación Perú-Boliviana, en 1839, el Mariscal Santa Cruz fue enviado al exilio. Agustín Gamarra (1785-1841) asumió entonces la Presidencia peruana e intentó invadir Bolivia.

Ante la amenza, el Ejército boliviano se reagrupó, liderado por el general José Ballivián. “La Batalla de Ingavi es muy importante, porque impidió que los peruanos tomen Bolivia en su último intento de reconstruir el Virreinato de Perú”, dice Cajías.

De la Fuente añade: “Ingavi fue el corolario del triunfo boliviano sobre Perú, con el que libramos cinco batallas”.

La batalla se realizó el 18 de noviembre de 1841 en los campos de la provincia Ingavi, a 12 kilómetros de lo que hoy es Viacha. Ante el peligro de la invasión de Gamarra, los bolivianos alistaron 4.000 hombres, mientras al frente estaban 6.000 peruanos.

En esa jornada, Ballivián arengó así a la tropa: “¡Los enemigos que ven al frente pronto van a desaparecer como las nubes cuando las bate el viento!”. Pese a su inferioridad numérica, la infantería boliviana derrotó a los peruanos. Gamarra fue alcanzado por un disparo y falleció. Así se selló la suerte definitiva de lo que fue la República de Bolivia.

Defensa de Calama

Después de la invasión chilena al puerto de Antofagasta, el 14 de febrero de 1879, 130 civiles, entre ellos el héroe Eduardo Abaroa (1839-1879), asumieron la defensa de Calama contra 600 soldados chilenos. Ése fue el primer combate oficial de la Guerra del Pacífico (1879-1884) que significó para Bolivia la pérdida del acceso soberano al Pacífico. “Calama por supuesto que es muy importante, porque eran 130 los civiles contra un ejército que ya venía en campaña desde Antofagasta (en el desembarco al puerto boliviano)”, narra Cajías.

Ese 23 de marzo de 1879, Abaroa quedó al frente de la defensa del Puente Topáter, sobre el río Loa. Los chilenos lo intimaron a rendirse. La respuesta de Abaroa está escrita en la historia : “¿Rendirme yo? ¡Que se rinda su abuela, carajo...!”. Una ráfaga de disparos acabó con su vida. Tenía 39 años.

Batalla del Alto de la Alianza

Había pasado ya más de un año de la Guerra del Pacífico y el Ejército peruano-boliviano estaba listo para enfrentar a Chile en los campos de Intiorko, o “Alto del Sol” en quechua, una región árida y desértica en el territorio de Tacna, Perú.

5.550 soldados bolivianos, que habían caminado semanas desde La Paz, estaban junto con 6.500 peruanos. En el otro bando había 20.000 chilenos.

Ese 26 de mayo de 1880, el Batallón Colorados de Bolivia fue protagonista de una batalla histórica. Cuando el batallón peruano Victoria estaba a punto de ser vencido por los chilenos, ingresaron los Colorados al grito de: “¡Temblad rotos que aquí entran los Colorados de Bolivia!”.

“Ése fue quizás el último momento en que se pudo pensar en una victoria de la alianza”, escribió el periodista peruano Víctor Mantilla en el libro: Nuestro héroes: episodios de la Guerra del Pacífico. “Alto de Alianza fue heroico y cerró un ciclo. Ellos venían desde la Guerra de la Independencia”, puntualiza el historiador Asebey.

Batalla de Bahía

La Guerra del Acre o Guerra del Caucho contra Brasil (1899-1903) no sólo mostró el amor sin límites de centenares de bolivianos que marcharon a pie desde La Paz durante seis meses hasta Pando, también ratificó que los pueblos indígenas sí estaban dispuestos a morir por la patria, una nación que por esas épocas no los tomaba en cuenta.

En ese grupo se destacó Bruno Racua Chimay (1877-1932), takana y experto flechero. El amanecer del 11 de octubre de 1902, armado de flechas incendiarias, Racua destruyó un arsenal de armas brasileño para finalmente consolidar la victoria boliviana en la reconquista de la Barraca Bahía, hoy ciudad de Cobija.

El Ejército boliviano contaba para esa batalla con 1.200 hombres y la astucia de Racua. Esas fueron las armas del país, derrotar al Ejército brasileño que tenía unos 5.000 hombres.

En 2003, Bruno Racua Chimay fue declarado póstumamente héroe nacional por su brillante participación en la Guerra del Acre. El conflicto terminó en 1903 con el Tratado de Petrópolis y la anexión del Acre a Brasil.

La epopeya de Boquerón

“En Boquerón unos pocos soldados bolivianos están escribiendo la más bella página del heroísmo americano. Allí luchan desde hace 15 días no solamente contra enemigos mucho más numerosos, sino contra el hambre y la sed que les han impuesto los sitiadores. Antes de rendirse prefieren la muerte”. Así describió un diario argentino, en 1932, la defensa de Boquerón (del 9 al 29 de septiembre) donde 619 bolivianos resistieron el embate de 9.000 paraguayos.

Boquerón es considerada la epopeya del soldado boliviano en su máxima expresión. Durante 15 días, los combatientes nacionales, dirigidos por el chuquisaqueño Manuel Marzana (1889-1980), repelieron una y otra vez los ataques.

Ni el apoyo aéreo pudo socorrer a los bravos soldados que quedaron acorralados por las fuerzas guaraníes. La gesta heroica simboliza, según los historiadores Cajías y Asebey, “la decisión de luchar por los ideales bolivianos hasta el último aliento”. Y eso pasó hasta el 29 de septiembre, cuando la intención de hablar con los paraguayos fue interpretada como una rendición. Luego, 240 soldados sobrevivientes, fueron tomados prisioneros.

En 2016, Teresa Aliaga Marzana, nieta de Marzana, contó cómo los paraguayos recibieron a los bolivianos en Asunción. “La gente les miraba emocionada porque eran casi cadáveres andando. Mi abuelo relataba que un niño se desprendió de las manos de su madre y entonces gritó: ‘¡Viva Marzana!’”.

Batalla de Villamontes

En febrero de 1935, en el cuarto año de la Guerra del Chaco, Bolivia se jugó el todo o nada en Villamontes.

El enemigo estaba casi a los pies de la Cordillera del Aguaragüe, lejos de Asunción, pero cerca de Tarija y Santa Cruz, y lo más importante a punto de tomar los pozos petroleros.

Juan Lechín Suárez, otro historiador militar, definió así ese momento crucial en el documental Bolivia Siglo XX. “Villamontes simbolizó la esperanza paraguaya de terminar la guerra exterminando a los bolivianos y para Bolivia significó la esperanza de que allí iba a ser el lugar de la definición”.

El coronel Bernardino Bilbao Rioja (1895-1983) organizó la defensa y Bolivia levantó prácticamente un nuevo ejército con 30.000 hombres para defender la plaza con artillería pesada. Al frente, Paraguay estaba con 15.000 soldados.

La Batalla de Villamontes se libró del 16 al 23 de febrero de 1935 y Bolivia derrotó a los guaraníes.“La victoria de Villamontes vale el doble porque ganamos y además los pozos petroleros se quedaron en Bolivia”, resume Fernando Cajías.

“Boquerón representa la decisión de luchar por los ideales bolivianos hasta el último aliento”.
Ricardo Asebey, historiador
4.000
soldados
bolivianos derrotaron a 6.000 combatientes peruanos en la Batalla de Ingavi el 18 de noviembre de 1841.

Las dos victorias olvidadas

en la Guerra del Pacífico

Durante la Guerra del Pacífico (1879-1884), los objetivos de Chile no sólo eran el salitre y el guano, sino las minas de Potosí, para desde allí penetrar a Chuquisaca y Tarija y conectarse al Atlántico. Sin embargo, dos batallas, las victorias de Canchas Blancas y Tambillos frenaron al usurpador en su cometido final.

“Chile tenía varios objetivos en la guerra; el primero, la supremacía en el Pacífico quitándole a Perú el dominio en el Puerto del Callao y, luego, el Cerro Rico, Chuquisaca y Tarija, para desde allí llegar al Atlántico. Por eso, la importancia de las victorias de Tambillos y Canchas Blancas”, reafirma el general en retiro e historiador militar Edwin de la Fuente.

El 12 de noviembre de 1879, un destacamento de 500 hombres dirigidos por el coronel Lino Morales venció a 1.400 soldados chilenos en el sector de lo que hoy es el municipio de Colcha K. Los “rotos” se aprestaban a ingresar a Oruro y Potosí para luego cortar los suministros que llegaban desde Chuquisaca y Tarija, añade De la Fuente.

El diario de campaña del coronel Ezequiel Apodaca indica que el enfrentamiento dejó un saldo de 200 soldados chilenos muertos y 400 heridos. En 2017, el entonces ministro de Defensa, Reymi Ferreira, reveló que el diario de Apodaca estuvo oculto por décadas.

Casi un mes después, el 6 de diciembre de 1879, se produjo la segunda victoria boliviana en la Guerra del Pacífico en el sector de Tambillo. “El épico batallón era conducido por el coronel Rufino Carrasco (foto), se enfrentó a 600 chilenos que los superaban en armas”, relata De la Fuente.

De acuerdo al parte oficial de guerra redactado por Carrasco en diciembre de 1879, así como a otros documentos militares, el Escuadrón Francotiradores estaba conformado por 70 varones, la mayoría de ellos oficiales y suboficiales chicheños. Los francotiradores bolivianos fueron la vanguardia de la Quinta División, de Narciso Campero, que quedó estancada en el sur del país.

Ferreira añade que Campero “lejos de contribuir al esfuerzo bélico, se dedicó a conspirar contra el presidente Hilarión Daza para avanzar a Oruro y derrocarlo”.

Carrasco sorprendió a los chilenos en un desfiladero la noche del 6 de diciembre causándoles varios muertos y heridos, aparte de capturar 11 prisioneros.

El también historiador Fernando Cajías coincide con De la Fuente. “Estas dos batallas (Canchas Blancas y Tambillos) permitieron frenar el avance de los chilenos a Potosí. El Ejército chileno se hacía fuerte en la costa, pero adentro (en el altiplano boliviano) no tenía provisiones”, rememora.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen.
Para más información puede contactarnos

OTRAS NOTICIAS