Ugarte, el Maestro que enseñó a ganar en medio
de la adversidad

El potosino que brilló en Bolívar y en la Selección boliviana es una de las grandes figuras del deporte nacional.

Especial02
Roxana Pomier
Por 
La Paz - sábado, 06 de agosto de 2022 - 5:00

Minuto 86. Víctor Braun ejecuta un córner desde el sector derecho. Víctor Agustín Ugarte se eleva como si estuviese destinado a dejar su condición terrenal para mudarse a otro perenne. Se anticipa a Joe Calderón y conecta un cabezazo. El balón se estrella en las redes del arco del portero Rafael Asca. Bolivia gana 1-0 en la inauguración del estadio Nacional de Lima. El Maestro da su primera lección monumental.

Bolivia es capaz de cambiar la realidad. En el Sudamericano de 1953, en el recién inaugurado escenario deportivo limeño, unos 55 mil fanáticos estaban preparados para el festejo. Los periódicos peruanos tenían listas sus portadas con frenéticos titulares para la albirroja. Pero aquellos textos jamás abandonaron la sala de redacción.

Hace seis décadas, el combinado nacional era el convidado de piedra. “Perú se dio el lujo de inaugurar el Sudamericano y eligió como rival a uno de los más débiles de esa época, Bolivia. Le salió el tiro por la culata porque el equipo rindió muy bien. El Maestro tenía a los defensores peruanos como locos”, cuenta José Tito de la Viña, periodista deportivo que escribió páginas y páginas para narrar las gambetas y las proezas que llevaron al potosino a alcanzar tan obsesiva habilidad, obtenida, seguramente, en las calles del Barrio Norte, en Tupiza.

Con una pelota de trapo, el pequeño Ugarte (6 de junio de 1926) pasa de jugador a mago, de goleador a genio, todo en medio de los cerros de Aranjuez. En ese lugar se crecía a plan de palo. Su abuela Leandra se lo recordaba cada vez que podía. “Mi padre se crió con la enseñanza de su abuelita. Era huérfano. Corría por los cerros de Aranjuez. Él practicaba atletismo y con los años fue adquiriendo la disciplina que lo llevó a ser un gran deportista”, explica Juan José Ugarte, quien durante varios años apilaba una a una las anécdotas de su padre, el Maestro.

Ugarte -que soñaba con ser un Arsenio Erico, el futbolista paraguayo que brillaba en el fútbol argentino de los años 30 y 40- un día salta al Huracán de Tupiza, luego al potente Bolívar. El 29 de junio de 1947, el joven tupiceño de 21 años debuta con la casaca celeste. “Bolívar fue el equipo de sus amores”, adiciona De la Viña, Premio Nacional de Periodismo (2008).

Un año después pasa al argentino San Lorenzo. “Estuvo durante casi un año y medio. José Francisco Sanfilippo le quitaba el protagonismo, pero también fue boicoteado y estuvo poco tiempo. Posteriormente volvió a la Academia”, resalta Don Tito.

También se puso las poleras del colombiano Once Caldas (1959-1961) y Mariscal Santa Cruz (1964-1965). Fue su luz la que aclaró el camino de Bolivia en el Sudamericano de 1963, el año en el que el país se pone el cartel de campeón de América. “Fue la figura central de la Selección, acompañado por Wilfredo Camacho”, apunta De la Viña. En ese torneo, Ugarte revalida su título de Maestro. Daba lecciones a sus jóvenes compañeros, como Ramiro Blacut, que con 16 años escuchaba atentamente sus consejos y recibía su protección. Por ese logro, Ugarte recibe una motocicleta argentina. A sus compañeros les dan unas bicicletas Hércules. Su luz se apaga el 20 de marzo de 1995. Ese día nace su leyenda.

4
títulos
celebró Ugarte, tres con Bolívar y uno con la Selección, en 1963.
16
goles
convirtió el Maestro con la casaca del combinado boliviano.
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