Gloria de Phelps alcanza 21 oros en natación

El hombre récord de la historia de los JJOO festejó con su madre su novia y su hijo
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miércoles, 10 de agosto de 2016 · 00:12
AFP / Río

 Es la segunda vez que Michael Phelps sube a lo más alto del podio desde su regeneración, que termina con los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Éstas saben distintas, se sienten diferentes con su novia e hijo celebrando a su lado. Phelps decidió que necesitaba cambiar en la celda de una comisaría de Baltimore, adonde pasó la noche del 29 de septiembre de 2014 tras ser arrestado por conducir en estado de ebriedad.

 El legendario Phelps sumó  ayer su vigésimo primer  oro olímpico en la historia. Anoche ganó dos títulos. Primero se impuso en  los 200m mariposa. Phelps registró un tiempo de 1:53.36 en un duelo cabeza a cabeza con el japonés Masato Sakay. El podio lo completó el húngaro Tamas Kenderesi, mientras que el defensor del título, el sudafricano Chad le Clos, terminó cuarto.

Luego se impuso en la prueba de relevo 4x200m. Partió cuarto con una excelente ventaja de más de un cuerpo que sacaron Conor Dwyer, Townley Hass y Ryan Lochte. Gran Bretaña llegó segundo y Japón, tercero. 
Su historia de vida

La vida que adoptó después de su retiro precoz en Londres no podía seguir. Dejó atrás a los "amigos” tóxicos, se comprometió con Nicole Johnson, hizo las paces con su padre y se sintió realizado con el nacimiento de Boomer. Y en la nueva y definitiva etapa de su vida no podía faltar la natación. 

En Río "podré terminar mi carrera de la manera que quería”, indicó poco después de llegar. "Me estoy divirtiendo de nuevo, estoy disfrutando lo que estoy haciendo”, indicó. En la celda, recordó Phelps en una entrevista televisada, alguien le dijo que "necesitaba cambiar, volver a enfocar las prioridades”. 

De aquel Phelps inmaduro al padre de familia de 31 años, que dedica sus medallas a Nicole, a Boomer y a su madre Deborah en las tribunas. Ése es el aplauso que más le importa, que más siente. Su experiencia lo convierte en una especie de figura paterna para la joven generación de relevo de EEUU.

 La carrera de Phelps arrancó en  los Juegos de Sídney 2000.  En Pekín 2008   con ocho oros y comenzó a tejer su leyenda. Después vino su segundo tropezón con la bebida, pero si dicen que los golpes enseñan, Phelps considera tener aprendida la lección. El nuevo Phelps ahora tiene el retiro que quería, el que le quiere contar a su hijo.
 
 
 

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