Bolivia está a $us 150 millones de una medalla

Dirigentes dicen que se debe respaldar las disciplinas en las que “somos fuertes”.
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lunes, 15 de agosto de 2016 · 00:00
 Juan C. Toro  / La Paz

Son "150 millones de dólares”. Es el valor  que nos separa de una medalla en los Juegos Olímpicos, según el titular de la Federación Boliviana de Tenis (FBT), Álvaro Guzmán. El dirigente está convencido de que si no hay inversión no habrá buenos resultados en el deporte.

"La presea está muy lejos. Se tiene que invertir entre 150 y 250 millones de dólares para que salgamos adelante”, señaló quien también fuera presidente del Comité Olímpico Boliviano (COB).

Puso como ejemplo la labor que se cumple en Jamaica, un país que también es pequeño, donde la mayor cantidad de sus recursos económicos se invierte   en el atletismo, especialidad velocidad. Los jamaiquinos se destacan en el atletismo   y tienen como principal referente a Usain Bolt, quien logró seis  medallas de oro en dos participaciones en los JJOO.

"En África se apoyan las pruebas de fondo, en Colombia al ciclismo. Lo importante es que se distribuyan los recursos de manera inteligente para que se cumplan con los procesos”, remarcó Guzmán.

No se animó a indicar a qué disciplinas deportivas se tiene que respaldar en el país, pero mencionó algunas en las que se consiguieron buenos resultados a nivel internacional, como el caso de raquetbol, disciplina que no es olímpica, además de la marcha, natación y tiro deportivo que lograron la clasificación a los Juegos de Río.

"Es difícil a la hora de definir, primero se tiene que masificar y contar con políticas deportivas y de financiamiento”, apuntó el directivo cruceño.

"En este momento nuestros medallistas deben tener entre cinco o seis años de edad. No se puede conseguir el podio en un ciclo olímpico; cuatro años no son suficientes, los milagros no existen”, remarcó el dirigente.

No desmereció lo que hicieron los deportistas que representan  a Bolivia en Brasil. Destacó que antes se llegaba a una cita olímpica a través de las wild cards (tarjetas de invitación) y en esta oportunidad más del 50% de los atletas  nacionales llegaron por mérito propio.

Silvia Crespo, presidenta de la Federación Boliviana de Natación (Febona), coincidió en que las medallas están lejos. Puso como ejemplo a los nadadores  que  llegaron a la cita de Río y la inversión que se realizó para lograr los resultados.

Karen Tórrez y José Alberto Quintanilla consiguieron la marca B para los Juegos Olímpicos. Los dos cumplieron  un proceso largo de preparación. En el caso de la bañista, apoyada por una beca de Solidaridad Olímpica y en el segundo por el impulso de sus padres, quienes también fueron nadadores y cuentan con un club propio en Santa Cruz.

"Es matemática simple. Karen recibe 4.400 dólares mensuales desde hace tres años, tiempo que trabaja en España. Ese dinero le alcanza para su alimentación, para el departamento y su medio de transporte. Ella no tiene ningún salario, como pasa en otros países”, indicó Crespo.

Añadió que toda esa inversión sirvió para alcanzar la marca "B” y que se debe trabajar para llegar a la marca "A”, que es la que consiguen los deportistas de élite que van a pelear por las medallas de oro, plata y bronce en las citas olímpicas.

Hizo referencia al ofrecimiento del presidente Evo, 50.000 dólares a quien gane una medalla de oro. Considera que ese dinero debería hacerse efectivo y dividirlo en dos o tres atletas de "élite” y que éstos entrenen en Centros de Alto Rendimiento (CAR) apuntando a Tokio 2020.
 
Los marchistas sueñan con pelear por las medallas en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

Wendy Cornejo, Ángela Castro, Ronal Quispe, Marco Rodríguez y Stefany Coronado, marchistas que se clasificaron a Río de Janeiro 2016, pisan tierra. Saben que no están para pelear por las medallas en Brasil, pero sueñan con hacerlo en Tokio 2020, evento al que quieren llegar en mejores condiciones.

Todos afirmaron que la meta en Brasil es mejorar la marca personal e intentar clasificarse entre los 20 o 30 primeros y realizar un nuevo ciclo olímpico con mejores perspectivas.

Los cuatro primeros contaron con el apoyo de la CBN a través del proyecto Tunkas. Cumplieron el ciclo olímpico, pero no saben cuál será su futuro, según afirmó Quispe.

 Gonzalo Prado, expresidente de la Federación Atlética de Bolivia (FAB), dijo que el proceso que se cumple con la marcha atlética va por buen camino y que en Tokio habrá resultados.

 "En Río harán un buen papel, están motivados. El futuro depende de la ayuda que puedan recibir”, señaló.

Apuntó que los dirigentes verán la forma de que se continúe el proceso, ya que los entrenamientos son a largo plazo.

" En otros deportes estamos más lejos de las medallas, pero vamos por buen camino”, concluyó.

El deporte también es un sacrificio personal

Página Siete  / La Paz

El sueño de lograr una medalla en los Juegos Olímpicos no sólo implica una inversión económica, sino también el sacrificio personal, algo que no muchos deportistas están dispuestos a realizar y dejan la actividad por esa razón.

El nadador José Alberto Quintanilla fue claro. Aseveró que en su disciplina no se necesita de mucha tecnología para salir adelante. "Tenemos lo suficiente para estar a la talla mundial, la diferencia está en que no contamos con deportistas dispuestos al sacrificio”.

Apuntó que desde que tiene 10 años de edad se entrena apuntando a los Juegos, logró su primera meta de llegar a Río de Janeiro y espera pelear por alguna medalla en Tokio 2020.

La cochabambina Karen Tórrez, quien también se clasificó a los Juegos, es otra muestra de sacrificio. Silvia Crespo, titular de la Federación Boliviana de Natación (Febona), destacó que la bañista renunció a los estudios, su familia y amigos desde hace tres años para perseguir el sueño de convertirse en una  nadadora olímpica.

La deportista prefiere no hablar del futuro. No sabe si es que todavía contará con el respaldo de Solidaridad Olímpica o el Estado, prefiere esperar.

"Me entreno como una nadadora profesional, le dedico todo el tiempo a la natación aunque no percibo ningún ingreso, como lo hacen los otros nadadores del exterior”, aseveró.

Los marchistas Ángela Castro, Wendy Cornejo, Stéfany Coronado, Ronal Quispe y Marco Rodríguez también saben de ese sacrificio, ya que su entrenamiento demanda mucho tiempo y concentraciones a orillas del lago Titicaca.

Coronado, antes de viajar a Brasil, contó que dejó de estudiar durante la temporada 2015, pero este año debe comenzar a avanzar con sus estudios, por lo que tomó una materia en su carrera universitaria.

 

 
 
 

 

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