EEUU gana a España y suma su sexto título olímpico consecutivo

101-72 fue el resultado final. Las españolas sólo pudieron competir en el primer cuarto.
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sábado, 20 de agosto de 2016 · 20:31
El Mundo / Río de Janeiro
Nunca hubo una plata más dorada, ni una derrota más exitosa. Laia Palau, Anna Cruz, Alba Torrens, Laura Nicholls, Astou Ndour, Silvia Domínguez, Marta Xargay, Luci Pascua, Laura Gil, Leticia Romero, Laura Quevedo, Leonor Rodríguez... y hasta Sancho Lytlle, que se cayó por lesión pero fue clave en el Preolímpico.
 
Son historia. Todas las chicas de Lucas Mondelo merecen ser mencionadas y recordadas, pues un día alcanzaron el Olimpo en Río de Janeiro. Porque ser segundo es la cumbre, es ser «el campeón de los mortales», cuando detener el sexto oro consecutivo del USA Team es la utopía. [Narración y estadísticas: 101-72]

Llegó un momento en el que ya no importó el resultado. España no dejó de competir, por supuesto. No iba permitir Lucas Mondelo ni siquiera esa licencia postrera a sus chicas, que se han ganado la reputación precisamente a base de no darse nunca por vencidas. Así consiguieron su gesta más grande aquí en Río, cuando todo lo tenían perdido contra Turquía en cuartos de final.
 
Son hacedoras de milagros, pero lo de tumbar al USA Team, lo de acabar con su legendaria racha olímpica (con la de este domingo, 49 victorias consecutivas desde Barcelona 92), era mucho más que un imposible. «No sé cuando, pero habrá algún que podamos», soñaba la capitana Palau, todavía sin despejar la incógnita de su retirada, imposible contener su inmensa alegría: «¡Ya no se le puede pedir más a la vida!».

Hubo unos minutos de pura diversión. Se apreciaba en los rostros de las chicas, sonrientes en la presentación, con la plenitud del que está orgulloso del trabajo realizado. Y aunque tardaron en darse cuenta de dónde estaban realmente, España se observó un buen rato mirando directamente a los ojos de las chicas de Geno Auriemma, un técnico que presume de 11 títulos de la NCAA con las Huskies de la Univesidad de Connecticut.
 
Alba estaba desatada, demostrando una vez a la WNBA que podría estar triunfando allí si no prefiriera jugar cada verano con su selección. Pese a la enorme diferencia de centímetros, la corajuda Nicholls le ponía tapones a la infinita Britney Griner (206 centímetros). Un triple de Torrens puso la máxima (14-17, min. 9). Pero era un falsa realidad, un bello espejismo porque España se cargaba peligrosamente de faltas intentando compensar las distancias en el rebote (¡con 51 acabaron las norteamericanas!).

Despegue en el segundo cuarto
En el segundo cuarto las yankis eran ya incontenibles. Dos triples seguidos de Diana Taurasi, en busca de conquistar su cuarto oro olímpico -como Sue Bird y Tamika Catchings-, dispararon al rival, aviones sobre la pista, mientras queMondelo tenía que recurrir a un juego interior formado por la escolta Xargay y la ala-pívot Gil. Un despiste final permitió la canasta de Whalen que puso la máxima justo al descanso.

Como bien había augurado el seleccionador, el «respeto» que se han ganado -por ejemplo en la final del pasado Mundial, donde sólo perdieron de 13 puntos- fue el acicate de las estadounidenses, que han ganado todos sus partidos aquí en Río por una diferencia media de casi 40 puntos. Hacia esas cotas caminaron con el colmillo afilado, sin perdonar los errores ajenos y hasta poniéndose demasiado serias en algún enganchón.

Sin desacelerar en la segunda mitad, en la que los triples (cinco) de Taurasi martilleaban las defensas españolas. La selección intentó no perder comba con un par de triples de Ndour, que demostró su buena mano desde el perímetro. Pero lo que puso en pie al Carioca 1 fue el de Silvia Domínguez desde el centro del campo sobre la bocina del tercer cuarto.

La abultada derrota no empañó la gloria que han alcanzado este grupo de chicas en estos Juegos. Las herederas de las inolvidables Amaya Valdemoro y Elisa Aguilar, que ahora contemplan su herencia. «Es comparable a la plata masculina de Los Ángeles», admitía un emocionado Jorge Garbajosa.

Espoleadas por el fracaso de no estar en Londres, acudieron a Río con el hambre de quien no quiere dejar pasar una oportunidad única. Se conjuraron cuando perdieron a su bastión, Sancho Lyttle, a unos días de viajar. Y se convirtieron en historia del baloncesto español tras una excelente primera fase que allanó el camino, una hazaña en cuartos al remontar a Turquía ocho puntos en tres minutos y una lección de competitividad en semifinales ante la Serbia campeona de Europa, la misma que logró el bronce al tumbar a Francia (63-70). Sólo las invencibles estadounidenses han logrado derrotarlas en Río. De ahí su felicidad plena en el podio, a un sólo escalón de semejantes leyendas.

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