El atleta que llegó gateando, un resbalón que despertó risas

La competencia estuvo repleta de detalles, sobre todo algunos momentos dramáticos.
FIL
domingo, 21 de agosto de 2016 · 16:00
La Nación / Río de Janeiro
Una fuerte lluvia alejó al público del maratón olímpico de Río 2016, pero la competencia estuvo repleta de detalles coloridos, sobre todo algunos momentos dramáticos en la línea de llegada, en la Plaza de la Apoteosis que corona el Sambódromo carioca.

"Estaba un poco lenta la prueba, entonces decidí tomar la cabecera; tal vez haya sido la lluvia", dijo con cierta ironía el keniano Eliud Kipchoge, quien con una marca de 2:08:44, obtuvo la medalla de oro y celebró que tanto el maratón masculino como el femenino en Río de Janeiro hayan sido ganados por atletas de Kenia, en referencia a su compañera Jemina Sumgong.

"Es histórico, la primera vez que Kenia vence tanto el maratón masculino como el femenino en los mismos Juegos Olímpicos. Es el mejor momento de mi vida", aseguró ya emocionado mientras era recibido al ritmo de la escola de samba União da Ilha, con disfraces carnavalescos y todo, a tono con la emblemática pasarela.

Ocho minutos después, en el 33º lugar, ingresó al Sambódromo el estadounidense Meb Keflezighi, que se resbaló justo cuando cruzaba la línea de llegada ante el asombro de la poca gente en las tribunas. Sin embargo, el atleta de 41 años no perdió el humor y se puso a hacer unas flexiones de brazos allí mismo, actitud que despertó aplausos y risas entre el público y los organizadores.

"Sabía que la prueba sería resbaladiza y me cuidé todo el tiempo, pero me descuidé al final de la prueba. Por lo menos fue sobre el fin y no necesité levantarme y seguir corriendo un poco avergonzado. Como ya estaba en el piso, pensé '¿por qué no hacer algunas flexiones?'", contó luego Keflezighi, el atleta de mayor edad de la nutrida delegación de Estados Unidos y uno de los dos más veteranos que participaron en el maratón, junto al marroquí Rashid Kisri, también de 41 años, quien llegó 73º.

Con 155 corredores, se trató del maratón olímpico con mayor cantidad de participantes en la historia de los Juegos, y 140 de ellos terminaron, aunque algunos tuvieron que ser asistidos por médicos tras pasar la línea de llegada. Pero los que ingresaron al Sambódromo para el final no quisieron perderse por nada del mundo a sensación de victoria personal.

El iraní Mohammadjafar Moradi, por ejemplo, se cayó a poco metros de la llegada y con las pocas fuerzas que le quedaban terminó gateando en el puesto 129, apoyado por vivas de los espectadores. Ya en penúltimo lugar, el camboyano Kiniaki Takizaki estaba tan feliz de lograr su objetivo de terminar la prueba que en el último trecho se recargó de energías y él mismo alentó con sus brazos al público para que lo vivara. "¡Camboya! ¡Camboya!", le gritaron mientras él cruzaba la línea final con una sonrisa de oreja a oreja pese a su marca de 2:45:55.

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