Brasil se quedó con el oro en voleibol con Neymar de torcedor

La selección local derrotó con autoridad a Italia: fue 3-0 en un Maracanazinho colmado.
FIL
domingo, 21 de agosto de 2016 · 17:49
La Nación /Marcelo Gantman
Brasil consumó en Río 2016 una venganza que esperó 26 años. Italia, dirigida entonces por Julio Velasco, mandó a Brasil a jugar por el cuarto puesto del Mundial de 1990. Más cerca en el tiempo, hace pocos días, Italia le ganó 3-1 en la fase de grupos. Hubo sospechas de que luego no hizo su máximo esfuerzo contra Canadá y perdió 3-1.
 
Con ese resultado, Brasil y Francia se eliminaban para ver quien pasaba a cuartos de final. Todo en el Maracanazinho. Un escenario con una energía única que transforma en trascendente cada instante del voleibol.

Brasil ganó 3-0 ( 25-22, 28-26 y 26-24, en una hora y 37 minutos) y se cobró de una vez todas esas deudas deportivas que cruzan generaciones. La medalla de bronce fue para Estados Unidos. Pero al margen de sus asuntos con Italia, Brasil no cede su poderío en el voleibol de los Juegos Olímpicos. Es el cuarto podio consecutivo: medalla dorada en Atenas 2004 y Río 2016 (la primera fue en Barcelona 92) y plateada en Pekín 2008 y Londres 2012.
 
 
El secreto de tanto éxito tiene autor: Bernardo Rezende, su entrenador. Hace 15 años que conduce a un seleccionado con ese registro en Juegos Olímpicos, tres Campeonatos Mundiales y ocho Ligas Mundiales.

"Tuvimos que cambiar nuestra manera de jugar. El voleibol es más dinámico y los rivales son cada vez más y mejores. Para Brasil todo era defender y atacar. No nos alcanza eso, tuvimos que aprender a jugar más", dijo Bernardinho. El armado de su juego está en manos de su hijo Bruno, que ofrece variantes de ataque.
 
Wallace (20 puntos en la final) es un opuesto que rara vez da segundas oportunidades y Lipe (11 puntos) es un temible sacador y sube muy bien en el bloqueo. Así le ganó en la cara el último punto del partido a Ivan Zaytsev, de origen ruso, pero italiano para maldecir esa última jugada.

Brasil ganó con un contundente 3-0. El estadio pocas veces tuvo dudas sobre el desenlace de esta historia. El segundo set comenzó con el ingreso de Neymar al Maracanazinho. Fue entrevistado en un tiempo muerto por una de las conductoras del show del voleibol (casi un programa aparte dentro de la competencia) y en las pantallas se mostró el penal del triunfo contra Alemania.
 
Neymar, con su pelo platinado luego de la final del fútbol, aplaudió con las manos inflables de la mascota Vinicius que se le repartió al público para agitar. Desatado el festejo, entró a la cancha Carlos Arthur Nuzman, presidente del Comité Organizador de los Juegos y el dirigente deportivo más relevante que tiene Brasil.
 
Lipe lo levantó como si fuera un compañero del equipo, Nuzman, jugador de voleibol en el primer seleccionado brasileño que compitió en Tokio 64, luego se abrazó con Bernardinho Rezende. Tras la premiación, el libero Sergio, de 40 años, anunció su retiro y dejó su camiseta azul en el piso como ofrenda.
 
Todos sus compañeros se agacharon para besarla. Estrellas de ese seleccionado como Giba y Nalbert, ahora comentaristas televisivos, veían desde lo alto del estadio cómo otra generación de jugadores despedía los Juegos con una actuación memorable.

Brasil quedó como campeón indiscutido, aclamado y reconocido. El final demostró que la Argentina en cuartos cayó contra un rival prácticamente creado para ganar medallas olímpicas.

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