Rita del Solar

El arte del saber vivir

miércoles, 26 de noviembre de 2014 · 21:34
La base de las relaciones humanas está hecha de pequeñas y grandes delicadezas
que hacen que la amistad o el amor sean duraderos; éstas pueden ser entre padres e hijos, abuelos, tíos, esposos o amigos. Estas delicadezas vienen envueltas en una
palabra en el momento debido, una nota o carta cuando se quiere decir algo, o un regalito. La nota puede ser tres palabras o una tarjeta de las que ahora hay tantas y tan bellas. Entre
las notas están las de agradecimiento, ya sea por una invitación que nos hicieron, o un favor, o un regalo. Esta es una de las primeras reglas de etiqueta que nunca deberíamos olvidar.
También se puede llamar por teléfono para agradecer por cualquier gentileza que se recibió. Si se decide, el regalo no necesita ser costoso, solo tiene que mostrar cariño, imaginación y sobre todo tiene que ser pensado. Las fl ores son un lindo detalle para mujer, es mejor que éstas
vengan envueltas en un papel de seda y un rosón. El ramo hecho es muy difícil de ponerlo en una casa que se supone ya está decorada para la ocasión. Lo mejor es mandarlas al día siguiente con una tarjeta agradeciendo la atención, esto les viene bien a los olvidadizos que no llevaron algo
a la invitación.
Cómo recibir Empecemos por establecer qué es recibir bien, es una cualidad que resulta
tangible y al mismo tiempo abstracta.
En verdad debiera resumirse diciendo que es hacer que los demás "lo pasen estupendo en tu casa”.
Hay muchos factores que contribuyen a ese ambiente de agrado y uno de los principales es la comodidad confortable. A su vez, esto último semana de la fl uidez, el orden, la serenidad
sin rigidez. Para recibir hay que organizarse con efi ciencia, sin dejar nada al azar, practicando el
arte de planifi car con antelación. No hay que temer a los preparativos pensando que quitarán espontaneidad, porque aún la reunión más imprevista, requiere de cierta estrategia.
Cada vez que conviden, piensen en la forma de halagar los sentidos, considerando cómo van a arreglar su casa, qué fl ores van a poner, qué aromas y qué gusto tendrá la comida; si habrá música y de qué tipo, y naturalmente qué se pondrán, ese todo es lo que hace de la hospitalidad una
actividad tan agradable.
Algunas cosas útiles al momento de prepararse para recibir son:
• Se hace la lista de invitados pensando a quién puedes invitar con quién.
• Se elige la fecha.
• Se invita.
• Se planea el menú.
• Se hace la compra de comida y
bebidas o se la pide afuera si tienes mucho trabajo.
• Se pasa revista al equipo de cocina que se necesita para preparar la comida; a la vajilla cubiertos, copas y vasos, mesas, manteles, etcétera.
• Se compra hielo extra y fl ores.
• Se limpian y pulen los cristales y los adornos.
• Se hacen los cambios necesarios en la ubicación de los muebles.
• Se arreglan las fl ores en los fl oreros.
• Se pone la mesa y disponen los cubiertos y utensilios para servir la comida.
• Se ponen las bebidas en el refrigerador y se llena la hielera.
La casa estará ordenada, sin cosas fuera del lugar, como toallas húmedas, juguetes esparcidos por el piso del recibo, ni mesas sembradas con aparatos electrónicos. La dueña de casa se verá serena, sabiendo que tiene todo controlado. La comodidad también implica tener espacio sufi -
ciente para el número de invitados.
Hay que estudiar la capacidad de los cuartos de recibo, los asientos disponibles, el tamaño de la o las mesas, del lugar en que se guardan los abrigos y la circulación. ¿Cómo aumentar el espacio para hacer caber más gente? Se puede considerar la posibilidad de poner mesas en la
terraza, en un dormitorio convertido  de comedor por el día, en hall de entrada. Hay bastante equipo que sirve para este propósito: mesas y sillas plegables, carros con ruedas para llevar bandejas, placas térmicas para dejar las fuentes, etcétera.
Últimamente han caído muchos tabúes tribales: ahora los hombres cocinan, las mujeres eligen el vino. Ese mismo aire libertario ha encendido el interés por la calidad gastronómica, ya se trate de comidas o bebidas.
Hay más confi anza en los gustos propios, y esperamos encontrar en la mesa una cierta "elegancia natural”, la emergencia de un estilo personal para recibir, que yo considero la clave para el éxito de cualquier anfi trión o anfi triona.
Si es invierno, es preciso que la casa este bien calefaccionada y bien iluminada, convertida en un hermoso escenario, la primera impresión es la que perdura.
Para que todos sean felices, los menús deben ser interesantes, variados,fáciles de realizar. Se puede encontrar inspiración en los muchos libros de cocina que existen en el mercado, en la sección gastronómica de las revistas, o en algo que se comió en un restaurante o en casa de amigos. Un consejo: no hay que experimentar ese día, ya sea en la conformación del menú o en las recetas. Dejemos el rol de conejillos de indias para la familia. Tampoco se invita comidas que pueden no ser del gusto general, a no ser que se avise "Te voy a invitar ancas de rana”.
En una comida elegante, mi consejo a las dueñas de casa jóvenes: más vale ahorrar en la comida y en los tragos y gastar en un mozo bien entrenado. El mejor elemento en una reunión es la anfi triona perfectamente tranquila y disponible. Una señora que está al borde de un ataque de nervios pensando que faltó algo o que el guiso se puede quemar en el horno, no lo pasa bien y altera a los
invitados.
Siempre pueden haber fallas, y en ese caso, más vale tomar las cosas con calma y asumir que nadie es perfecto.
Si la dueña de casa disfruta la velada, seguro que los invitados también lo harán. La alegría es contagiosa.

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