El buen trato

La miel: néctar de los dioses y de los mortales

domingo, 17 de abril de 2016 · 00:00

Eric Lacoste

La abeja y probablemente la miel estaban en la tierra mucho antes que el hombre; fósiles de ámbar amarillo de la región  báltica muestran que la abeja habitaba en nuestro planeta hace como 40 millones de años. La representación rupestre más antigua del cosechador de miel se encuentra en las grutas de las Arenas en la región de Valencia y data de  7.000 años antes de Cristo. 

Antes de saber cazar,  el hombre vivió de la recolección y necesitó de poco tiempo para descubrir la miel, dice la leyenda, siguiendo a los osos o monos que por naturaleza son ávidos de miel. El gusto del dulce para el hombre no proviene del adquirido o del cultural,  más al contrario del instinto;  la atracción por ello es asociada a la supervivencia.
 
¿Qué es la miel ? es una sustancia dulce fabricada por las abejas melíferas a partir del néctar de las flores. Se precisa un promedio de 20.000 a 100 mil viajes para aportar un litro de néctar a la colmena y cinco litros de néctar de flores ¡para hacer un litro de miel ! La abeja produce la miel con sus enzimas transformando la sacarosa del néctar en glucosa y fructosa. La miel no es el único producto elaborado  por la abeja. El propolis, conocido por su rol antiséptico, la cera  para construir los alvéolos de la colmena que se utiliza por la industria cosmética y la Jalea royal alimento de la reina y sus larvas a la cual se atribuye la  longevidad para quien la consume. 
 
Los hieroglifos egipcios muestran que la abeja era considera como divina y símbolo de los faraones. El propio Zeus llevaba el apodo de rey de las abejas; en Grecia  se consideraba a  las abejas como mensajeras de los dioses y la miel como fuente de sabiduría de elocuencia y del arte poético. En la Roma antigua el  consumo de la miel como alimento condimento fue utilizado frecuentemente para embellecer la piel y curar las heridas. 
 
Sabemos que la miel es eficaz para curar quemaduras, inflamaciones de la piel, también es beneficiosa para el sistema inmunitario, digestivo y respiratorio, hasta para combatir los efectos  del colesterol malo;  para ello se recomienda  comer de noche tajadas de  manzana con miel.
 
Conjuntamente con las frutas, la leche y el queso antes de la llegada del azúcar de caña o betarraga,  la miel ha reinado sobre la cocina y la gastronomía. Si los antiguos han atribuido a la miel un valor divino haciendo de ella el néctar de los dioses, los chefs de la Grecia antigua elaboraron recetas en las que  la miel tuvo un rol primordial: frutos de mar cocidos con miel, perejil y menta, morcilla a la miel, pastel con huevos, queso y miel  y también las frutas y nueces mojadas en miel.  
 
En estas épocas y lugares,  bien antes del consumo del vino, la bebida primitiva fermentada era el hidromiel o aguamiel; fue la primera de las bebidas alcohólicas que consumió el hombre 1.700 años antes de Cristo. 
 
Al igual que los griegos,  los romanos consideraban la miel como un elemento indispensable para la alimentación cotidiana o festiva. Realizaban preparaciones a veces altamente insólitas como ser sesos de cordero con miel y comino, y otras  francamente sorprendentes, para no decir modernistas, en el sentido de que la modernidad no excluye la supervivencia de ciertas antiguas recetas tradicionales,  como  el jamón en costra al miel en la cocina agridulce, o el omelette, cuya etimología para esta preparación base de la cocina moderna, no es otra en latín  que ova mellit, y designa una preparación clásica de la cocina romana que consiste en huevos batidos y cocidos con miel en plato de arcilla.
 
La miel como condimento se utiliza para la realización de salsas, la conocida  honeymustard que acompaña varias preparaciones culinarias actuales se  remonta  al siglo I, cuando Marcus GaviusApicius,   cocinero oficial de los emperadores Augusto y  Tiberius, elabora una receta a base de vinagre de vino, granos de mostaza molidos y miel con la cual adoba las carnes de buey, los cueros y las  patas de cerdo para mejorar su conservación. Una de las recetas míticas de este mismo  gran maestro de los artes de la mesa, el pato Apicius , retomado en  2010 por el famoso chef etoile Alain Senderens ,  muestra definitivamente  que el sabor de la miel conquista tanto divinidades como mortales desde siempre.
 
El dulce de la miel no consola la picadura de la abeja. Proverbio francés.

Confidencial

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