10 días de peregrinación y agradecimiento: Samuel Doria Medina recuerda que estuvo cinco veces frente a la muerte

El exitoso empresario paceño cumplió su peregrinación por el Camino de Santiago. Comenta que sobrelleva con éxito el cáncer que le diagnosticaron y asegura que seguirá invirtiendo.

Gente & Lugares
Ivone Juárez
Por 
La Paz - domingo, 25 de septiembre de 2022 - 5:00

Ayer, a las 6:00, hora boliviana, el empresario Samuel Doria Medina cumplió uno de sus retos en su singular vida: peregrinar hasta la tumba del Apóstol Santiago de Compostela, en España.

Fueron 10 días de caminata y de agradecimiento a Dios por su existencia. Es que Samuel enfrentó en cinco oportunidades la posibilidad de morir. La última desde 2021, cuando le diagnosticaron cáncer. Asegura que los tratamientos que sigue están dando resultados, y eso también lo agradece con su peregrinación.

“Vine a dar gracias por mi vida y mi salud. Estoy alegre de haber salido bien del difícil trance que atravesé en 2021 y parte de este año. Es tiempo de dar gracias y también de simbolizar, para mí mismo y mi familia, este momento de alivio y de esperanza en el futuro”, expresó el exitoso empresario a Página Siete el viernes, cuando estaba en su noveno día de peregrinación.

Junto a su esposa Nidia Monje y Fabián, el cuarto de sus seis hijos, tenía recorridos 80 de los 120 kilómetros de la ruta que eligió desde Tuy para agradecer a Dios y, además, cumplir una tradición cristiana que data de la Edad Media.

$!Samuel (der.) junto a su esposa Nidia y su hijo Fabián en el camino de Santiago de Compostela.

En medio de la emoción y sentimientos que le brotaron en su peregrinación, el empresario paceño, al que se lo conoció en el ámbito del cemento y ahora en la construcción con las torres Green Tower en La Paz y Santa Cruz, habló de las veces en que se vio ante la posibilidad de morir.

$!El empresario en medio de las obras de construcción del Green Tower en La Paz.

La primera vez que su vida corrió riesgo fue cuando tenía nueve años y le cayó un rayo. Salvó la vida gracias a los zapatos de goma que calzaba en ese momento. Eran un regalo que logró en un concurso de dibujo.

Dos años después, aproximadamente, un perro boxer lo atacó ferozmente. Le provocó graves heridas en las piernas, brazos y en su intento de llegar a su cuello, algo que hubiera sido mortal, le arrancó un pedazo de oreja. Samuel fue sometido a una cirugía y le suturaron con 120 puntos.

26 años después, en 1995, fue secuestrado por miembros del Movimiento Revolucionario Tupaj Amaru (MRTA) de Perú mientras salía de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce). Entonces ya era un empresario exitoso. Estuvo retenido 45 días.

En 2005 volvió a estar frente a la muerte, esta vez por un accidente aéreo del que milagrosamente salió con vida. En 2021, Samuel recibió la noticia de que padecía cáncer

Pero todas estas experiencias no dejaron mella en su vida, la muestra es que siguió optimista y “sin una sola ampolla” el Camino de Santiago. Lo segundo seguro lo debe a su preparación física por la caminata y carrera que practicó siempre.

“Estaré muy activo en los próximos meses y años, ya se irán enterando”, expresó el paceño que se declara un “optimista incurable”.

Ésta es la entrevista con Samuel Doria Medina, el empresario que hace un par de décadas se convirtió en líder político con el objetivo de llegar a la Presidencia de Bolivia, pero ésa es otra historia.

¿Cómo fue su peregrinación?

Emocionante, transformadora. Uno sabe que está repitiendo lo que hicieron los católicos desde el siglo IX. Se considera que el primer peregrino a la tumba de Santiago fue el rey Alfonso II, en la primera mitad de los 800. Es una ruta de larguísima historia.

¿Es un hombre de fe?

Soy católico. Me formé en esa religión, como la mayoría de los bolivianos; me acompañó y respaldó en los momentos más duros de mi vida, como cuando me secuestraron, y ahora que tuve que enfrentar un diagnóstico médico muy preocupante.

¿Qué no logra olvidar hasta hoy de ese secuestro?

Pasaron 27 años y lo que va quedando es que estuve como enterrado en vida durante 45 días, porque yo sabía que estaba vivo, pero mi familia, mi esposa y mis hijos no sabían si estaba vivo o muerto.

Además, nunca tendré la certeza de dónde estuve secuestrado, porque esa casita que mostró el Gobierno de entonces no era donde estuve. Yo estuve en un lugar grande, en un complejo, donde decían que llegaba gente de Perú, de las guerrillas, a recuperarse. Nunca sabré dónde estuve 45 días de mi vida y es complicado, ¿no? Todos, desde que tienen uso de razón, saben dónde estuvieron cada día de su vida, yo no... tengo esa laguna.

¿Intentó buscar el lugar?

No, pero el lugar que indicó el Gobierno no es donde estuve secuestrado.

¿Le quedó algún trauma?

No. Llegaron unos asesores ingleses que ayudaron en el proceso de negociación y de mi liberación y cuando salí libre me preguntaron si había enfrentado la posibilidad de morir; les respondí que sí, que asumí que podía morir, que hice un balance de mi vida y estuve dispuesto a enfrentar la muerte. Los asesores me respondieron que al enfrentar un secuestro así, no quedan traumas.

$!Samuel Doria Medina ante a la catedral de Santiago de Compostela, al final de su peregrinación, ayer.

Recordando todo por lo que pasó en su vida, ¿qué sintió durante su peregrinación?

Gratitud, porque Dios me da más vida, porque tengo una vida sin broncas, ni traumas, ni sentimiento malos que me hubiesen podido dejar esas experiencias.

¿Su vida tendrá un objetivo?

Ése el misterio de la vida, ¿no? Si supiéramos a qué vinimos, qué tenemos que hacer, no habría ese misterio. En algún momento se tendrá claridad de lo que tenemos que hacer y de por qué Dios no quiere que me vaya.

Después de haber estado más de una vez ante la posibilidad de morir, ¿a qué le teme?

Temo por la tranquilidad y felicidad de mis hijos. Temo que el país pierda todo lo que logró hasta ahora, temo que los bolivianos dejemos de luchar democráticamente por lo correcto y estanquemos el desarrollo del país.

Pero después de todo lo que pasé y superé, soy un optimista incurable que evita pensamientos negativos. Mis fortalezas son más fuertes que mis temores.

Obviamente, cuando uno pasa por estas experiencias se da cuenta de que hay más cosas que nos unen que las que nos dividen. Cada vez que salgo de una de esas circunstancias le dedico más esfuerzos a lo que nos une.

¿Qué valor tiene hoy el dinero para usted?

Alguna vez me dijeron que es una contradicción, pero curiosamente no soy una persona materialista, no me aferro a las cosas materiales. Obviamente en mi trabajo se generan recursos, pero no me causa satisfacción el dinero, sino las oportunidades que con mi trabajo surgen para otras personas, como el empleo, por ejemplo.

¿Cómo está su salud?

Muy bien, muchas gracias. Poco a poco voy dejando atrás el problema que me afectó. Por supuesto, tengo que hacerme análisis periódicos, pero los médicos y yo confiamos en que todo saldrá bien.

¿Qué desafíos tiene en mente?

Mi vida está llena de desafíos. Tengo varios proyectos empresariales en marcha, obras de filantropía a las que debo hacer seguimiento, y, en fin, nunca dejo de lado la política. Lo que puedo asegurarle es que estaré muy activo en los próximos meses y años.

Además de los Green Tower de La Paz y Santa Cruz, ¿en qué más invierte en este momento?

Hicimos importantes inversiones en Los Tajibos que modernizarán el hotel. Con ello, puede decirse que mi grupo se encuentra en una fase de “siembra”. Estamos invirtiendo más de 100 millones de dólares en estos proyectos. Me encanta porque es el momento de apertura de nuevas perspectivas para mucha gente. Por ejemplo, creamos 2.600 empleos con el Green Tower La Paz y 3.000 con el Green Tower Santa Cruz. Éste es el momento creativo del ciclo de negocios.

¿Se quedará en Santa Cruz?

La prueba más clara de mi visión de que toda Bolivia debe desarrollar es que el nuevo proyecto que llevo adelante (Green Tower) lo concreté en La Paz y una vez que funcionó allá recién lo llevé a Santa Cruz.

¿Hay un Green Tower para otro departamento?

Vamos paso a paso. En Santa Cruz terminaremos en 2024 y cuando se termine de vender haremos otro, pero ahora tenemos en La Paz y Santa Cruz.

¿Dejó la industria del cemento para invertir en la construcción porque es más rentable?

No vendimos Soboce porque queríamos hacer otra cosa, sino porque la empresa había llegado a una fase de auge. Recibimos una oferta muy buena y anticipamos que la situación de la industria ya no sería tan interesante. Conozco muy bien el mercado del cemento y eso me permitió prever los problemas que venían y que disminuirían la rentabilidad de Soboce y de todas las industrias cementeras.

Muchos dijeron entonces que nos iríamos del país; bueno, los dejamos callados. Mantuvimos nuestro dinero en Bolivia y lo invertimos en turismo y bienes inmuebles. Son áreas en las que teníamos cierta experiencia y, además, algo muy importante, son sectores independientes del Estado, en los que no necesitamos un salvoconducto político.

$!Samuel practica la caminata y la carrera como deporte.

¿Pensó dejar Bolivia?

Jamás.

En ciertos momentos, sobre todo políticos, se puso en duda el origen de su patrimonio

Existe gente interesada en que no se vea que en Bolivia se puede tener éxito y generar empresas. La prueba más clara del origen de mi dinero son los 25 años que estuve al frente de Soboce. Cuando llegué, la empresa tenía un valor de mercado de un millón de dólares; cuando salí valía 600 millones. Toda la historia de Soboce está en sus balances. Durante su gobierno, Evo Morales me inició 20 juicios, debo ser la persona más investigada, y nunca pudieron acusarme de nada porque evidenciaron que las cosas se hicieron bien.

Muchos se preguntan por qué siendo un hombre afortunado en los negocios quiere ser Presidente de Bolivia.

Primero porque creo que puedo hacer la gran diferencia, yo no necesito ni un solo centavo del Estado, a diferencia de mucha gente que llega al Gobierno para arrancarle dinero al Estado. Segundo, porque sé hacer grandes proyectos que generan miles de empleos; sé cómo funciona el modelo cruceño, que es el exitoso de nuestro país, y lo aplico. Considero que puedo cambiar el país. No es teoría, hace 30 años fue ministro de Economía, vi cómo trabaja el sector público y tengo experiencia privada.

¿Piensa volver a postularse?

Es muy pronto para saberlo, pero seré político mientras tenga facultades para serlo, y espero que así sea por un largo tiempo. Pero el puesto en que lo sea dependerá de las circunstancias y posibilidades.

Se lo ve constantemente en charlas con estudiantes, ¿qué le preguntan?

Me preguntan cuál es el secreto de mi éxito y yo los sorprendo porque esperan que les responda algo propio de Trump en The Apprentice, es decir que les hable de dinero; pero yo les aconsejo lo mismo que seguramente sus padres: que estudien.

En el colegio y la universidad no sólo se aprenden contenidos, sino muchas cosas perdurables. Se aprende a aprender, a estar en desacuerdo de manera constructiva; a usar documentos e información para enriquecer un punto de vista. Se aprende a relacionarse con los otros de una manera nueva y se aprende responsabilidad, porque un estudiante no puede echarle la culpa a nadie más por la forma en que aprovecha el colegio o la universidad.

¿Cómo se ve de acá a 10 años?

Me veo trabajando, generando miles de empleos, empujando el camino del esfuerzo, de los valores, del cumplimiento de las leyes, el camino para desarrollar el país. Estoy completamente convencido de que nadie en Bolivia quiere que su hijo sea un contrabandista, un narcotraficante; todos queremos que sean profesionales, que tengan éxito.

“Todos, desde que tienen uso de razón, saben dónde estuvieron cada día de su vida; yo no, yo tengo esa laguna”.

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