Internas de los penales de Obrajes y Miraflores relatan su soledad

Reclusas: estigma, abandono y privación de una vida sexual

A diferencia de los varones, las internas de centros penitenciarios no cuentan con la infraestructura y condiciones adecuadas para las visitas conyugales.
domingo, 20 de octubre de 2013 · 21:06

Claudia Soruco  / La Paz
Hace varios meses que Rosa dejó de voltear la mirada hacia la puerta de visitas del centro penitenciario de Miraflores, donde permanece privada de libertad hace dos años. Abandonada, así se siente tras haber ingresado al penal y sufrir el alejamiento de un esposo que no soportó la "vergüenza” del encierro y buscó una nueva pareja a las pocas semanas.
A sus 61 años, acusada por  estafa laboral, Rosa destina los días de visita a vender algunos productos que ella misma prepara. Al terminar se sienta junto a otras internas que tampoco reciben ninguna visita. Los compañeros que amaron no vienen más.
"Mi condición llevó a mi esposo a abandonarme. Me dejó y se  fue con otra mujer. Y yo  aquí estoy aguantando sola este encierro”, relata ese 17 de octubre a las 14:30 en el patio del penal.
Como cada jueves, decenas de mujeres forman largas filas para ingresar al penal de San Pedro y visitar a sus parejas privadas de libertad. Llevan canastas de fruta, panes, ropa y otras cosas para el esperado encuentro. El panorama cambia, cuando el  mismo día no se divisa a ningún hombre en puertas de los centros penitenciarios femeninos de Miraflores y Obrajes. Surge la depresión
En el patio del penal de Miraflores, una buena parte del centenar de internas que están privadas de libertad desahució toda posibilidad de volver a ver a su compañero o tener una vida afectiva; coinciden en afirmar que el estigma de ser una mujer "encarcelada” lleva a los hombres a abandonarlas y olvidarlas; incluso cuando de por medio existen  una familia e hijos.
En  dos horas que Página Siete  estuvo en el lugar junto con unas cincuentas privadas de libertad, sólo tres hombres (esposos) visitaron a sus parejas y compartieron con ellas el almuerzo o una partida de cartas.
Similar escena se repite en el centro de Obrajes, que llega a una población de 379 internas que se mezclan con decenas de niños, muchos de los cuales conviven con ellas. Allí, en este día de visita, sólo observamos a cuatro hombres. "Cruda es la situación de una mujer que está presa, además de la privación de libertad y los problemas que ello implica, vivimos en total abandono de quienes amamos tanto, así que nos debemos resignar a pasar este tormento solas”, dice Mirtha (nombre ficticio) que lleva más de dos años en el penal.
"Son notorias las filas de mujeres que quieren entrar a los penales para varones. Son las esposas, novias, hijas y madres que van a verlos. No sucede lo mismo en las cárceles de mujeres, porque los varones sienten vergüenza de tener que ir a visitar a su compañera y además porque el derecho de la sexualidad en el penal de mujeres es afectado y no hay lugares para mantener relaciones sexuales”, explica el director de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos.
Sin afecto ni intimidad sexual
En caso de recibir visitas, las mujeres de ambos centros penitenciarios femeninos de La Paz difícilmente pueden tener intimidad: no existen instalaciones adecuadas para los encuentros afectivos y sexuales  con sus parejas.
Al realizar un recorrido por el penal de Obrajes, en medio de una intensa actividad por la jornada de visitas, se distinguen, al fondo, unos toldos cubiertos por polietileno azul de apenas un metro y medio de ancho y con una madera   como catre.
"Debemos tener relaciones ahí, alquilar esos espacios a otras compañeras y tener que sentir que nuestros hijos nos escuchan. Es demasiado incómodo y antihigiénico”, comenta Lucía (nombre ficticio), de 34 años.
Además de eso, si las internas deciden alquilar esos espacios deben traer su propio colchón y limpiar muy bien el lugar, porque cinco de ellas aseguraron que están atestados de ratas, cucarachas y todo tipo de basura.
"Parece que ser mujer significa privarnos de todo. No podemos tener ni intimidad”, dice E.R.,  recluida hace dos años y medio.
Irónicamente muchas de esas internas, recalca Llanos, están privadas de libertad "por amor”. "Porque ayudaron o fueron cómplices de un compañero o pareja que amaban y que las conquistó   para ser usadas como ‘mulas’ llevando droga”.
La delegada adjunta de Programas y Actuaciones Especiales de la Defensoría del Pueblo, Griselda Sillerico, asegura que éstos y otros aspectos se traducen en una discriminación en razón de género en los sistemas penitenciarios de Bolivia y del mundo.
"Éste es un sistema patriarcal y es un problema de fondo, porque se vulneran los derechos de las mujeres privadas de libertad”.
Un estudio de la entidad defensorial de los derechos de las mujeres privadas de libertad  establece que esa población no goza de los mismos derechos, en igualdad de  condiciones, que los varones de los penales.
"Estas condiciones desfavorables se traducen en  el diseño de la infraestructura penitenciaria para las internas, el mínimo acceso a  servicios básicos, varias  restricciones y antecedentes de violencia”, detalla.
El estudio determina que las autoridades penitenciarias "no han contemplado los derechos sexuales  de las mujeres privadas de libertad” y porque el sistema no les ha destinado espacios adecuados para un encuentro sexual.
El abandono lleva a la depresión
La cárcel para muchas mujeres es también un encierro afectivo y sexual. Estar lejos de sus hijos, sufrir el abandono de sus parejas y someterse a las privaciones de sus derechos sexuales  son algunos de los conflictos que derivan en constantes traumas depresivos dentro de la población penitenciaria femenina.
Hace un par de días, P.I.,  de 43 años, sufrió -en el centro de Miraflores- un tipo de parálisis facial por una crisis nerviosa que asegura se debe al "sentimiento de soledad y encierro que no cesa”.
Por las noches, en ambos penales, el llanto de estas mujeres es recurrente. Unas gritan y otras transmiten esa depresión con actitudes agresivas como los insultos a otras internas. "Otras sólo nos convertimos en seres duros para evitar que nos duela más este abandono y soledad”, comenta Matilde (nombre ficticio), del penal de Obrajes.

Testimonios
P.I. (43 AÑOS)
Delegada en penal Miraflores
Cada día nos abruma la soledad, más aun  por sentir que  nuestros hijos están lejos de nosotras. Tengo cinco hijos. La gente, las autoridades, no piensan en nosotras como mujeres, en el sentimiento tan grande de amor que tenemos sobre todo por nuestros hijos. Quedarnos aquí solas sin ellos es una agonía. Estamos alejadas del amor y la compañía de nuestros seres queridos. Tenemos una constante necesidad de la unidad familiar que ya se nos ha negado. Aquí dentro no podemos tener a nuestros hijos porque no hay ni espacio y ni una frazada para abrigarlos. Tanta tristeza, tanta depresión nos llevan a enfermarnos. Recién tuve que pasar un susto, porque se me paralizó la mitad de mi cuerpo y como es tan difícil ser atendida por el médico aquí adentro, fueron mis compañeras las que me ayudaron con masajes y me  consolaron en esta tristeza.

ana (nombre ficticio)
Privada de libertad en Obrajes
Al ingresar al penal, todos nuestros familiares y amigos vienen los primeros días a visitarnos. Se preocupan, nos preguntan cómo estamos, pero conforme pasa el tiempo tal parece que les da vergüenza hasta entrar y que los demás se enteren que tienen a un familiar o a su esposa dentro de un penal. Poco a poco nos dejan, nos abandonan sin decir nada y los hijos y esposos simplemente se olvidan, tal parece que nos dejan de querer. Es muy triste para mí sentir que todas las personas que pensé que estarían conmigo se marcharon. Lo irónico de la vida es que no están ellos a mi lado, pero una persona siempre viene a verme y a darme su apoyo  y es la muchacha que me ayudaba en la casa. A ella le importé más que a mis propios familiares. Esa soledad también la tenemos que pagar personas inocentes junto con la dureza de este encierro.

cARLA (NOMBRE FICTICIO)
Interna del penal de Miraflores
Es duro sentir ese alejamiento de nuestra familia. Pero lo más triste es que nos discriminan mucho, porque no es justo que para los varones, por ejemplo, es bien fácil tener las visitas conyugales y sobre todo que su familia esté todos los días ahí dentro y convivan con ellos, pero nosotras como mujeres debemos aguantar todo tipo de separaciones, hasta de nuestros hijos, que nos dicen que tienen que estar aquí adentro sólo hasta sus seis años por el tema del espacio. Hay dificultad hasta para que tengamos visitas largas y en el caso de las visitas conyugales a veces no sólo queremos tener relaciones sexuales, sino solamente tener un espacio y tiempo para conversar y desahogarnos de tanta tristeza que aguantamos. Somos propensas a sufrir de los nervios y estoy a punto de caer en la esquizofrenia. Ya no aguanto más, salía al psiquiatra incluso.

Punto de vista
Katia Oporto
 Psicóloga
"Internas están en busca de afecto”
Yo trabajé en uno de los centros penitenciarios para mujeres y cabe señalar que lastimosamente sólo se destina una psicóloga para todo el penal.
Al observar y atender a las internas pude observar que el hecho de que la pareja sobre todo las dejó y se quedaron solas, asumen amistades muy fuertes con sus compañeras. Pero otras, por la excesiva depresión, ejercen agresividad a través de peleas y la violencia contra  sus hijos como únicos mecanismos de canalizar esa frustración.
Este tema es muy preocupante, porque son tan pocos los recursos para tanta gente y es obvio que cada caso de cada interna es completamente diferente  y por eso se requiere una atención personal para encarar y apoyar a esta población.
Hay muchos casos recurrentes que he podido observar en este proceso de abandono y restricciones de la actividad sexual y sin duda son los comportamientos lésbicos por esa búsqueda de afecto físico de muchas de esas mujeres.
Sin embargo se conoce que estos comportamientos lésbicos no se reproducen cuando salen del penal. Es muy notorio que a diferencia del hombre, las mujeres en los penales muestran una  profunda insatisfacción sexual

 

 

Confidencial

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