La encuesta revolucionaria de Francisco a los católicos

No pregunta en su inédita iniciativa por el sexo de los ángeles, sino por cuestiones muy concretas que todavía hoy siguen siendo tabú en la Iglesia.
domingo, 17 de noviembre de 2013 · 21:01


Pablo Ordaz  / El País
Tal vez por su confesada afición a la literatura rusa, el papa Francisco es consciente de que, como escribió León Tolstói en la primera frase de Ana Karenina, todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera. Así que, ante la celebración en octubre de 2014 de un sínodo extraordinario sobre la familia, Jorge Mario Bergoglio ha encargado una encuesta mundial -compuesta de 38 preguntas muy concretas- para conocer de primera mano qué sufrimientos espirituales aquejan a las familias católicas.
No pregunta Francisco en su inédita iniciativa por el sexo de los ángeles, sino por cuestiones muy concretas que todavía hoy siguen siendo tabú en la Iglesia Católica. Quiere saber el Papa si los cristianos divorciados y vueltos a casar "se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos”, o, por ejemplo, "qué atención pastoral sería posible ofrecer a las parejas del mismo sexo” e incluso a los hijos por ellas adoptados.
Aunque los viejos guardianes de la fe se han apresurado a bloquear de forma preventiva los intentos de Francisco por abrir la Iglesia a las nuevas familias, basta leer la encuesta para sospechar que la batalla será larga. Y tal vez cruenta.
El documento, enviado a mediados del mes de octubre a todas las conferencias episcopales por el arzobispo Lorenzo Baldisseri, secretario del colegio cardenalicio y del sínodo de los obispos, deberá ser distribuido entre toda la comunidad católica -con especial atención a las parroquias- para obtener una fotografía en tiempo real de la situación de las familias cristianas.
En la introducción, monseñor Baldisseri enumera las "problemáticas inéditas” surgidas en los últimos años alrededor de la familia católica tradicional: aumento exponencial de las parejas de hecho, "que no acceden al matrimonio y a veces excluyen la idea”, uniones entre personas del mismo sexo, "a las que no pocas veces se consiente la adopción de hijos”, familias monoparentales, matrimonios interreligiosos y hasta "formas de feminismo hostiles a la Iglesia”.
Un batallón de pecadores que, con las tablas de la ley en la mano, estarían condenados a arder en el infierno, pero que Francisco -no sin una fuerte oposición interna- quiere recuperar por la vía de la misericordia. La encuesta, que tendrán que responder desde obispos a monjas, incluyendo a laicos y a los fieles afectados, no sólo pide datos sobre todo aquello que preocupa a las nuevas familias -control de la natalidad, uniones civiles, nulidad matrimonial, hijos adoptados por parejas gays-.
También, o sobre todo, pide consejos. Jamás se había visto a un Papa organizando una asamblea mundial para conocer la situación real de su Iglesia.

Punto de vista
Miguel Manzaneda,  sacerdote jesuita
"No va a cambiar las líneas fundamentales” de la Iglesia
El Papa ha enviado a las conferencias episcopales de todo el mundo una nota para preparar el sínodo episcopal que se celebrará en 2014 sobre la familia. Ha tenido esta iniciativa de hacer una consulta previa a todas las conferencias episcopales sobre temas que se discuten en las reuniones o las personas o grupos que sí evidentemente se refieren a temas candentes como el de los matrimonios homosexuales o el de los divorciados y vueltos a casar, pero el Papa no lo hace para que sea una votación, a ver cuántos están a favor o en contra. Parece que algunas personas o medios de comunicación lo entienden así.
No se trata de una votación sino de auscultar. Los obispos tienen que preguntar a los párrocos y los párrocos tienen que preguntar a las asociaciones y todos los fieles  para preparar un poco y ver qué argumentos hay de favor, en contra de los diversos temas que se van a presentar.
No quiere decir, repito, que se trata de una votación, más bien lo que se prevé es que una vez que se recojan estas preguntas en la reunión que va a haber el año que viene en octubre, tengo entendido, se prepara algún instrumento de trabajo. Pero repito, la Iglesia ciertamente no va a cambiar las líneas fundamentales sobre estos temas. O sea que yo creo que es bastante evidente, incluso alguna persona de la Congregación para la Doctrina de la Fe lo ha dicho también, no es que se van a aprobar los matrimonios homosexuales pero sí que se va a ver alguna manera de tratar de dialogar con ellos.
El tema delicado de los católicos divorciados y se han vuelto a casar civilmente también es un tema muy delicado porque no se les permite recibir los sacramentos de la confesión y comunión mientras vivan en esa situación regular. Aquí es un tema más delicado porque en algunas iglesias ortodoxas que se permite un segundo matrimonio se les permite que de alguna manera puedan formar otro matrimonio. En la Iglesia Católica no se permite esto pero también hay puertas que hagan un compromiso de vivir fraternalmente, es decir los cónyuges sin tener relaciones sexuales conviven de una manera amistosa y fraternal.
Y también la solución más definitiva,  que se les abre la puerta para que respeten una demanda ante el tribunal eclesiástico para ver si su primer matrimonio religioso fue válido o nulo, y esto es más frecuente que sea nulo porque hay causas de nulidad que suelen ser los vicios del consentimiento, que ha habido una falta de madurez cuando se casaron, que ha habido un error que no se conocían a fondo, que ha habido una coacción porque la joven estaba embarazada. Temas que se pueden ver y posiblemente se alivie la situación de estas personas; el primer matrimonio religioso se declara nulo y podrían casarse las personas que están en esa situación irregular. Que son propuestas que se está consultando y lógicamente da más participación a las personas, pero que se cambie radicalmente lo que está vigente en la Iglesia, las normas morales y la misma legislación eclesiástica. Personalmente no creo que se llegue a esto.
De hecho hoy en día como están los medios electrónicos ya mucha gente tiene el cuestionario, o sea que ya no es una cosa secreta que va primero a los obispos luego a los párrocos. Mucha gente la tiene porque la ha bajado de  internet. Habrá  las consultas pero esas consultas que sean una oportunidad para ser una catequesis porque yo veo que muchas personas no saben que un matrimonio religioso podría ser declarado nulo. Esto es una cosa que hay que plantearla para que la gente tenga más formación y sobre todo para que la preparación para el matrimonio sea más seria.
La consulta lo deja muy abierto, ciertamente los obispos hemos tenido la asamblea de la Conferencia Episcopal Boliviana, los obispos tienen ya estos formularios, entonces ellos,  me figuro, que van a reunir a los párrocos por vicarías, tal como se hacen en todas las diócesis,  y se le va a dar instrucciones y cada párroco verá la manera en cómo se hace. Pero repito, no es una votación, sino simplemente a las personas que quieren colaborar, se las reunirá, explicará y también se les dejará que se puedan manifestar. Eso depende mucho de los párrocos, de las parroquias, si son grandes, no es fácil porque hay muchas personas católicas que no están tan vinculadas como deberían a la Iglesia. Si van alguna vez a la iglesia, esto va a ser un poco más difícil. Pero de alguna manera se hará, sobre todo pensando de los movimientos de la Iglesia, los carismáticos o, en fin, hay muchos grupos, éstos se preguntarán también a ellos y a las órdenes religiosas.

 

 

 


   

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