Ben Kohl, réquiem por un activista enamorado de Bolivia

Escribió libros y ensayos, además contribuyó al desarrollo ambiental de Bolivia mediante la promoción e instalación de alternativas energéticas renovables.
viernes, 06 de diciembre de 2013 · 20:52
Amaru Villanueva  / La Paz
Benjamin Kohl, un activista y académico comprometido con Bolivia, falleció de manera inesperada en Filadelfia,  Estados Unidos,  a finales de julio de 2013.

Como catedrático e investigador en el Departamento de Estudios Urbanos de la Universidad de Temple (EEUU), Ben fue un reconocido experto en Bolivia y sus procesos políticos y sociales.
Realizó gran parte de su labor en este campo junto a su esposa, Linda Farthing, a quien conoció a principios de los 80. Juntos se  enamoraron de Bolivia y retornaron más de una docena de veces durante las décadas siguientes.
Tuvieron dos hijos, Minka y Maya, quienes hoy se desempeñan profesionalmente en el campo del  cine y las artes, y a quienes les transmitieron su generosidad, creatividad y esa curiosidad por descubrir el mundo.

Como pareja y equipo, escribieron el libro Minero con Poder de Dinamita (Plural Editores, 2008), en el que relatan la vida del minero y activista Félix Muruchi. En este relato rescatan vivencias y luchas de un personaje cuya vida estuvo profundamente marcada por los golpes de Estado, así como los procesos políticos y sociales que le siguieron.
Esa labor tiene el mérito fundamental de explicar el protagonismo y relevancia de tantas historias personales abandonadas en el olvido y anonimato, que ayudan hoy a comprender parte del contexto político y social boliviano.
Búmeran boliviano


Además de varios artículos especializados, Farthing y Kohl son responsables de la publicación  El búmeran boliviano  (Plural Editores, 2007), en la que realizan un profundo análisis de las dinámicas políticas y movimientos sociales en que devinieron las políticas neoliberales de la década de los 90. El corpus de su labor intelectual está marcado por su militancia y habilidad de hablarles a públicos diversos, tanto en territorio como disciplina, trascendiendo el mundo académico.


Quienes lo conocimos, recordamos a Ben como una persona que combinaba un elevado sentido práctico con una notable capacidad intelectual. Era un hombre que durante sus 59 años de vida creó, en términos materiales, tanto como hizo desde el mundo de las ideas y las letras.
Durante una vida singularmente llena, no sólo ejerció como académico, también reparó ascensores, renovó casas y contribuyó al desarrollo ambiental de nuestro país mediante la promoción e instalación de alternativas energéticas renovables.


Podría parecer una combinación extraña de habilidades, pero su formación delata su versatilidad y curiosidad inagotable. Después de recibir su  licenciatura en antropología, realizó una maestría combinando tecnología e ingeniería con temas políticos y sociales. En 1999 se doctoró en la Universidad de Cornell en planeamiento urbano y regional.
Ideales de justicia


Refiriéndose a las habilidades prácticas de Ben, su esposa Linda Farthing decía que "no hay nada que él no pudiera reparar”, quizá sin advertir la profundidad de esta afirmación.

Los ideales de justicia que cultivó durante su formación crearon una persona enfocada en resolver y reparar problemas sociales y políticos, empezando con sus estudiantes, en quienes inculcó una infranqueable visión ética.

Uno de ellos lo describe como "probablemente el mejor profesor que hemos conocido”. Lindsay Marques Fowler, una pupila suya, describe cómo "era capaz de sentir su pasión y amor” en sus palabras; era evidente que "realmente le importaba la justicia social e intentaba hacer de este mundo, no sólo los EEUU, un lugar mejor”.


Susanna Rance, quien considera que la relación entre ambas familias trasciende la amistad, dice que "es difícil para mí encontrar palabras para honrar a Ben, sumergida en la pena de un sentimiento difuso de que falta alguien sobre esta tierra. Lo que guardo es ese recuerdo de su mirada modesta y tranquila, su forma considerada de ser, su sentido del humor oblicuo, su forma relajada de caminar”.

En su homenaje, su amigo Juan Arbona admira cómo alguien con un instinto político tan crítico, podía ser tan poco crítico como amigo.


Como un entrañable amigo de mi familia, Ben me conoció y apoyó desde antes de que se formen mis primeros recuerdos. En este sentido siempre ha sido parte de mi vida, y estoy seguro de que lo seguirá siendo.

Tuve la alegría de verlo por última vez en junio, durante una de sus visitas a La Paz. Con su característica generosidad de espíritu me transmitió mensajes y aliento que hoy me dan fuerza.

Más allá de haber sido amigo y mentor, Ben Kohl seguirá siendo un modelo que seguir. Se fue pero su vida y obra siguen presentes en quienes lo conocimos, quizá más que nunca durante estos momentos tan difíciles. ¡Te celebramos, Ben!

 

"Probablemente fue el mejor profesor que hemos conocido. Es difícil  encontrar palabras para honrar a Ben”.
Susanna Rance, alumna.

Punto de vista
Hernando Calla
  Filósofo y analista
Un activista comprometido
Ben Kohl fue un académico y activista por la causa de la justicia social que estuvo ligado a Bolivia desde los años 80. Primero como voluntario en proyectos de tecnologías apropiadas y luego consultor en temas de desarrollo rural, trabajó, compartió y se vinculó afectivamente con comunidades y familias bolivianas.
Viviendo en el país, junto a su compañera Linda Farthing, durante los años de implementación del DS 21060 se comprometió tempranamente con las organizaciones populares y las movilizaciones de resistencia a ese paquete neoliberal que años más tarde desmenuzarían ambos en su libro El bumerán boliviano: hegemonía neoliberal y resistencia social.
En su faceta de académico bolivianista en universidades de Estados Unidos, Ben también se ocupó de hacer conocer la historia y luchas sociales de nuestro país a través de muchos artículos, publicaciones y libros que pueden ser consultados por aquellos que quieran aproximarse a la dinámica económica, social y política de la historia reciente de Bolivia.

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