dirección El director de la Orquesta Sinfónica Nacional, formado por grandes maestros en Alemania, cuenta su recorrido por una carrera profesional que lo llevó a ocupar ese prestigioso lugar.

Mauricio Otazo, la batuta de la Sinfónica

Los discos de música clásica y las melodías del piano fueron la fuente de inspiración para trazar un camino de grandes esfuerzos, dedicación, formación y pasión, hacia un horizonte lleno de éxitos musicales que se ven reflejados en un extraordinario orgullo boliviano que actualmente dirige la reconocida y destacada Orquesta Sinfónica Nacional.
martes, 10 de septiembre de 2013 · 18:58

Daniel Hinojosa / La Paz

Los discos de música clásica y las melodías del piano fueron la fuente de inspiración para trazar un camino de grandes esfuerzos, dedicación, formación y pasión, hacia un horizonte lleno de éxitos musicales que se ven reflejados en un extraordinario orgullo boliviano que actualmente dirige la reconocida y destacada Orquesta Sinfónica Nacional.  

El 28 de enero de 1975, nació en Potosí el talentoso músico boliviano Mauricio Otazo Fagalde. Desde los ocho años fue seducido por las melodías de la música clásica, que lo transportaron a sus primeras clases de piano. Durante su niñez y adolescencia fue potenciando su interés y sus capacidades en el mundo de la música, que posteriormente lo llevarían a tomar la decisión de comenzar una carrera profesional en el extranjero.

Después de finalizar el colegio, Mauricio emprendió un viaje a Alemania con el objetivo de estudiar dirección en la Universidad de Música Fran Listz de Weimar. Para conseguir su objetivo se sometió a un riguroso examen de admisión y logró ser seleccionado junto a otros 22 postulantes que se disputarían dos plazas en la universidad.

Una de esas plazas le permitió dar un paso importante en el inicio de su carrera profesional. En la universidad conoció al maestro Gûnter Kahlert, de nacionalidad alemana, quien le transmitió notables cocimientos en técnica y dirección de orquesta.

Concluida la carrera de dirección, el músico boliviano permaneció en Alemania, trazándose un nuevo desafío, estudios de posgrado en la Universidad de Música y Teatro Franz Liszt, donde conoció a otro maestro Nicolás Pasquet, también alemán, con quien adquirió conocimientos sólidos de música sinfónica.

También se formó en la Universidad de Música y Teatro Mendelssohn Bartholdy de Leipzig, con el maestro Christian Kluttig. De todos ellos, unos más destacados que otros, Mauricio sostiene que quienes más influyeron en su carrera fueron los maestros Gûnter Kahlert y Nicolás Pasquet, a quienes recuerda con gran cariño y respeto.

Luego de finalizar sus estudios de postgrado en Alemania, retornó a Bolivia con la idea de transmitir lo aprendido y participar en cursos de capacitación. Dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional, en calidad de invitado, fue un logro adicional que ha enfrentado con gran responsabilidad y profesionalismo.

Una oportunidad

En  2011 y ante la renuncia de David Händel, se dio la oportunidad de ocupar el puesto de director titular. Aunque no era un desafío sencillo, estaba consciente de que un logro así consolidaría su carrera profesional.

La convocatoria pública tuvo su efecto inmediato, pese a los exigentes requisitos que solicitaban a los postulantes, no solamente un currículum acorde con el puesto, sino también una propuesta.  Se presentaron 27 músicos extranjeros y tres de nacionalidad boliviana, entre ellos Otazo.

El proceso de selección arrojó finalmente a tres finalistas, dos bolivianos y un alemán, que tuvieron que enfrentar un desafío adicional: presentar conciertos ante un público exigente y un reconocido jurado, además, suplir a un director como Händel, que había transformado la orquesta en un atractivo de la ciudad que convocaba a cientos de aficionados.

Los bolivianos Ramiro Soriano y Mauricio Otazo, y el alemán Till Aly presentaron por tres semanas consecutivas sus conciertos dirigiendo la orquesta y aplicando la propuesta que les había permitido acceder a lo que podríamos llamar "la final” del proceso.

El final

Finalmente, el jurado integrado por los prestigiosos músicos Koichi Fuji, Carlos Rosso, Antoine Duhamel, Piotr Nawrot, Rubén Silva y Alberto Villalpando, luego de una ardua deliberación, decidió otorgarle título de nuevo director de la Orquesta Sinfónica Nacional a Mauricio Otazo.

La principal tarea que se ha propuesto el flamante director de 38 años es mejorar el nivel musical y visitar todos los departamentos del país para compartir la interpretación de músicos que, según su percepción, cuentan con calidad notable y son apasionados de lo que hacen, condiciones que permiten confiar plenamente en su desempeño.

 Mauricio Otazo ha vencido, por esfuerzo propio, casi todos los desafíos que la vida le ha presentado, especialmente en su carrera profesional. La música, nos cuenta, le sirvió como fuente de inspiración para obtener todos los éxitos que muestra su impecable hoja de vida y, dentro de ellos, el más importante, conseguir la dirección titular de la Orquesta Sinfónica Nacional logrando uno de sus sueños más anhelados.

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