Bolivianas contra la hegemonía masculina en el fútbol

Nelfi Ibáñez e Hilda Ordóñez dirigieron equipos de varones y fueron criticadas por sus colegas.
martes, 07 de enero de 2014 · 19:51
Tatiana Sanabria /  La Paz
Nelfi Ibáñez e Hilda Ordóñez tienen tácticas de juego diferentes y una formación distinta.
Son hinchas de equipos contrarios, pero   tienen en común  esa entrañable pasión  por el fútbol que las impulsó a romper la hegemonía masculina en este deporte dentro y fuera del país.
Con carácter determinante y valentía admirable, estas bolivianas decidieron abrirse espacio en un ámbito acaparado por los hombres, lo que, por supuesto, significó lidiar con una oleada  de críticas, discriminación y el cuestionamiento de muchos aficionados escépticos.
A pesar de ello, cumplieron el sueño de pararse al borde de una cancha, muy cerca de jugadores profesionales que escuchan sus instrucciones y asimilan las estrategias de juego planteadas.
Esto, sin duda, significó  un desafío permanente y una gran responsabilidad con el equipo.
"Al comienzo sentía nerviosismo para dar una charla técnica. Me preparaba una semana antes, porque sabía que estaba frente a jugadores que saben lo que hacen en el campo y yo debía dirigirlos”, comenta Ibáñez, quien estudió en Paraguay, hizo una pasantía en el FC Barcelona y cursos de alto rendimiento en la Asociación de Fútbol Catalán y en la Universidad de Montjuic.
Con esa formación, dirigió la selección femenina de Bolivia y fue la primera mujer en comandar a un equipo masculino en el  fútbol peruano: Hijos de Acosvinchos, de la segunda división.
Pero también llegó a conocer, entre otros, a personalidades como Lionel Messi, Frank Rijkaard, Tito Vilanova, Gianluca Zambrotta y Andrés Iniesta, de quienes, asegura, aprendió mucho.
Ordóñez, por su parte, profesora de educación física de profesión, se consolidó como la primera mujer que dirigió un club profesional del país al tomar el mando de Sport Boys, en 2013.
Antes de asumir este reto, trabajó como secretaria general del club, tarea similar a la emprendida cuando el plantel militaba en la Asociación Cruceña de Fútbol (ACF).
A partir de esta experiencia, reconoce que si bien es difícil comandar las tareas de los jugadores y tomar decisiones en la cancha, "con humildad, cariño y respeto se puede hacer un buen trabajo, porque no se trata de humillarlos, sino de destacar su potencial futbolístico”.
Ambas también coinciden en que disciplina, perseverancia y entrega son valores que todo equipo debe tener para conquistar campeonatos. Con esa filosofía se ganaron el  respeto y el apoyo de sus jugadores que, según afirman, nunca se mostraron reacios a sus instrucciones.
La fuerza machista
Pese a los logros alcanzados y su pujanza en la cancha, en más de una oportunidad se vieron ninguneadas  por el machismo.
Ibáñez recuerda indignada que durante los partidos le gritaban desde las tribunas que no sacaba a cierto jugador porque seguramente era su novio.  
Fuera de la cancha atravesó tres circunstancias adversas.
La primera, cuando impidieron que se forme como preparadora en el Instituto Superior de Entrenadores de Fútbol.
La segunda, cuando, sin razón aparente, la retiraron de su cargo como estratega de Hijos de Acosvinchos. Y  la tercera, cuando la invitaron a dirigir el Atlético Minero, en Perú, y de repente pusieron a otro técnico.
"A veces quiero bajar los brazos, porque en vano uno estudia y se especializa. Todavía no tengo respuesta, y lo peor es que veo que en mi país no tengo mucha importancia”, lamenta la entrenadora, que actualmente se encuentra fuera del campo de juego, en espera de oportunidades.
Para Ordóñez también fue duro mantenerse firme ante las críticas y observaciones de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano y la Asociación Boliviana de Entrenadores, por no contar con  un título de director técnico.
Otra de las circunstancias adversas que atravesó fue la agresión verbal recibida de su colega Mauricio Soria, quien en un certamen le gritó que se fuera a lavar ollas y platos.
"Pero eso no fue lo que más me dolió, sino que algunos periodistas deportivos, que se jactan de tener más de 20 años de experiencia, hayan dicho que yo sólo era la mensajera del presidente del club Sport Boys, cuando en realidad ya tenía experiencia con los jugadores”, asevera.
Estos sinsabores no disminuyeron su pasión por el deporte rey.  
Es más, ambas están decididas a demostrar su capacidad como directoras técnicas.
Hilda, por su parte, realiza  cursos de entrenadora para que dejen de poner "peros” a su trabajo.
Nelfi quiere abrir  un centro de alto rendimiento en el país para reclutar a jóvenes talentosos del campo y formarlos profesionalmente.

 Así son ellas, mujeres de garra y pasión, con muchos sueños por conquistar y dispuestas a superar todo tipo de obstáculos, abriendo el camino a nuevas generaciones de mujeres por cuyas venas corre  el fútbol.

HOJA DE    VIDA

Nacimiento  Hilda Ordóñez nació el 21 de  septiembre de 1973 en Warnes, Santa Cruz.
 Estudios   Se formó como profesora de educación física.
 Trayectoria  Fue futbolista, dirigió equipos de fútbol de colegio y al club Sport Boys, en la Asociación Cruceña y en la Liga.

"Mi sueño es dirigir a la Selección de Bolivia en una Copa del Mundo y creo que algún día voy a lograrlo”.
Nelfi Ibáñez, entrenadora de fútbol boliviana

"Las mujeres   que quieren seguir esta carrera como entrenadoras se tienen que pronunciar y arriesgar”.
Hilda Ordóñez, delegada del club Sport Boys

 

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