Tejidos bolivianos de exportación que vencen la discapacidad

La empresa Illa Magic, de Humberto Aruquipa, exporta a Europa tejidos hechos por personas con discapacidad.
sábado, 22 de noviembre de 2014 · 17:54
Alejandra Pau / La Paz
 A Margarita Mamani sus tejidos la llenan de satisfacción, ellos llegan a países europeos que sólo conoce por las fotografías en  las revistas. La elaboración  de las prendas se realiza  en su casa en El Alto, ahí   teje a máquina y hace realidad los diseños de la marca Illa Magic  sentada en su silla de ruedas.
Illa Magic es una empresa que desde hace tres años  se dedica a  producir prendas hechas con tejidos finos de alpaca. La marca exporta actualmente  a Dinamarca, Austria, Francia y Finlandia.
  Aruquipa trabaja con diez talleres que producen las prendas, tres de ellos pertenecen a personas con discapacidad física.  

Hace alrededor de seis años Aruquipa les dio una   capacitación sobre la elaboración de prendas en máquinas de tejer. Nunca había trabajado con gente en silla de ruedas y no estaba seguro del resultado.
"De las diez personas, tres se quedaron en lo que se convirtió en Illa Magic. Me di cuenta no sólo que eran capaces de hacer un trabajo minucioso, sino que eran los más responsables y dedicados” detalla Aruquipa.

Este emprendedor, de 40 años, nacido en Caranavi, trabaja desde los 15 años en talleres de textiles, edad en la que dejó el colegio para mantenerse.  Posteriormente, trabajó con diseñadores bolivianos y extranjeros, hasta que  decidió  tener su propia empresa    que produzca prendas de lana de alpaca con calidad de exportación.  

Después de un viaje que hizo por Europa y abrir  una tienda en una galería de la calle Sagarnaga, empezó a recibir pedidos de Bolivia y el extranjero. Él  se encarga de hacer los diseños  y actualmente prepara el lanzamiento de la primera colección de Illa Magic.

Dos o tres veces por mes lleva la lana fina de  alpaca  a los tres talleres que tienen las personas con discapacidad y recibe los tejidos. Los tres talleres tienen una capacidad de producción de 100 prendas al mes.
Aruquipa entiende que uno de los principales problemas que afectan a las personas que viven en sillas de ruedas es desplazarse, en especial en El Alto, donde no existen rampas y accesos para que circulen con seguridad.
Por eso lleva hasta sus casas el material de trabajo.
Tejidos con significado
Julio Lazo  tiene 44 años, con una sencillez que se traduce en su voz, cuenta que en su vida tuvo varios oficios, uno de ellos fue ser minero.
"En una mina de Larecaja, de donde extraíamos oro, me ha pasado este accidente, me han caído rocas en la columna en 2006”, relata.  

Lo trasladaron a un hospital en El Alto, lo operaron y pasó casi un año internado, su vida se detuvo. Al salir del hospital quería  ser independiente como cuando caminaba, pero después de varias caídas en la calle con  la silla de ruedas se dio cuenta  de que nada era igual, estar triste parecía un estado natural.

La situación cambió cuando  se animó a jugar baloncesto junto a otros que como él están en sillas de ruedas; un amigo le comentó que podía aprender a tejer a máquina, en la capacitación conoció a Aruquipa, que le enseñó a tejer.
Hoy trabaja con   tres máquinas de tejer junto a  su hija Lourdes,  que se le ha unido en el oficio del tejido.   Dice que es feliz, que por lo menos -y a diferencia de otros que están en su situación- ha podido encontrar una ocupación que  le da de comer a su familia.
Desde su ventana, desde donde ve su casa mientras trabaja en la máquina de tejer, cuenta que sus sueños  de "un futuro mejor” aún incluyen a sus piernas, ésas que ya no puede usar.
 A cambio tiene sus manos que todos los días hacen que exista una prenda nueva. Ella, como todas, llegará a varios lugares y latitudes...  En su  representación.
Una prenda... una historia
Margarita Mamani  tiene 48 años, se cayó y se golpeó la columna sobre una piedra cuando era muy joven.
Recuerda que fue muy difícil aceptar su situación, que estuvo años en cama y eso le provocaba heridas que se infectaban y causaban un dolor insoportable.
 Desde entonces tejía a mano para poder pagar los gastos médicos. "No me podía sentar, tenía una úlcera. Me acuerdo que boca abajo tejía, para señoras, por necesidad”, relata.

Ella también asistió a la  capacitación de  Aruquipa, que  posteriormente le dio trabajo en Illa Magic. Mamani quedó viuda hace cinco años, hoy vive sola en El Alto y se mantiene gracias a los tejidos que hace en su máquina.

En los talleres, son los familiares de las personas con discapacidad las que  ayudan con las prendas, aunque no es el caso de Mamani.  Dependiendo del tamaño de la prenda, cada persona  gana un promedio de  80 bolivianos, aunque depende de la dificultad del tejido y el diseño.

"Este trabajo me hace sentir que puedo valerme por mí misma para sobrevivir, me siento productiva. En esta sociedad nos discriminan mucho, hay situaciones que duelen mucho”.

Cuando ve el tejido terminado y ante la incertidumbre de a dónde será capaz de llegar a través de la persona que lo use,  se siente feliz.

Esas "situaciones” que le duelen y suceden al salir de su casa se esfuman por unos minutos y le dan paso a la satisfacción que mira en su rostro. Ésa, que según ella dice, sólo da la independencia y el trabajo.

Tejidos  y detalles
La tienda La tienda de Illa Magic está ubicada en la Galería Dorian-Edificio Michel, local #3, en la calle Sagárnaga esquina Murillo.
  Web Actualmente Humberto Aruquipa, propietario de Illa Magic,   se encuentra completando la página de su marca. La página web es www.illa.bo.
 Trabajadores Entre 60  y 70 personas trabajan para Illa Magic.
Fibra La fibra que se utiliza para los tejidos es boliviana e hilada en máquina. La marca  cuenta también con colaboradoras que hilan a mano, un oficio que  el propietario de Illa Magic, Humberto Aruquipa, considera que está en extinción.

 

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