Hormigón Armado cumple 10 años

El periódico bimensual de los lustrabotas cumple su primera década como un colectivo que trabaja junto a un segmento vulnerable de la población, que ha encontrado una forma de cambiar su futuro.
domingo, 17 de enero de 2016 · 00:00
Alejandra Pau / La Paz
La Monalisa lleva un pasamontañas.  Leonardo Da Vinci nunca  imaginó que su obra llevaría el símbolo del  anonimato de los  lustrabotas en La Paz y que esa imagen serviría para conmemorar los 10 años del Hormigón Armado.
Este periódico bimensual fue publicado por primera vez en noviembre de 2005 con  30 personas encargadas de la comercialización y que al mismo tiempo   eran las protagonistas de las páginas. Así, niños y jóvenes trabajadores -lustrabotas, vendedores de dulces y limpiaparabrisas- convirtieron este medio en una ventana para romper estereotipos y mostrar   la existencia de un segmento vulnerable de la población a una sociedad que casi siempre desviaba la mirada.

Hoy son 60 vendedores, desde los 10 años de edad,  que son la cara visible de un proyecto del cual se benefician alrededor de 200 personas. El trabajo incansable realizado por este colectivo -conformado además de este segmento de la población por voluntarios y trabajadores sociales- ha sido reflejado en  medios de comunicación internacionales.

Fotos Álvaro Valero

 

Su objetivo es defender los derechos humanos, resaltar la dignidad del oficio de lustrar calzados; pero además proteger a los niños y adolescentes del peligro que implica trabajar y muchas veces vivir en situación de calle.  El director de Hormigón Armado, Jaime Villalobos,  recuerda que tenía la idea de hacer un periódico de "la calle” que genere ingresos para poblaciones marginales.
"Lo que queremos es visibilizar a esta población. No será  tu hijo, pero es tu niño, es el de todos (...). Además de estar expuestos a la explotación y a la violencia, sufren actitudes más sutiles, pero tal vez más fuertes, como la discriminación. Y la discriminación es ignorancia”, argumenta.  

 Por ejemplo, si un lustrabotas está en el colegio y  se pierde un lápiz será el primer acusado o, por otro lado, no será incluido en actividades en su entorno social inmediato.    El 70% de los lustrabotas en La Paz usa pasamontañas para ocultar su identidad y sólo el 20% de sus familiares sabe que se desempeña en ese oficio.

Fotos Álvaro Valero

 

  La dirección de Hormigón Armado quedará dentro de poco tiempo  a cargo de la docente y  educadora Gabriela Claros, quien ha participado en el voluntariado dirigiendo a estudiantes universitarios.
   "Hay historias de vida muy complejas, se trata de ver más allá de la figura del lustrabotas. Sacarle el pasamontañas y observar  simbólica, interna y profundamente a la persona que es, la forma en que encara la vida con un rico sentido del humor más allá de lo dramático”, explica.
    Claros señala que Hormigón Armado es un proyecto que  pertenece a los "lustras” y que en adelante se trabajará para consolidar ese sentimiento de apropiación que se aleja del simple asistencialismo.
Los cinco hitos

Villalobos señala que en estos 10 años se han logrado muchos avances gracias a decenas de  alianzas con varias instituciones. Rescata cinco hitos importantes.   

Fotos Álvaro Valero/Hormigón Armado cumple 10 años apoyando a los "lustras ” de La Paz.

 La columna vertebral de estos 10 años es  su primer hito: consolidarse como  un colectivo y una familia. Que los niños y jóvenes   sepan que tienen a quiénes acudir. No fue fácil,  implicó una inversión de tiempo para construir una relación de confianza.   
El segundo hito es el desarrollo y consolidación  de herramientas de apoyo a los beneficiarios del colectivo. El tiraje de Hormigón Armado ha llegado a los 8.000 ejemplares, cada uno tiene un precio de cuatro bolivianos:  tres son para el vendedor y  uno está destinado a un fondo de salud para emergencias. Todos los  números se agotan.  
A ello, se suman las instituciones que apoyan a la publicación al anunciar en ella.
   
El tercer hito se refiere  a los talleres donde voluntarios y organizaciones  especializadas brindan su conocimiento a los niños y jóvenes  sobre  temas de salud sexual y reproductiva, trata y tráfico y violencia contra la mujer, entre otros.
El cuarto punto -el que se constituye en un éxito-  es la educación técnica: alrededor  de 40 jóvenes desde 2014 se han graduado de gastronomía, cosmetología y metalmecánica, entre otros oficios. Para ello cuentan con el apoyo de varios patrocinadores.
 Son 17 los capacitados en el área de gastronomía -en su mayoría jóvenes madres- que  trabajan en el proyecto apoyado por Save The Children y la Empresa Boliviana de Almendras, con el que se logró  obtener un horno industrial y el equipo para la producción de galletas del subsidio materno infantil.        

Muchos han descubierto su vocación en el  Hip Hop; uno de ellos es Manuel o Lustra MC- el gerente de la producción de galletas-, quien ya tiene un video con miles de visitas en YouTube a sus 28 años; es padre de dos niñas.  

Fotos Álvaro Valero

 "Siempre voy a seguir siendo ‘lustra’; tenía nueve años cuando me regalaron mi primera caja. Mi mamá tenía problemas mentales y mi abuela se hizo cargo de mí, entonces empecé a trabajar”, rememora MC.  
Llegó hace un año a Hormigón Armado,  este año se graduará de colegio y es un experto en panadería y  gastronomía. Dice que lo más difícil fue salir al mundo sin esperanza, algo que hoy es diferente.
   Paola tiene 19 años, es madre de un niño de ocho meses, lustrabotas y  además  trabaja en el horno. "He dormido hasta  en los cajeros automáticos, mi expareja me trajo al Hormigón... Estudié gastronomía y voy a dejar de lustrar para darle una mejor vida a mi hijo”, dice.     
      Otro proyecto se aboca al  apoyo académico escolar, que beneficia a 20 niños y adolescentes que asisten a clases dos veces a la semana para evitar aplazos y deserción escolar.
  El último hito se refiere a la salud y el apoyo legal. Con el fondo de emergencias y un convenio con el Hospital Arco Iris se han logrado salvar muchas vidas.
El  apoyo legal es vital para este segmento de la población cuyos miembros, según Villalobos,   son tratados como delincuentes cuando en realidad son las víctimas. "Los delincuentes son los que hacen ese microtráfico  de inhalantes que entra y sale de El Prado como si nada (...). La rehabilitación para ellos  no sucede en centros penitenciarios”, explica.    
   
Villalobos afirma que al conocer a los lustrabotas las personas sabrán que es una minoría la que tiene  adicciones y que no se dedican a cometer robos o asaltos y que muchos son padres de familia que tratan de salir adelante.

  "De ninguna forma tratamos con una población ignorante; es una población muy sabia, pero en otros aspectos de la vida”, afirma Villalobos.

Fotos Álvaro Valero/ Durante la producción de galletas para el subsidio materno infantil.

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