El muro de los desaparecidos

La búsqueda que efectúan los familiares incluye en muchos casos la creación de grupos en Facebook, el pegar carteles en lugares concurridos y hasta viajes.
lunes, 24 de octubre de 2016 · 00:00
Rodrigo Salcedo  / La Paz

Terminal de Buses de la ciudad de La Paz. La gente se divide entre aquellos que están apurados y quienes con paciencia esperan la hora de abordar un autobús. Muchas voces y demasiado ruido. Una pared de más o menos tres metros divide a dos oficinas: Tránsito y la Policía. En el muro hay varias hojas blancas, muchas caras, son los rostros de gente que desapareció y cuya imagen fue estampada con el fin de encontrarlos. 
 
Quienes "actualizan” el muro, según los testimonios recogidos, son los policías y los propios familiares. "No estamos encargados de eso, simplemente los encargados de Trata y Tráfico de Personas de la FELCC (Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen) traen los anuncios y los pegan en esta pared”, indica un efectivo al ser consultado. "Vienen todos los días, siempre hay alguien que está colando y de ahí se va… Harto se pierde la gente”, comenta la encargada de limpieza del lugar. 
 
En las filas del medio de la pared prevalecen los anuncios de desaparecidos de los últimos tres meses; en la parte superior hay algunos que datan de enero. En el muro no hay espacio para nuevos carteles, por lo que hay algunos que están pegados en otras paredes cercanas; e incluso comentan en el lugar que no hay espacio para los carteles de "prófugos”.  
 
El Consejo Plurinacional contra la Trata y Tráfico de Personas publica anualmente la cantidad de denuncias que se hacen en cuanto a gente desaparecida, entre otros datos. El año pasado, se registraron 6.076 denuncias de desaparecidos (en 2.335 casos las personas aparecieron), según el Informe sobre los avances de la política plurinacional 2015 contra la trata y tráfico de personas.  El departamento con mayores denuncias de desaparecidos es La Paz con 2.520; seguido por Santa Cruz con 1.375 y  Cochabamba con 1.031.
 
La búsqueda comienza 
El reloj marca las 17:30  y en la División Trata y Trafico  de la FELCC de   La Paz está el oficial de turno y un señor que frente a él llora mientras cuenta su historia. Su hijo desapareció desde hace 24 horas, tiene el celular apagado y está presente el antecedente de que nunca "sabe perderse así”. 
 
El policía hace las preguntas de rigor: el nombre completo,  qué ropa vestía cuando desapareció, quién lo vio por última vez y por dónde, y si el progenitor tiene alguna sospecha del lugar a dónde podría haber ido… Luego, el efectivo pide una "foto actual”.  Acto seguido, anota en una especie de libro de registro el caso y luego abre un archivo en la computadora, una página que tiene ya el formato predefinido del cartel de búsqueda de un desaparecido. 
Ingresa los datos y pega la foto del muchacho. 
 
Una vez terminada la labor, el policía imprime la página y se dirige al padre: "Hágalo fotocopiar harto y cuelen en todo lado, cerca de su zona, donde viven; cerca de donde trabaja y en los lugares donde hay harta gente”. Y le expresa un pedido antes de terminar el trámite: "Me van a avisar si hay alguna sospecha, señales; llaman, rápido tienen que avisarme”. 
 
Afuera la madre del joven espera a su pareja. "Se ha perdido mi hijo”, dice con la voz quebrada. "Normal estaba yendo al trabajo. Nunca se sabe perder así. Ni era farreador”, comenta. Expresa pena.  ¿Y lo peor? "No puedo dormir”, lamenta. 
 
De viajes, carteles y campañas 
Las personas entrevistadas comentan que la angustia es lo que más corroe, aunque la esperanza nunca se pierde. La búsqueda que efectúan los familiares en muchos casos incluye desde crear un grupo en Facebook, pasando por pegar carteles en lugares concurridos, hasta viajes.
 
Un oficial que prefiere mantener su nombre en reserva comenta que los allegados contribuyen de gran manera en la búsqueda. "Hay familiares que de verdad se preocupan. Aparte de que nosotros mandamos el reporte a todas las unidades policiales,  ellos panfletean toda la ciudad, hacen grupos de Facebook, van a su zona y lo dejan por todo lado, a la junta vecinal; si es menor de edad, a su colegio y da buenos resultados porque alguien siempre ha visto algo”, comenta. 
 
El suplicio que pasan en la familia impide conciliar el sueño o comer un bocado, dado que todo está en función de encontrarlos. "No puedo comer ni dormir pensando en él; de hecho, fuimos a buscarlo a Caranavi y  Coroico. Estoy desesperada porque él no suele perderse. Hace una semana, la última vez que lo vieron, fue en el colegio”, relata Patricia Espinoza, madre de Edwin Daniel Mamami Espinoza (de 14 años), quien desapareció el miércoles 19 de octubre. El caso está en manos de la FELCC. 
 
Como Edwin, hay cientos de personas que son buscadas, como Patricia, hay muchísimas madres y familiares desesperados por encontrar a sus afectos. El tema es delicado, y muchos de los parientes prefieren no dar información, dado que no quieren obstaculizar las investigaciones  porque lo que más les importa es encontrarlos. 
 
De todos los casos que se registraron en los últimos años hay uno que llama la atención. Hace cuatro años desapareció el hijo de un señor de la tercera edad, tenía 28 años. El anciano aparenta unos 70. La Policía envió el cartel de desaparecido a todas las unidades de Bolivia, e incluso hubo un viaje de búsqueda hasta Copacabana, pero no se tuvo éxito. Sin embargo, el padre no pierde la fe, cada semana asiste a la División de Trata y Tráfico de la FELCC de La Paz. "¿No hay nada sobre mi hijo?”, suele preguntar ni bien cruza la puerta de esa oficina.  
 
Un policía de la oficina de Tránsito, que está al lado del muro de los desaparecidos de la terminal, relata que los familiares suelen acudir al sitio para preguntar a quienes trabajan por la zona si hay novedades de sus casos. "Nos preguntan a veces si no hay nada, si nadie les ha contado algo, o si hemos recibido alguna información… Eso nos preguntan”, comenta el efectivo, quien dice que a veces no tiene más que decir que se dirijan a la división policial encargada de ese tipo de temas.

 

 

El muro virtual: las redes como espacio para la búsqueda

 

 

 De un tiempo a esta parte  aparecen con más frecuencia las imágenes de búsqueda de las personas que desaparecen en las redes sociales como Facebook.  Incluso hay páginas  especializadas para la búsqueda, como "Zarlet, la que ilumina”, espacio creado "con el fin de obtener información del paradero de Zarlet Clavijo Martínez”. 

En este espacio tanto los administradores como los seguidores del grupo  pegan anuncios de desaparecidos.     "Queridos amigos y familia, les pido por favor compartir esta publicación… es el hijo de una compañera de trabajo… muchas gracias”, es uno de los avisos, el cual  está acompañado con una foto de la desaparecida.
 
"Urgente!!! Ayuda por favor”, es el  mensaje de un madre que es compartido junto a la foto de su hija, y además está junto a  una noticia de la desaparición de la pequeña  en un medio impreso. Entre los mensajes de respuesta de los seguidores están algunos como los  siguientes: "Dios ayuda a sus padres a encontrarla”,  "Ayudemos a encontrarla, comparte”. 
 
Pero también los contactos    a través de comentarios desean éxito en la búsqueda y dan fuerza a los familiares: "No perdamos la esperanza en que sea encontrado sano y salvo. Fuerza a la familia”, "Qué terrible, devuelvan al niño por favor. Dios se los va a agradecer”,  son los comentarios que aparecen en el post de un niño de dos años que desapareció hace poco. La descripción de su úlima vestimenta es la que sigue: Buzo  color azul, chompa de color plomo, con rayas color marfil; chulo de color celeste. 
 
Un policía que mantiene su nombre en el anonimato comenta que   familiares "panfletean toda la ciudad” con afiches de búsqueda y además crean  grupos de Facebook. 
 
"Van a su zona y lo dejan por todo lado el cartel, a la junta vecinal; si es menor de edad, a su colegio, y da buenos resultados porque alguien siempre ha visto algo”, comenta el efectivo policial. 

 

 

 

 

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