El hacker argentino que se enfrentó a Netflix

Niv Sardi tiene una trayectoria de 15 años trabajando en varios proyectos de software libre, los que le valieron grandes satisfacciones y superar retos dignos de una cinta de suspenso.
miércoles, 16 de noviembre de 2016 · 00:00
Alejandra Pau / La Paz

Niv Sardi se define como un "hacker activista militante del campo popular”. En sus 15 años de trayectoria  ha estado involucrado en diferentes proyectos de  software libre; fue coordinador del primer canal de pueblos originarios en Argentina WallKinTun TV y PopCorn Time, una aplicación libre para ver películas que la empresa Netflix reconoció como su único competidor.

El activista argentino-franco-israelita  participó, a mediados de octubre, en el  evento Culturas Libres, que trató sobre las tecnologías libres para la producción y difusión de contenidos culturales locales organizado por la Sociedad de la Información en Bolivia (ADSIB) y la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic). 

 "Patria o Netflix” es un artículo escrito  publicado por Vladimir di Fiore y Sardi en Argentina (2014) que sostiene que la empresa estadounidense  de servicio de suscripción para ver películas y series se constituía  en una alerta   para la cultura e ideología de los países latinoamericanos. En ese sentido, se debía priorizar la producción argentina para no quedar a merced de los contenidos de esa compañía. 

 Por ello, Netflix -al convertirse en  una razón prioritaria para consumir internet- tiene el poder de decidir  cómo se tiene que construir sus redes de comunicación. "Entonces, la preocupación no es servir a los ciudadanos o a la interconectividad,  es lo que les sirve a ellos. Y eso es un diseño de internet muy centralizado en donde es fácil ejercer censura y  control”, dijo Sardi.

     Después de la publicación del artículo, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCCA) contactó a Sardi para manifestar su intención de  competir con Netflix, el proyecto nunca se concretaría.  Justo en ese momento aparece PopCorn Time, aplicación libre desarrollada por jóvenes argentinos  que dejan el proyecto después de recibir amenazas.  

 Después de varios intentos de otros grupos,  Sardi junto a otros "geeks” del mundo se hicieron cargo de PopCorn Time, cuyo crecimiento  llegó a tener diez millones de usuarios. Con ello  surgió  el debate y los detractores sobre si las películas, en su mayoría estadounidenses, de la aplicación se usaban en forma "pirata” y  no respetaban los derechos de autor.   

   "Eso se refería a películas en donde los derechos de autor ya habían vencido, no era las que estaban en el cine. No había nada de ilegal en PopCorn y nunca lo hubo”, sostuvo Sardi, quien fue elegido líder del proyecto. 

Un hacker de todas partes

 Sardi  creció en París. A los 13 años descubrió el software libre a través de un CD de Linux que le dio el padre de un amigo, que era programador. Así empezó un interés que desarrollaría en gran medida como autodidacta  a través de la exploración de   la informática, la tecnología y la programación. Años después, decidió estudiar la carrera de Matemáticas en París.

Sólo necesitó  una oportunidad en una empresa de Francia para ascender rápidamente, cargo tras cargo, por su inventiva y forma diferente de hacer las cosas. Una de sus frases recurrentes es "no es tan complicado” cuando habla de dar clases sobre tecnología y matemáticas en barrios pobres de Francia siendo muy joven, algo que replicó en Argentina, hasta llegar a  una empresa en Australia  que fue referente mundial en el desarrollo de software libre. 

    Ha viajado por Europa y trabajado en diversos países como Venezuela y  en proyectos de software libre como Debian, Linux, GNOME, entre otros.

 Sus inquietudes se plasman en problemáticas tan diversas como la política latinoamericana, los medios audiovisuales, el tango, las supercomputadoras, el derecho de autor, las redes ciudadanas, las libertades digitales y la investigación en matemáticas, según detalla en una breve biografía que proporcionó a Página Siete antes de la entrevista. 

  Sostiene que no es de ningún partido político, pero considera al chavismo como uno de los fenómenos políticos y sociales  más importantes que le han sucedido a Latinoamérica.

Para Sardi la definición de hacker   es "un programador irreverente, que hace que las cosas funcionen”, lo considera en cierta medida como una "orden de caballeros”. A este activista le interesa construir, tomar cosas tecnológicas desmontarlas y hacer algo nuevo. No obstante, señaló que hay otros  que quieren  demostrar que pueden romper cosas o vulnerar la seguridad, y fue   esto  último   que se encargó de transmitir la prensa.
  
 En 2011, de regreso en Argentina comenzó a trabajar en el Ministerio de Desarrollo Social. Poco después, el reconocido productor Pablo García le propone hacer el primer  canal para los pueblos originarios de ese país.  Puso  en marcha su trabajo para el desarrollo del software del canal que se llamaría Wallkin Tun TV, una labor de la que se siente muy orgulloso. 

"No sabía de canales, pero tuve que aprender (...). El canal estuvo un año con nosotros, hace tres lo dejamos porque tuvimos que pelear con la política interna para que nos dejen trabajar”, recordó en la entrevista. 
   
   La persecución y Butter

La fama de PopCorn terminaría con la  bifurcación del proyecto y  la persecución algunos de  sus miembros ubicados en diferentes partes del mundo como Canadá y Nueva Zelanda. Según artículos en internet sobre la aplicación, tuvieron que enfrentarse a la mismísima Asociación Cinematográfica de América (Estados Unidos). 

 Ante tanta tensión, Sardi decidió  romper esa idea de la ilegalidad de la que se alimentaban sus detractores. En  2015 se divide PopCorn, que  queda en manos de otros grupos,  y él se hace cargo de Butter, la parte dedicada al desarrollo tecnológico  de PopCorn junto a otras personas simplemente "por amor al arte”. 

 A pesar de tener un perfil en Facebook, una herramienta que considera necesaria, según explicó, no  podría trabajar para Facebook ni su creador Mark Zuckerberg   porque "cree que está destrozando a la humanidad”. 

"Está vendiendo masivamente datos sobre las personas a los gobiernos (...). Él los está entregando para que los maten, es responsable del tambaleamiento de los gobiernos progresistas en América Latina”, aseveró.

Por otro lado, y además de su trabajo en  Butter, hoy  investiga problemas de distribución de contenidos que faciliten el acceso a la cultura digital en comunidades en donde la conectividad es casi inexistente o nula.

 

Normar   las RRSS

Si se enterara que una ministra de Gobierno denuncia a personas por la elaboración y difusión  de memes amparándose en una ley de discriminación ¿Qué opinaría? 

"Yo estoy muy a favor del anonimato en  internet y de la separación de la persona virtual de la persona física. Pienso que los intentos de vinculación de responsabilidad de comunicación en internet  están destinados a fracasar porque siento que los latinoamericanos comunicamos bastante (...).  Y pueden existir leyes, y seguramente habrá un par de personas molestas por estas situaciones, pero algunas leyes no están enfocadas al entendimiento del espacio digital.
 
Puede ser el resultado de personas  que están mal asesoradas, pero también sé que si se generalizaran esas leyes, se encontrarían rápidamente soluciones técnicas para saltearlas”, respondió Niv Sardi.

 

 Sobre Bolivia y  los avances en software libre 

Para el hacker y activista Niv Sardi el tono de las leyes tecnológicas en Bolivia le han dado  inspiración sobre todo las que hacen referencia al software libre y al gobierno electrónico, impulsado por la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic).

 "Siento que en Bolivia hay una escucha sensible de la tecnología que si bien se están dando por ahí pasos, en materia y a ritmos distintos, están muy acertados”.

 Por lo que observó durante su estadía en Bolivia, considera que el uso de estas tecnologías   en el área estatal técnicamente está iniciando. 

Sin embargo, tomando en cuenta el tiempo, la calidad y las decisiones que  se están tomando, como el camino técnico, "me parece que si sigue ese esfuerzo, de aquí a tres años estaré listo para estar muy sorprendido de los productos que salgan de Bolivia”, explicó.  

Para Sardi, los nuevos gobiernos de derecha de Latinoamérica están impulsando una cierta visión de la "súper tecnologización” con empresas de afuera y que no se las controla, lo que representa un peligro enorme  a la soberanía latinoamericana.  "En ese sentido, me parece que estamos en un momento muy oscuro sobre  la garantía de la soberanía y la constitucionalidad”, finalizó Sardi. 

 

 
 
 

 

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