Camargo: bosques de pinos para luchar contra el cambio climático

En la localidad de Carusla, don Carlos Rengifo ha apostado por la plantación forestal de pinos para reducir la erosión de los suelos y nutrir la tierra en beneficio de sus duraznales.
domingo, 20 de noviembre de 2016 · 00:00
Alejandra Pau / Camargo
 
 Rodeado de montañas, donde la deforestación  y erosión de la tierra es evidente, existe un  lugar en donde el verdor se distingue más intenso que en cualquier otro lugar cercano. Un bosque pinos en Carusla, Camargo,  se ha convertido en un remanso para que la tierra tenga aquello que escasea con  cada vez  más frecuencia en los valles secos  interandinos de Bolivia: agua.
 
Esta plantación forestal, en el departamento de Chuquisaca, se ha convertido en un bosque con 2.500 pinos jóvenes y  le pertenece a don Carlos Rengifo, que  recuerda que hasta hace unos años las tierras en las cuales hoy cultiva eran inútiles. 
 
"Ahora,  poco a poco, estamos llenando la parte alta del terreno con plantaciones de pinos. Aquí abajo almacenamos el agua y ya tenemos plantaciones frutales lo que es un gran beneficio para nosotros”, comentó Rengifo. 
 
La plantación de especies forestales en la región  protege las cuencas, reduciendo la erosión y arrastre  de suelos. Del mismo modo, estimula una  mayor infiltración del agua que se retiene por más tiempo en el área, esto facilita que otras especies puedan ser cultivadas con mayores probabilidades de éxito, acciones que al mismo tiempo se constituyen en armas para enfrentar el cambio climático.   
 
Eso pasa con los durazneros de don Carlos que están sembrados a unos cientos de metros,  descendiendo desde el bosque de pinos, cerca de un estanque que le permite almacenar agua. 
 
Lo realizado es  parte del apoyo que se materializa en el Manejo Integral de Cuencas  con el apoyo del Programa de Desarrollo Agropecuario Sustentable (Proagro III), implementado por la Cooperación Técnica Alemana (GIZ). 
 
Proagro III  trabaja en las cuencas de los valles secos  interandinos de cinco departamentos de Bolivia, uno de ellos es Chuquisaca. 
 
Don Carlos  Rengifo, dueño del bosque de pinos en Carusla.
GIZ/PROAGRO – Romeo Marta 

 
Pinos contra el cambio climático
 
Bolivia es uno de los países más afectados por el cambio climático a nivel mundial. Las previsiones señalan que las condiciones relacionadas con  la temperatura además de la cantidad y distribución de lluvias empeorarán para la agricultura. Según datos de  Proagro III, los bosques de pinos  significan uno de los  impactos que se pretende realizar en siete cuencas hidrográficas piloto dentro de los valles secos interandinos. 

"Este año hay mucha sequía, no sólo aquí sino en todas partes. Antes había harta agua, el río estaba rebalsando y ahora mire, se está secando (...). Mi abuelo antes sembraba trigo, arveja, pero ahora ya no llueve en su tiempo. Por eso ya no ocupábamos el terreno”, explicó don Carlos al embajador de Alemania, Matthias Sonn, y a la directora de la GIZ en Bolivia, Lisa Girrbach, durante su visita a la zona el pasado 30 de octubre. 

El trabajo que  inició en 2009 tuvo varios  altibajos. Sin embargo, desde la intervención de Proagro III y otras instituciones se ha logrado concretar la siembra y supervivencia de los bosque de pinos.
 
 
 Para el embajador de Alemania  es una iniciativa que se nutre  de la voluntad de los productores. "Me impresionó que  vimos muchas áreas donde hay una enorme deforestación, prácticamente no hay vegetación (...). Eso me ha convencido de que estamos en el camino correcto acerca del trabajo que hace la cooperación (alemana) junto a ellos”, evaluó.    
 
Sonn añadió que a pesar de la migración del área rural a las ciudades,  hay comunarios  que apuestan por proteger el bosque. En ese sentido, es posible combinar su beneficio y el del "bien común” que, en definitiva, es la protección del medioambiente.     
 
 El presidente del Organismo de Gestión de Cuencas de Camargo (OGC -Camargo), Mario Fernández,  detalló que en la parte alta de la cuenca se realiza captación y distribución de agua para uso doméstico,  en la parte media se han dispuesto los bosques de pinos y en la baja se cultiva.  
 
En  Carusla, donde  viven alrededor de 70 familias,   se han plantado especies forestales en 37 hectáreas, alrededor de 37.000 plantas. "A nivel de todo el proyecto hemos hecho 132 hectáreas en 27 comunidades establecidas con dos variedades de pinos. Tenemos alrededor de 72 sistemas de captación y distribución de agua”, sostuvo Fernández.  

Como los durazneros de don Carlos, que cuentan con riego por chorreo, 14 hectáreas de plantas frutales fueron implementadas con seis sistemas de riego tecnificado en  Camargo.
 
En el pasado, Rengifo no contaba con  agua, algo que ha cambiado desde que capta  agua de  lluvia y de la toma que llega de la cuenca superior. 
 
Los pinos que ya  echaron raíces se nutren con agua de lluvia.
 Alejandra Pau / Página Siete
El beneficio  económico

Para la OGC-Camargo la forestación de la zona es importante porque tendrá un beneficio económico dentro de 15 a 20 años, tiempo en el que  se podrá obtener anualmente    de 200 a 300 dólares de   madera extraída por hectárea. 

"El manejo de su bosque en ese tiempo garantiza un buen aprovechamiento para los productores”, manifestó el asesor técnico de producción agrícola Proagro/GIZ, Ramón Ramos.
 
Sin embargo, para que la idea  sea sostenible, los propietarios de los bosques no deberán extraer toda la madera utilizable sino que deberán reponer lo aprovechado por las plantas.     
   
"En el tema de forestación nos falta apoyo y para hacer obras complementarias, vemos que es algo fructífero siempre y cuando exista la voluntad de los productores (...). Pero además es importante el tema de los estanques y el riego tecnificado porque si no hay agua, no hay nada”, concluyó Fernández.       
 

Sobre la implementación de proyecto
 
Cooperación El Programa de Desarrollo Agropecuario Sustentable (Proagro III), implementado por la Cooperación Técnica Alemana (GIZ), contribuye a que los sistemas agrícolas de producción bajo riego mejoren su resiliencia frente a los impactos del cambio climático. Para ello apoya a socios en el ámbito institucional y social.
 
Procesos Proagro III trabaja  en actividades como: la captación de agua, el almacenamiento de agua, la conducción y aplicación de agua, la producción agrícola bajo riego hasta la transformación y la comercialización  de productos agrícolas.      
El embajador  de Alemania, Matthias Sonn, durante la visita.
GIZ/PROAGRO – Romeo Marta 

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