Un joven boliviano y director de fotografía a la conquista de EEUU

Eduardo Capriles tiene 28 años y hasta el momento ha trabajado en alrededor de un centenar de videos musicales, comerciales y este año trabajó en su primer largometraje.
miércoles, 14 de diciembre de 2016 · 00:00
Alejandra Pau / La Paz

 Tiene 28 años y ha trabajado con artistas estadounidenses como el rapero Kendrick Lamar, la banda Korn y el actor y comediante Kevin Hart entre otros. Todavía estaba en el colegio cuando descubrió que quería dedicarse al cine. Estudió en Estados Unidos y hoy, entre tantos profesionales en ese país, se abre paso para hacer de sus aspiraciones profesionales una realidad.

 Nacido en La Paz, Eduardo Capriles Quiroga siempre disfrutó ver películas y tomar fotografías, aun en colegio tenía claro que no quería optar por una carrera que implicara ocho horas diarias dentro de una oficina ni nada que se le pareciera, quería hacer algo diferente y divertido. 

"En esa época era bastante flojo y, bueno, decidí estudiar cine para después darme cuenta de que no es para nada fácil y que hay que trabajar muy duro para hacer una vida de esto; pero hoy estoy muy feliz de haber tomado esta decisión”, comenta a través de una contacto telefónico     con Página Siete.

Desde que se fue a Estados Unidos ha participado en alrededor de un centenar de videos musicales además de publicidades, en algunos se ha desempeñado como asistente de cámara y en otros como director de fotografía. Aunque es freelance admite que se siente agradecido pues se mantiene ocupado elaborando varios contenidos. 

Vive en Los Ángeles, y acaba de concluir un  trabajo en una propaganda de la cadena CNN y este año llegó a Bolivia para hacer su primer largometraje como director de fotografía en la película Engaño a Primera Vista. 

"Creo que es uno de los trabajos que más me ha gustado y más desafiante ha sido. Fue difícil, pero muy divertido al mismo tiempo”, comenta. 

Entre los directores que más admira están los hermanos Coen,  por supuesto el legendario  Stanley Kubrick, cuyas películas veía constantemente cuando decidió estudiar Cine. Sigue además a  directores de fotografía como Emmanuel Lubezki, Roger Dickins y Rodrigo Prieto. 

Una elección de vida

Mientras estudiaba en el colegio Calvert, una comisión de la Universidad de Savanah de Arte y Diseño (Savannah College of Art & Design) visitó su colegio para difundir su oferta académica, Capriles decidió ingresar a la carrera de Cine en esa universidad. Antes de irse hizo prácticas en Cinenómada,  en donde recuerda que aprendió mucho y conoció gente que posteriormente le ayudó a establecer   contactos en Estados Unidos.

 En la universidad asumió finalmente que la profesión que había escogido no tenía las ocho horas dentro de una oficina sino jornadas laborales de 12 a 14 horas, que se viaja mucho y, además, que al ser freelance siempre existe  la incertidumbre de   cuándo llegará el próximo trabajo. 

Su objetivo inicialmente era regresar a Bolivia después de graduarse en 2015; sin embargo, se dio cuenta de que para ganar experiencia y crecer profesionalmente debía quedarse en el país del norte. 

"Entrar a este mercado es bastante difícil, puedes ser el mejor cineasta del mundo pero si no conoces a nadie ni tienes contactos es muy duro empezar a trabajar. Yo tuve  la suerte durante mi pasantía en Cinenómada, antes de ir a la universidad, de conocer a Paul de Lumen y Raúl Hernández, dos directores de foto que trabajan aquí en Los Ángeles y me ayudaron a conseguir trabajo”, detalla.
 En la lucha 

Sus trabajos más frecuentes son videos musicales y comerciales. Uno de los trabajos que más ha disfrutado se dio a alrededor de los tres meses de haber llegado a Los Ángeles. Trabajó con el rapero  Kendrick Lamar, uno de sus artistas favoritos, al ser asistente de cámara en la grabación de  video que se transmitió mientras él recibía un reconocimiento durante una premiación.   

Dice que la gente con la que trabaja no sabe mucho de Bolivia, pero que en realidad en el ámbito profesional en el que se desenvuelve eso no tiene importancia, lo que tiene valor en realidad es demostrar los conocimientos que se tienen y que se puede  trabajar duro. 

Para Capriles, si una persona decide seguir un camino profesional relacionado al cine o la dirección de fotografía tiene que saber que luchará por ingresar a un mercado muy competitivo, que se debe estudiar mucho, pero también que  cuando realmente se  aprende de los aciertos y errores es cuando se empieza a practicar y trabajar.

La mayor parte de sus amigos están relacionados en la industria audiovisual y procura viajar con ellos cuando no está trabajando. Entre sus amistades también están otros bolivianos como  Rebecca Basaure y el cantante boliviano Ignacio Val. 

Ha asumido también que los momentos  de soledad que le toca vivir sin su familia han sido y son valiosos para conocerse a sí mismo. 

Lo que más extraña de Bolivia es su familia,  sus amistades y  esa sensación de pertenencia que sólo se encuentra en el lugar que una persona ha crecido. 

 En un futuro próximo quiere regresar al país, trabajar y aportar con su trabajo al cine boliviano.
 
"Me gustaría tener una productora, pero para eso creo que tengo mucho que aprender; pero, en definitiva,   la idea es regresar  y aplicar todo lo que he aprendido”,  finaliza Capriles.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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