Cuando la música navideña boliviana sonaba en la vitrola

De chuntunquis a villancicos españoles se muestra cómo se adoraba al Niño Jesús en las navidades de antaño, de 1930 a 1950.
sábado, 24 de diciembre de 2016 · 00:00
Alejandra Pau / La Paz
 
La música se manifiesta mientras la aguja pasa por los surcos del disco,  inmediatamente  es  1931. Suena  la "tonada del niño Dios” llamada El Torito, interpretada por la Orquesta Típica Boliviana. El tema instrumental trae al presente las  navidades de antaño.
 
La canción, cuya música figura como de Luis C. Albornoz,   fue grabada en   un disco de 78 RPM (revoluciones por minuto), también conocidos como discos  de baquelita o carbón. El trabajo fue realizado  por el sello Columbia en Nueva York, Estados Unidos. En esa época las  grabaciones de discos se hacían fuera de Bolivia porque no se contaba con un sello discográfico en el país, algo que cambió en  1949 con discos Méndez.
 
El Torito es uno de los 11 temas de villancicos grabados en ocho discos de 78 RPM que pertenece al proyecto de investigación Ajayus de Antaño. Abarca  dos décadas, desde 1931 hasta mediados de la década de 1950 y   estuvieron a cargo de los sellos  Columbia (Estados Unidos), Víctor (Argentina), Odeón (Chile) y Méndez (Bolivia) respectivamente.     
 
"El Torito,  más conocido hoy como HuachiTorito, es una grabación de 1931. Se trata de un arreglo para orquesta  de cámara. Sabemos que el chuntunqui es el baile más popular  (...). Uno de los lugares en donde más se bailó fue en Sucre y Tarija”, manifiesta el antropólogo  Fernando Hurtado.    
 
Hurtado y el comunicador social Isaac Rivera formaron Ajayus de Antaño para rescatar el material musical de diferentes géneros grabados en  discos de 78 RPM,   restaurarlos y finalmente digitalizarlos.

 Ambos comentan que  la celebración de Navidad era una parte fundamental de  las tradiciones. Por  aquella época se observaba a  grupos de pastorcitos que iban de casa en casa bailando  chuntunquis y cantando con los "chullu chullus” (instrumento hecho de tapacoronas), guitarras y charangos, entre otros,  frente a los nacimientos. La recompensa podían ser juguetes.
 
Las grabaciones de discos de 78 RPM no podían estar exentas de esta música; pero además evidencian que   durante la década de  los años 30 se vivían momentos críticos en el país debido  la Guerra del Chaco. En el lado B del disco donde se grabó El Torito, figura El Conscripto, música de Julio Martínez Arteaga, interpretado también por la Orquesta Típica Boliviana que refleja una composición alusiva al conflicto bélico.  
 
 Esta coyuntura crítica coincidió con el  auge de la  radiodifusión en Bolivia,  lo que propició la formación de varias agrupaciones que destacarían  en el acervo  popular. 
 
La religión y la festividad
 
El Adorador, un chuntunqui cuya música es de R. Tirado, interpretada por la Orquesta del Centro Artístico Hayden, bajo la dirección de Adrián Patiño, es un tema instrumental que data también de la década de 1930. A Bailar, otro chuntunqui, está en otro disco cuya interpretación estuvo  a cargo de la misma orquesta y  cuya música es de Teodoro Rodríguez. 

"Los villancicos siguen esta lógica, conocida, en donde a letras religiosas se las incluía a las tonadas autóctonas o populares; pero ocurría también a la inversa,  que las letras de adoración más propias de indígenas o campesinos, por ejemplo,  eran interpretadas en melodías españolas. Es parte de la idea de evangelización que data de  siglos anteriores a  la invención del disco de 78 RPM”, explica Rivera.  

En la década de  los años 40 aparece el prolífico  maestro Gilberto Rojas con el villancico Niño Jesús. El tema incluye los famosos pajaritos que suenan a lo largo de toda la canción. 
Figura además una grabación, hecha varios años después,   uno de los temas más populares de estas fiestas, el  Huachi Torito  interpretado por el Conjunto Humahuaca de Argentina. 

"Este tema se trata de una recopilación del reconocido músico  Jaime Torres, hijo de bolivianos nacido en Argentina (...). Es una agrupación que recuperaba música del norte de ese país, Bolivia y Perú. La grabación es mucho más nítida y figura como danza religiosa india, creo que se hizo a mediados de la década de 1950”, detalla Hurtado. 

Los siguientes discos de esta colección navideña, de la década de 1950,  son  del sello Méndez. Gloria a Jesús, Tilín tilín y Divino Niño, música del folklore nacional  con la letra de  Lola Sierra de Méndez esposa de Alberto Méndez, dueño de la discográfica. Las tres fueron interpretadas por Las Kantutas,  acompañadas por el Trío Re Fa Si y, la última, por el conjunto de Alberto Lora. 

Sus  voces agudas fueron parte de   la época de oro de la música boliviana y  le dan un sello único a los villancicos bolivianos.
 
Alberto Méndez, por su parte, compuso el villancico Mis Penitas ya se van, que también fue interpretado por Las Kantutas y el conjunto de Alberto Lora. Las Kantutas fueron  verdaderas estrellas durante esa época, después de que su carrera se  inició en  radio Illimani en 1938. Como esta radioemisora había  otras que organizaban festivales y concursos para descubrir nuevos talentos.   
 
Para cerrar esta singular colección de discos de 78 RPM, Ajayus de Antaño tiene un disco con dos  temas: Vamos Pastores y Nani Nanita, ambos villancicos españoles interpretados por el Trío Los Indios, formado en 1948,  y  cuya voz principal era el legendario compositor Raúl Shaw Moreno,  quien integró Los Panchos, a inicios de la década de 1950, y más tarde Los Peregrinos.    
Las grabaciones de música navideña no se detuvieron, en las décadas siguientes adquirieron otra tónica.   
 
"Posteriormente, en los sesentas,  setentas y en adelante, con la aparición de los discos de vinilo, tenemos discos nacionales  estrictamente de villancicos en quechua y aymara. Ésa es una muestra de la influencia importante de la celebración de la Navidad en las culturas originarias”, concluye Hurtado.

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