Alalay: cinco factores ponen en riesgo al “espejo de agua” de Cochabamba

Se detecta la aparición de algas que absorben el oxígeno, aguas contaminadas del río Rocha, conexiones clandestinas de alcantarillado, colectores pluviales hechos un basurero y uso de fertilizantes.
martes, 22 de marzo de 2016 · 00:00
Gabriel Díez Lacunza /  Enviado especial a Cochabamba

Autoridades de Cochabamba y vecinos de la zona que alberga a la laguna Alalay identifican al menos cinco factores que explican la contaminación del agua de ese embalse. Hace una semana y media, como consecuencia de la  contaminación, miles de peces y algunos patos aparecieron muertos en la orilla de la parte noreste de ese lugar.
 
Entre las causas indicadas están: las aguas contaminadas del río Rocha, principal fuente de provisión del líquido elemento; algunas conexiones clandestinas de alcantarillado en la parte sur; colectores pluviales cercanos convertidos en basureros; las altas temperaturas que promovieron la proliferación de un alga que -según se explicó- fue determinante para restar oxígeno a los peces que quedaron sin vida; y el uso de fertilizantes en campos deportivos aledaños.
 
La convergencia de estos factores derivó -coinciden las fuentes consultadas- en la mortandad de los animales y en el mal estado de las aguas de Alalay. 
 
En el caso del río Rocha, el investigador Paul Van Damme -autor de Biodiversidad: La riqueza de Bolivia- afirma que éste recibe desechos líquidos de curtiembres, fábricas de detergentes y aceites, faenadoras de pollos, etc., lo cual origina su degradación.
 
El representante del Consejo Departamental de Medio Ambiente, Jhon Zambrana,  sostiene que en el caso reciente de la propagación del alga conocida como "espirulina” tuvo mucho que ver la cantidad de nutrientes orgánicos de las aguas del Rocha así como el uso de agentes químicos para que canchas deportivas circundantes se vean "bien verdes”.

¿Conexiones clandestinas?

Otra de las posibles causas para la contaminación de la laguna Alalay es la existencia de conexiones ilegales de sistemas de lluvias al alcantarillado, según indican fuentes de la Alcaldía de Cercado.
Sobre esto, el director municipal de Medio Ambiente y presidente del Comité de Recuperación, Mejoramiento y
 
Preservación de la Laguna Alalay (CREMPLA), Elvis Gutiérrez, es enfático al momento de sostener que hay vecinos que conectan sus desagües para lluvias al alcantarillado.
 
"Sabemos que el río Rocha está contaminado. Además, existen ingresos de aguas por rebalses del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Cochabamba (Semapa) que entran a la laguna”, afirma. 

De hecho, uno de los 17 puntos del Plan de emergencia, presentado el pasado jueves por el CREMPLA, establece como una acción "incrementar el control de ingresos de aguas residuales a los desagües pluviales, rebalses de la red de alcantarillado y del sistema de bombeo de Semapa”.

Ariel Carata, técnico de la Dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía cochabambina explica que "(la aparición de esas algas) se dio por la contaminación, el ingreso de aguas residuales y algunas conexiones ilegales”. A su vez, Gabriela Chávez, bióloga de esa repartición, expresa que el ingreso de materia orgánica hizo que las algas estén en su auge y que existen conexiones clandestinas en la parte sur.

Sobre esta situación, el gerente de Semapa, Gamal Serhan, niega de forma categórica que alguna parte de su sistema de alcantarillado ingrese a Alalay. "Lo que sucede en muchos casos es que cuando hay lluvias, los cochabambinos tenemos la mala costumbre de conectar el desagüe pluvial de nuestras casas al alcantarillado pero no se dan cuenta del desastre que eso genera”, explica.

Colectores vueltos basureros

Al caminar por la parte sur de la laguna, frente al campo ferial de la capital cochabambina, es posible notar que existen al menos tres canales abiertos que en su interior tienen agua estancada. Allí,  las algas cubren toda la superficie y  albergan desde botellas PET hasta bolsas plásticas. Incluso hay animales muertos.

En teoría, estos espacios son colectores pluviales, o de lluvia, los cuales fueron diseñados para que no ingresen elementos extraños al "espejo de agua” en caso de un eventual rebalse. 
 
Para Serhan, el hecho de que estos "laguitos” estén con todo tipo de basura "significa que están funcionando de manera adecuada”, ya que -arguye y aclara que su empresa no es responsable del desagüe pluvial- cuando llueve, todos los desechos se quedan y sólo pasa a la laguna un poco de líquido de rebalse.

Sin embargo, en una inspección del lugar, tan solo una capa de tierra de unos 20 centímetros divide estas aguas estancadas  donde reina la basura, del cuerpo de agua de Alalay. Es decir, da la impresión de que con una lluvia intensa puede pasar al otro lado algo más que unos chorros de líquido.
 
"Lo que hemos pedido a Semapa es un proyecto (de) qué es lo que van a hacer con los rebalses. Y lo mismo, hemos tenido una reunión con Obras Públicas para que nos informe qué solución van a dar a los ingresos de desagües pluviales. También  la Gobernación está trabajando en plantas de tratamiento de aguas en el río Rocha”, comenta al respecto Gutiérrez.
 
El hoy de un embalse otrora turístico
 
Lo primero que se ve desde una de las ventanas del micro Q al llegar al lugar es un cartel mediano a un lado de la avenida.  "Laguna Alalay, área protegida”, dicen unas letras blancas. "Prohibido botar escombros y basura.
 
Prohibido pescar y cazar”, se lee más abajo.
 
Pasaron casi dos semanas desde que este sitio, ubicado en Cochabamba, está en el ojo de la tormenta. El jueves 10 de marzo miles de peces aparecieron muertos en la orilla noreste; y en días posteriores perecieron al menos una decena de patos.
 
"Me acuerdo de la laguna desde que tengo uso de razón. Antes era muy limpio y el agua era cristalina. Había barquitos que entraban a pasear personas que sabían remar. Se han descuidado las autoridades; y quedó abandonada”, reflexiona Florencio Soliz, un taxista de 59 años.
 
Esta laguna fue creada a mediados del siglo pasado con el principal objetivo de canalizar las aguas del río Rocha -que llegan desde Sacaba-, dado  que cuando éste se desbordaba causaba inundaciones en la parte sur de la capital valluna.
 
Hoy, su principal afluente se ha convertido también en uno de sus debilitadores. Según explican expertos, los desechos orgánicos que arrastra ese caudal, sumado a las altas temperaturas -entre otros factores- promovieron la aparición masiva de microalgas que absorben más oxígeno del debido. Entonces, la principal hipótesis de la mortandad animal es la falta de oxígeno.
 
Al pasear por la parte norte, el olor fétido a pescado podrido llega hasta los 100 metros de distancia. Mientras más cerca se está de las orillas, esa pestilencia se incrementa. Luego de conversar sobre lo sucedido el 10 de marzo, uno de los técnicos del municipio ofrece un paseo en un bote pequeño para conocer este embalse "desde adentro”.
 
Ni bien arranca este aparato, el viento disipa un poco el hedor, aunque cada vez que se avanza en el agua es muy notorio que el color verde esté casi en todo lado; y lo que antes era un "espejo de agua” ahora tiene opacada esa condición.
 
Hubo quien creyó que esta coloración repentina  era  una premonición de lo que iba a pasar después. También hubo aquel que pensaba que el olor fétido era de una de las cañerías de su domicilio. 
 
Horas más tarde, la mañana del 10 de marzo ellos y toda Bolivia  amanecieron con la noticia de que en la laguna Alalay miles de peces murieron y que el agua arrastró los cuerpos hasta la orilla noreste.
 
Las altas temperaturas y las escasas lluvias, según algunos, también contribuyeron para que se desate el caos.
 
"Nadie tiene la culpa para que no llueva, sólo Dios sabe por qué”, dice un poco más comprensiva Miguelina Mérida mientras barre en su puesto de comidas frente a la "orilla de la muerte”.
 
Desastre  ambiental

Muertes  El jueves 10 de marzo miles de peces -principalmente de la especie platinchos- aparecieron muertos en la orilla noreste de la laguna Alalay. En días posteriores al menos una decena de patos también perecieron.
 
Hipótesis  Desde el Comité de Recuperación, Mejoramiento y Preservación de la Laguna Alalay (CREMPLA) se maneja como hipótesis central    la aparición de un alga que resta oxígeno al interior del agua y causó la muerte de animales. A ello se suman factores como el calor y el alto nivel de nutrientes orgánicos en el agua.
 
Medidas  Entre las principales medidas adoptadas desde el CREMPLA está la oxigenación del agua, el control del ingreso de aguas residuales y un estudio de calidad de lodos.
 
Cuantificación  Aún se trabaja en determinar cuántos peces y de qué especies murieron.
6
1

Comentarios