Los deportes de invierno, esperanza de Asia Central

Las cimas nevadas de Tangri Tagh de Kazajistán son uno de los mayores atractivos para los turistas que practican esquí, tabla sobre nieve, helioesquí o el “fuera de pista”. Kirguistán está en los radares de los que aman la aventura.
martes, 19 de abril de 2016 · 00:00
AFP /   Almaty

La temporada se acerca a su final en Chimbulak, pero los esquiadores y los snowboarders  (tabla sobre la nieve) acuden todavía en gran número a las pistas de esta estación de deportes de invierno en Kazajistán, dominada por las majestuosas cimas de las montañas de Tangri Tagh. 
 
Después de que hace 25 años bajara el interés de los turistas en el lugar -en plena descomposición de la Unión Soviética- esta región del sur de Kazajistán va atrayendo cada vez a más visitantes, locales y extranjeros, seducidos por una nieve abundante y alguna pista que puede llegar hasta los 3.200 metros de altitud. 
 
"Chimbulak es un tesoro nacional”, se entusiasma Cristina Lee, que intenta practicar snowboard por primera vez.
 
Vive en Almaty, la ciudad más grande de  Kazajistán, que está situada a apenas 30 kilómetros. Esta profesora de yoga de 26 años viene casi todos los fines de semana a Chimbulak. "Es verdad que no puedo comparar, pero este lugar me encanta”, añade la joven mujer.
 
Chimbulak no cuenta con el lujo ni las infraestructuras de las estaciones más célebres de los Alpes europeos, pero ya no tiene nada que ver con el triste recuerdo de la época soviética de  hace apenas unos años.  A 2.600 metros de altitud, se ha visto favorecida por millones de dólares de inversiones por la celebración allí de los
Juegos Asiáticos de invierno en 2011. El complejo era el corazón de la candidatura de Almaty para los Juegos
Olímpicos de invierno de 2022, que finalmente fueron concedidos a Pekín. 
 
Según las autoridades locales, 180 mil turistas visitaron Chimbulak en 2015 y se espera una tercera parte más este año, pese al contexto económico complicado. Se tiene a  favor el hecho de que turistas extranjeros consideren esta región apartada, con paisajes vírgenes, un  lugar ideal para una experiencia diferente a la que podrían encontrar, por ejemplo, en Europa. 
 
"Las estaciones mejoran, pero mientras hay centenares de kilómetros de pistas en Europa, las estaciones de Asia Central ofrecen 20 o 25 kilómetros como máximo”, explica Steven Hermans, que dirige una página web especializada en organizar viajes por la región, Caravanistan.com. 
 
"Lo que puede ofrecer Asia Central son aventuras fuera de pista. El clima seco crea una nieve  poco húmeda, ese tipo de nieve polvo, para la que viven los esquiadores y snowboarders amantes de la aventura”, añade. 

Alternativa "fuera de pista” 
 
También en Asia Central, Kirguistán es el escenario de unas montañas que se están convirtiendo en un paraíso para los amantes del "fuera de pista”, una disciplina para la que las pendientes vírgenes y salvajes son el santo grial. 
 
Las posibilidades son numerosas: desde esquí de fondo alrededor de Arslanbod (sudoeste), hasta experiencias extremas de heliesquí, que se realiza  con un helicóptero que deja a los esquiadores en lo alto de montañas de 4.000 metros de altitud.  
 
El estadounidense Ryan Koupal forma parte de los pioneros en este país de seis millones de habitantes. Su agencia, 40 Tribes, propone viajes que combinan los deportes de montaña con noches en alojamientos tradicionales, como las icónicas yurtas. 
 
"Cada vez más personas han oído hablar de las montañas de Kirguistán. Están en los radares de los bien informados y podrían convertirse en un lugar de moda”, dice.

Obstáculos en el camino 
 
Para atraer cada vez a más turistas, Kazajistán y Kirguistán ya no piden visado a los ciudadanos de países desarrollados. Kazajistán, un país rico en hidrocarburos, espera un turismo de alta gama, siguiendo el ejemplo del príncipe Enrique de Inglaterra y su novia de entonces, Cressida Bonas, quienes  estuvieron en Chimbulak en 2014.
 
Los expertos alertan -eso sí- de los peligros del cambio climático, que aumenta los riesgos de avalanchas y acorta la temporada invernal.  La estación de Safed-Dara, en Tayikistán, vivió un año malo pese a la modernización de sus infraestructuras, en unas obras que superaron los 2,5 millones de dólares. 
 
"No había mucha nieve, así que no hubo muchos turistas”, lamenta Zarina Ergacheva, una portavoz de la estación. 
 
"Habíamos previsto trabajar hasta finales de abril, ya que la nieve es abundante hasta principios de mayo. Pero no es así este año, desgraciadamente”, admite la portavoz de la estación.

Confidencial

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