Frankenstein cumple dos siglos

martes, 17 de mayo de 2016 · 00:00
Agencias /  La Paz 

En junio de  1816, el poeta inglés  Lord  Byron había invitado a un grupo de amigos escritores a pasar unos días a un refugio en el lago Leman, de  Ginebra, pero los efectos de la erupción de un volcán impidió a los excursionistas salir del lugar a admirar el paisaje. Entonces, Byron propuso a sus invitados escribir la más escabrosa historia de terror que se les ocurriera. La escritora más joven del grupó, Mary Godwing, que entonces tenía 18 años, dio vida a Frankenstein.
 
1861 había sido un año sin verano para Europa porque sufrió el azote de un invierno interminable. Allí, reunidos en las montañas suizas, el grupo de amigos se encontraba varado, esperando que los caminos se abrieran de nuevo.
 
Dos de los escritores, los más  jóvenes, eran  esposos, Percy Bysshe Shelley y Mary Shelley. Se habían trasladado a Villa Diodati,  de Ginebra, para acompañar al mejor amigo de Percy,   Lord Byron. Junto a ellos  se encontraba John Polidori.
 
Influidos por la humareda que había provocado la erupción del volcán, que daba al lugar un aire tétrico, los escritores se reunieron alrededor de una chimenea y comenzaron a contarse  historias de fantasmas. 
 
Los Shelley, que   habían realizado un  viaje por toda Europa, contaban que   en Alemania habían encontrado una gran cantidad de leyendas misteriosas, que esa noche relataron, una a una.
 
La velada alcanzó tal grado que Lord Byron desafío a sus invitados a escribir  una   historia de terror. Propuso evaluar los trabajos y premiar al ganador. El concurso se concretó y todos lograron crear un relato aterrador. 
 
Byron escribió un relato corto sin mucha importancia. Su amigo John Polidori hizo una pieza que llamó El vampiro, que terminó siendo  el primer cuento moderno de vampiros,  que años después  sería publicado y se convertiría en la inspiración de Bram Stoker para Drácula.
 
Percy  Shelley optó por crear el poema Darkness, mientras que su esposa  Mary Godwing  gestó y comenzó a escribir Frankenstein, el libro que  está a punto de cumplir 200 años.
 
Pero la idea de Mary no hacía referencia al monstruo que todos hemos visto en el cine, en la televisión, libros y cientos de revistas, sino de un científico de apellido Frankenstein (Víctor Frankenstein), creador de una criatura casi un superhombre. 

La obra retrataba  las dudas existenciales, morales y éticas que la ciencia se tuvo que plantear desde sus inicios, cuando era hermana de  la  magia y de la alquimia eran y se confundía con ella.

Víctor Frankenstein, científico, se topa con esas luchas y toma la decisión, al crear un ser humano sin nombre, que luego se llamaría a sí mismo Adán.
 
Cuando había logrado un gran avance en  sus experimento abandona todo progreso, temiendo lo que podría suceder si su ente lo atacase a él o su familia.

Es en ese interín que el ser sin nombre abandona el laboratorio. La cruda realidad de un mundo duro, intolerante y violento lo hacen darse cuenta de la maldición que Víctor le impuso al crearlo. Y ahí entiende que debe castigar a su creador por su falta de escrúpulos, al condenarlo a una vida miserable que no quiso.

La inspiración

Mary fue testigo de una época muy particular en la historia humana, que ejerció de bisagra entre el ocultismo y las costumbres arcaicas, y el positivismo científico  de los siglos XIX y XX. Gracias a eso pudo nutrir su genialidad y habilidad de imaginación.

En esos tiempos muchos científicos se dedicaban a la investigación de varios fenómenos, como el de la electricidad, como  Luigi Galvani, descubridor del galvanismo, el comportamiento que presentan los cuerpos humanos al ser expuestos a descargas eléctricas. 
 
Los experimentos de Galvani eran considerados cruentos y un halo de temor se manifestaba en torno a ellos, pero igual que él, en esta época,  habían otros estudiosos, como Giovanni Aldini y Andrew Ure, que dedicaron sus vidas a hacer demostraciones al público del galvanismo, alimentando aún más el miedo al mostrar cómo, gracias a la electricidad, una persona muerta podía abrir los  ojos o parecía respirar ante poderosas cargas de energía eléctrica.
 
Así, con esas influencias la joven  Mary Godwing creó la novela de terror que fue publicada por primera vez en 1818.
 
Historia de cine
 
Frankenstein apareció por primera vez en el cine en  1910, producida por Thomas Edison, en la cual el personajes se parecía a un mago. En 1931,  James Whale  dirige la segunda versión de la obra. 
 
En 1957 se presenta otra versión del libro denominada  La maldición de Frankenstein, interpretada por Christopher Lee. Pero una de las versiones más recordadas es la interpretada por Robert De Niro, en 1994.

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