Niño contorsionista de Gaza busca el récord Guinnes

Las travesuras de Mohammed al-Sheikh, de 12 años, le han valido el apodo de Niño Araña. Este niño hace contorsiones y saltos casi imposibles de ejecutar para su edad.
martes, 24 de mayo de 2016 · 00:00
AFP / Franja de Gaza
 
Mohammed al-Sheikh sólo tiene 12 años y se siente atrapado en Gaza, pero sueña con un récord mundial Guinness por una serie de impresionantes saltos mortales y contorsiones corporales increíbles que logra ejecutar.  
Sus travesuras le han valido a este   joven palestino de la Franja de Gaza ganarse el apodo de  Spiderboy, chico araña, en una clara alusión al Hombre Araña, un sobrenombre que lo llena de orgullo.
 
Mohammed, con una estatura de 1,37 metros de alto y un peso de 29 kilogramos, puede doblar su cuerpo de maneras que parecen humanamente imposibles, ya sea desplazando sus pies sobre los hombros con una soltura que parece hasta imprudente o saltando en una pose de araña. 
 
En 2014 -a pesar de que se vivió un conflicto de 50 días con Israel- el pequeño apareció en el programa de televisión  Arabs Got Talent  (Los árabes tienen talento), en el Líbano. Su actuación obtuvo 14 millones de votos. 
A pesar de que no ganó, ahora espera demostrar su habilidad como contorsionista  e ingresar en el libro del récord Guinness ejecutando una rutina desde su casa en la zona de Tel al-Hawa, en el sur de la ciudad de Gaza. 
 
Su entrenador Mohammed Lubbad, de 26 años, asegura que Mohammed puede realizar cuatro movimientos acrobáticos mejor que nadie en el mundo. En un correo electrónico revisado por la AFP, el récord Guinness aceptó su oferta para un registro titulado: "La mayor cantidad de revoluciones del cuerpo durante un minuto manteniendo el pecho en el suelo”. 
 
En el video presentado como prueba, Mohammed se encuentra en el suelo con el pecho presionado contra el piso. Sus piernas giran  360 grados alrededor de su cuerpo, durante ese tiempo sus pies tocan el suelo en todos los ángulos en una hazaña de destreza increíble.
 
"Su  extraordinario don”
 
El niño de 12 años logra ejecutar  esta hazaña  33 veces en un minuto, cuatro más que el registro actual de 29, aumentando las esperanzas de ser acreedor del récord en las próximas semanas. 
 
Para su madre Hanan  ya es un "campeón del mundo”, pero ahora tiene que "demostrar su extraordinario don y una fuerza excepcional en competencias  mundiales”. 
 
Mientras escucha estas palabras, Mohammed, que se encuentra  posado sobre la mesa de café, desplaza sus piernas sobre los hombros, sostiene un vaso con los dedos de sus pies y bebe el contenido. Pero, incluso más que el récord mundial, sueña con hacer contorsiones fuera de Gaza. 
 
Lo más difícil, dice, no es contorsionar su cuerpo en formas increíbles -a pesar del bloqueo de diez años que Israel mantiene sobre la Franja para evitar la importación de armamento- lo que  significa que ahora sólo puede aprender a través de los videos de YouTube.
 
El reto más difícil para un niño que quiere viajar por el mundo es "salir de Gaza, cuando todas las fronteras están cerradas”.
 
Encerrado en Gaza
 
"Muchos árabes y personas en todo el mundo que me apoyan  dando  ‘Me gusta’ en mis videos en Facebook, y me da pena no poder conocer e interactuar con el mundo a causa del bloqueo”, dice Mohammed. 
 
Su entrenador trató de canalizar el talento de  jóvenes habitantes de Gaza mediante la apertura de un centro de formación para los deportes poco habituales como el parkour, una de las prácticas urbanas en boga en Gaza. 
 
Pero después de un año   se quedó sin dinero y tuvo que cerrar dejando  devastados  a los jóvenes, de ambos sexos, que practicaban ahí. "Al dejar a Mohammed en Gaza enterramos un talento único”, afirma Lubbad. 
 
Después del final del programa de televisión en 2014, le ofrecieron al joven palestino  un contrato de formación en el extranjero  que incluía  apoyo durante una década, con entrenamiento para ayudarlo a calificar para las competiciones árabes e internacionales. 
 
Pero su familia se negó, diciendo que Mohammed era demasiado joven para vivir en el extranjero sin ellos. 
Hoy en día, aunque Mohammed impresiona a sus compañeros de clase, su madre, de 48 años, insiste en que su talento  no debe socavar la educación de sus otros ocho hijos menores.  
 
Sin otra opción, él  se queda con el escapismo que le ofrece  desafiar el peligro realizando  acrobacias, ya sea  en la parte posterior de un camello o un caballo que galopa  en una playa de Gaza, ante el asombro de los espectadores atónitos. 
 
En ese momento dice que se siente "libre”. "Estoy en el aire y no hay ningún bloqueo”, afirma.

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