“The Best of” Julio Barriga

El poeta afincado en Tarija presentará su obra poética junto a un libro inédito “Cosechar Tempestades” en septiembre de este año.
domingo, 29 de mayo de 2016 · 00:00
Alejandra Pau / La Paz

 Sí, sigue siendo el hombre que ama a Amy Winehouse. En el cuarto en el que vivía, y donde conserva sus cosas, aún están los afiches de la cantante británica; el más grande está acompañado de una rosa roja marchita que habita junto a cientos de libros en la oscuridad. Ahora vive a 15 kilómetros de la ciudad de Tarija, en una casa de campo donde revisa sus escritos. Este año se publicará la totalidad de su obra poética más un libro inédito, Cosechar Tempestades, en  la Feria  del Libro de La Paz.    

El poeta chuquisaqueño Julio Barriga (1956) comenta que Cosechar Tempestades incluirá más líneas inspiradas en la cantante británica; estarán, además, otras presencias recurrentes como la muerte, la soledad, la inminencia de los últimos días, es decir aspectos nada fashion de la existencia.

Cosechar Tempestades junto a su obra poética -cuyo nombre aún está en reserva- se publicará de la mano de Editorial El Cuervo. El prólogo estará a cargo del crítico Benjamín Santiesteban. Será una especie de The Best of, aquel trabajo discográfico que reúne lo mejor de un artista -como su amada Amy- que pasa a la inmortalidad.

"Abarcará desde el primer libro El fuego está cortado. Se trata de mi obra completa desde el criterio de mi editor Fernando Barrientos.  Son textos y reediciones, que en el pasado fueron pésimamente editados, y que además son imposibles de conseguir. La publicación de algún modo le dará a los textos una oficialidad, una especie de canon barriguiano”, dice sentado en una banca frente  la catedral de la capital chapaca.  

La obra poética incluirá El Fuego está cortado (1992),  Versos perversos (2004),  Cuaderno de sombra (2008) y Luciérnaga Sangrante (2013).  

Las inminencias

Por estos días, se ha dedicado a la exploración en busca de huellas arqueológicas en las llanuras tarijeñas. Realiza además diferentes experimentos gastronómicos, una afición en plena etapa de prueba y error. Ha dejado de vivir en el pequeño cuarto oscuro en donde el cineasta tarijeño Edmundo Bejarano lo fotografió;  una de esas imágenes fue utilizada para la tapa de El Hombre que amaba a Amy Winehouse.   

Dice que, por lo general, en las entrevistas termina hablando de lo que le da la gana al margen de cuáles sean las preguntas. Le han dicho "poeta punk”, el "último poeta socialista” (lo que le parece una barbaridad, aunque  lo aceptaría con la condición de que no exista uno más sobre la faz de la tierra). Barrientos, que dirige la Editorial El Cuervo,  lo ha descrito como el  "viudo de Amy Winehouse”, "etnógrafo de cantinas”, "amigo del abismo”; el poeta coincide con su editor, pero establece que sobre todo es "un hombre de letras” aunque sea un calificativo peyorativo desde hace mucho.  

Ha renegado del "roquerismo” y reconoce que tiene fama de misántropo, aficionado a las grandes borracheras y malhumorado, calificativos que refuta esbozando una sonrisa irónica diciendo "es un osito de peluche”. Hace poco,  los asistentes del Buenos Aires Festival Independiente de Cine (Bafici) vieron parte del microcosmos del poeta boliviano en el documental La última Navidad de Julius, dirigido por Bejarano, quien radica en Alemania.

Al subir por la calle Ballivián en donde está el cuarto, al que se dirige para recoger algunas cosas, replica que no extraña en lo absoluto estar en ese espacio húmedo en donde cae constantemente una capa de hollín, aunque ahora, a diferencia de hace dos o tres años, tiene electricidad. En Coimata, donde vive, pasa muchos días solo y a pesar de que cree que la soledad es algo horrible, concluye que es peor soportar a ciertos exponentes de la especie humana. "Aunque también hay que encontrar quien lo soporte a uno. Ésa es mi opinión irrevocable, pero si no les gusta tengo otra opinión” dice mientras evoca a Groucho Marx.  

Sobre su obra inédita, a la que a veces le dice póstuma por las inmanencias e inminencias sobre el final, describe que hay un tono sobre la muerte propia. No la anónima, no una muerte en serie ni globalizada, como las que ocurren por estos días, sino la que se gana después de tanto vivir. Ratifica la sentencia previa, dada en sus anteriores libros, que en las páginas no se hallarán aspectos glamorosos de la realidad. Quienes lo han leído en el pasado bien (o mal) lo saben.
 
"Los que esperan la carroza”

Para Barrientos, la poesía reunida de Barriga, en primer lugar, permitirá al lector conocer a un poeta con un estilo propio y personal. "Y para quienes ya lo han leído espero les sirva para observar la evolución del poeta desde su primer libro hasta ahora, y que sea la confirmación de la fuerza de la voz de Julio”.  

Barriga no bebe tanto como en el pasado, "hay un momento en el que tienes que dejar de beber para seguir bebiendo”. Ha estado leyendo los relatos autobiográficos del poeta y dramaturgo Thomas Bernhard, y también al escritor de lo sombrío Kjell Askildsen. A raíz de esa preferencia volvió a revisar a autores que esperan "la carroza” o el camión basurero, lo que pase primero.

Predice que después de la publicación de su obra poética es posible que quede en el más absoluto de los vacíos. Tal vez porque hace tiempo no escribe nada. Esto no es extraño ya que sin previo aviso llegan semanas "muy locas” en las que todo fluye. En tanto, corrige las muchas hojas que están bajo el colchón, y mientras espera "la carroza”, asegura que Amy Winehouse es Dios y él es su profeta.  

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