En el Museo del Automóvil de Bruselas

En Autoworld, en la capital belga, se exhibe una de las mejores colecciones de vehículos del mundo. Y recorrerla despierta la imaginación del visitante.
domingo, 17 de julio de 2016 · 00:00
Marco Zelaya / Bruselas

En Bruselas, como en otras ciudades europeas, se respira historia. Y uno de los lugares más atractivos para los visitantes es el Parque del Cincuentenario, donde está situado Autoworld, denominado también el Museo del Automóvil, y otros importantes repositorios, como el Museo del Ejército y el Museo Real de Arte e Historia.  
Se llega a este complejo cultural desde la estación Mérode, del tren subterráneo, después de atravesar un bello parque, que se distingue por sus vías flanqueadas por añosos árboles. 

Es un centro de exhibición pensado para el que admira los automóviles, pues desde el primer instante quien lo recorre se siente como transportado -es cierto, en un automóvil- por cada uno de los hitos en la evolución de uno de los inventos más sorprendentes de la humanidad, que impulsó la industrialización y que, sin embargo, continúa en constante cambio.

Autoworld es una de las mejores colecciones del mundo, conformada por más de 300 automóviles. El museo invita a transitar, a lo largo de una mañana, la historia de los motorizados para conocer o recordar algunas reliquias de cuatro ruedas, de diferentes marcas y lugares de procedencia.

La ventaja es que quien visita Autoworld evoca no sólo los orígenes del vehículo "que se mueve por sí mismo” o autopropulsado, de acuerdo con la definición etimológica de la palabra automóvil, sino que puede admirar los inventos motorizados de la Belle Epoque, de la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial, de los "Años Locos”, de los años 30, de la Segunda Guerra Mundial, de la década del 50 o los Años de Oro en Europa, hasta llegar a nuestros días. 

Como se sabe, la invención del primer automóvil dotado de motor de combustión interna fue atribuida al alemán Karl Friedrich Benz, de Mannheim, quien en 1886 sorprendió al mundo con el modelo Benz Patent-Motorwagen. 

Sin embargo, el que masificó la producción automovilística fue Henry Ford con el Modelo T, desde el 8 de octubre de 1908, lo cual implicó el ingreso de la humanidad a la fabricación en serie, de gran impacto en la cultura universal. 
Pero para llegar a estos hitos industriales antes se tuvo que transitar por los vehículos de tracción animal, por los automóviles eléctricos, a gas e incluso a vapor. Debido al impacto de los motorizados sobre el cambio climático, en la actualidad gana terreno la idea de retornar, en este largo camino evolutivo, al automóvil eléctrico, pero esta vez propulsado por baterías de litio y ya no por combustible fósil, que es altamente contaminante. 

En Autoworld, no es difícil pensar, ante los bellos Rolls Royce o Buick, en  Jay Gatsby o en Daisy Buchanan. O también en la Guerra del Chaco, frente a un camión Ford o inclusive Studebaker, que fueron tan útiles en la tarea de transportar heridos o agua. 

En suma, la visita al Museo del Automóvil, en la bella Bruselas, despierta la imaginación.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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