El diario del soldado que escribió poesía en la Guerra del Chaco

El jueves 21 de julio se cumplieron 78 años de la firma del tratado que le puso punto final a la Guerra del Chaco. El hijo de un combatiente muestra la bitácora de su padre.
sábado, 23 de julio de 2016 · 00:00
Camilo Agramont  / La Paz 

"Confusión, sed, hambre, olor a pólvora, ruido de obuses, desaliento”. Esas fueron las últimas palabras que René Ascarrunz, soldado que combatió en el Chaco, alcanzó a escribir en su diario de guerra, antes de ser tomado como prisionero al norte de la frontera boliviano-paraguaya. Era el año 1933. 

Este relato pertenece al hijo del combatiente, también llamado René Ascarrunz,  albacea del diario.  Luego del estallido de la guerra en septiembre de 1932,   René Ascarrunz padre partió de La Paz, dejando sus estudios en la carrera de Derecho. Viajó al Chaco con el regimiento Illimani para lograr la retoma del fuerte de Alihuatá.
 
Durante las campañas militares escribió en su diario poemas y textos cortos que narraban su experiencia en el Chaco. Su hijo  destaca mucho un poema, el cual titula Soledad. 

En la mayor parte de las páginas, el soldado Ascarrunz apuntó las incidencias de  su vida en la guerra. Plasmaba percepciones muy personales con un tinte poético. Su hijo  comenta que su progenitor  también usaba su redacción como medio de protesta contra la  conducción de la guerra, que él consideraba equivocada.

La Guerra del Chaco  enfrentó a paraguayos y bolivianos debido a un conflicto de límites que estalló en septiembre de 1932 con los primeros avances de tropas paraguayas en el Chaco Boreal. En la conflagración, muchos regimientos salieron del occidente del país rumbo al frente de batalla, "nutridos”  principalmente por  jóvenes de La Paz, Oruro y Potosí. El armisticio se dio en junio de 1935, pero los prisioneros de ambos países volvieron a sus hogares un año más tarde.

Y cayó preso…

En 1933, Ascarrunz fue capturado y pasó tres años y medio como prisionero de guerra. Su diario fue confiscado y retenido en Paraguay hasta ser devuelto décadas después. 

Entonces, en El Diario de La Paz, el periodista Guillermo González Durán  calificó como una tragedia los largos meses que el autor del diario estuvo  como prisionero de guerra fuera del país. 

Lo que  Ascarrunz redactó en su diario tuvo una particular cobertura de los medios paraguayos durante la guerra.
 
 Junto a la bitácora, René Ascarrunz hijo conserva recortes de El Diario de Asunción, en los que  se habla de su padre y el diario. El heredero  del soldado también asegura que uno de los artículos del periódico paraguayo calificó a su padre como  el "boliviano más peligroso” por el intelecto y la poesía plasmados en sus escritos; otro periodista de ese rotativo paraguayo  incluso pidió la liberación del boliviano y su traslado a otra ciudad, lejos del  conflicto.

La atención que El Diario paraguayo prestó a su caso le trajo problemas a Ascarrunz al momento de retornar a Bolivia en 1936, según  su descendiente. Como denuncia Guillermo González Durán en un periódico de la época, el diario fue alterado y publicado como instrumento para favorecer los intereses de la propaganda enemiga. 

Su hijo sostiene que por esa razón  el soldado Ascarrunz estuvo cerca de ser sometido a una corte marcial. Sin embargo,  más pudo el  respaldo   de  los excombatientes del Chaco para desacreditar las acusaciones infundadas.  

René Ascarrunz hijo expresa al respecto lo que sigue: "Son los mismos excombatientes que defienden a mi padre y sobre todo Germán Busch, quien luego nombró a mi padre lugarteniente”.


La devolución 

René Ascarrunz hijo cuenta que tuvieron que pasar seis décadas para que el diario volviera al país. Relata que el encuentro casual entre la hija del general Hiedros, el encargado de los prisioneros durante la guerra, y su persona, hijo del soldado autor del diario,  derivó en la devolución de la reliquia. El descendiente del soldado Ascarrunz considera que  la voluntad del general paraguayo de enviar a su hija a devolver el documento a su autor fue un acto de auténtica nobleza. 

Ascarrunz relata el hecho así: "Viene una señora que se veía que era extranjera por su vestimenta. Ella entra a mi consultorio y me abraza sin decir nada. Preguntó si mi padre vivía. Ella había venido de parte del general Hiedros a devolver el diario de mi padre”.

Ascarrunz padre guardó  su diario junto a otras de sus reliquias de la guerra.  Años después de la recuperación del diario,   Ascarrunz falleció y fue su hijo quien acogió el diario que el soldado mantenía  "bajo llave”. El heredero lo llevó a su consultorio,  en Sopocachi.
 
Las otras joyas 

Además del diario de guerra, René Ascarrunz hijo tiene un gran número de artículos de gran valor histórico. También  libros, diarios de la década de los 30, fotografías e incluso caricaturas dibujadas  por Miguel Alandia Pantoja -según su hijo-, el famoso muralista, compañero de Ascarrunz en la prisión.   

A pesar del valor de la colección de Ascarrunz, él afirma que no hubo mucho interés por  publicar el diario de guerra de su padre; ése es un deseo que el hijo de René Ascarrunz mantiene hasta la fecha.

 Mientras tanto el diario seguirá en manos del sucesor del soldado, quien siempre está dispuesto a compartirlo con quienes  muestren interés  por el valioso documento histórico.

 

La prensa nacional y el fin de la Guerra del Chaco 

"Hoy se firmó la paz”. Así  celebraba la edición  del diario Última Hora del 12 de junio de 1935. Los periodistas  bolivianos se dieron la extensa e importante tarea de difundir  los pormenores del fin de la Guerra del Chaco. 

A partir de las primeras intervenciones del diplomático argentino Carlos Saavedra Lamas, como mediador para conseguir el fin del conflicto  entre bolivianos y paraguayos, la prensa divulgó notas con  un gran optimismo por el  fin de la guerra. 

Semanas antes de la tregua que se firmara en Buenos Aires, según una revisión hemerográfica, el presidente de Brasil, Getulio Vargas, tenía la certeza suficiente para predecir que la paz estaba muy cerca de suscribirse. Según informó Última Hora, la declaración fue "la paz del Chaco sería firmada hoy jueves”. 

Los medios emplearon  distintos recursos para reportar sucesos importantes durante el fin de la guerra. Última Hora dio lugar en toda su portada a un homenaje para la "Sección de Hierro”, al mando del teniente Félix Méndez Arcos, a quienes bautizaron como los "Trágicos Titanes” que defendieron Villamontes. 

En la plana se observa una obra del artista Cecilio Guzmán de Rojas que muestra el retrato de tres combatientes bolivianos en el Chaco. La sección de Méndez Arcos fue abatida en febrero de 1935.

Luego del armisticio del 12 de junio de 1935, las negociaciones para acabar definitivamente con la guerra fueron lentas y complicadas. El Diario publicó varios artículos que daban a conocer la situación de los prisioneros de guerra que permanecían en Paraguay. 

El seguimiento al proceso de repatriación se hace notable en los titulares de la prensa: "Mañana llegará de Villamontes el primer contingente de bolivianos repatriados”, "El martes saldrán de Asunción dos mil ochocientos ex-prisioneros bolivianos”,  "Serán repatriados cuatro mil prisioneros bolivianos en el curso de esta semana”.

El martes 7 de abril, diez meses más tarde, El Diario publicó en su primera plana: "Se anunció oficialmente la repatriación de todos los prisioneros”. El acuerdo por los límites entre Bolivia y Paraguay se resolvería aún más tarde, el 21 de julio de 1938.
 
 René Ascarrunz, cirujano

 "Quisiera  poder publicar el diario de mi padre”

Es heredero de la bitácora  que escribió su progenitor  durante la Guerra del Chaco.

      René Ascarrunz, hijo del soldado que escribió un diario  mientras combatía en el Chaco, asegura que en una guerra "todos son perdedores” y que, además,  todos los conflictos bélicos "son por intereses”.

 En la actualidad, René es dueño del diario que escribió su padre durante la Guerra del Chaco. 

¿Cómo cree que fue la guerra para su padre?

Mi padre no debió ir a la guerra. En una guerra todos son perdedores. En esa guerra se han enfrentado los pueblos, por entonces, más pobres de Sudamérica, mediterráneos. Solamente por intereses, todas las guerras son por intereses. 

¿Qué sentimientos evoca  al ver  el diario de su padre?

Es interminable narrar el diario y expresar los sentimientos. Es un diario que, fuera de ser lindo, está muy bien escrito. Yo la verdad no tengo las habilidades para escribir de esa manera. El diario de mi padre debería divulgarse, tener mayor atención.

¿Su padre le contaba sobre su experiencia en el Chaco? 

Así, de padre a hijo, nunca quiso hablar del Chaco. Se notaba que tuvo un sufrimiento, no un trauma, pero un sufrimiento grave. Le impactó mucho en la vida. En ese momento, en mi generación no teníamos mucho acceso a los padres, no  había mucha celeridad. No podías comunicarte con los padres, era como un tabú. No podías preguntar cosas que te interesaban, cosas que querías saber.  

¿Hubo algún interés por publicar el diario o exponerlo en un museo?

A veces uno siente mucho dolor, mucha gente no se interesa… Si no representamos, si no sabemos la historia de nuestra gente, no merecemos estar como (parte del) país. Quisiera poder publicar el diario de mi padre, pero no tengo mucho tiempo.

 Piezas de gran valor histórico 

El consultorio odontológico del cirujano René Ascarrunz guarda artículos de mucha antigüedad y de gran valor histórico. 

La colección de Ascarrunz tiene como pieza  estrella el diario de guerra que escribió su padre durante la Guerra del Chaco. 

René Ascarrunz heredó de su padre un conjunto de reliquias que podría fácilmente ser el material de una exposición en museos de historia. Muchos de los elementos datan de más de medio siglo.
La joya principal, la más valiosa para el heredero,  es el diario de su padre, en el que su progenitor hizo  gala de sus habilidades para redactar  poesía, pese a estar  en un contexto caótico, durante las campañas del regimiento Illimani en la Guerra del Chaco.

El soldado Ascarrunz también dejó a su hijo un gran número de diarios bolivianos, paraguayos y argentinos de la década de los  30, posteriores y de la época de la Guerra del Chaco.

Otro artículo de lo más interesante es el álbum de fotografías de la ciudad de La Paz que datan de entre 1900 y 1920, de Carlos Klippgen. Ascarrunz sostiene que   las imágenes son más antiguas que las fotografías tomadas por los fotógrafos Cordero y Gismondi.

Ascarrunz tiene un libro llamado El resurgimiento de la patria, escrito por Enrique Peñaranda. El texto, publicado en 1940, se encuentra en su consultorio, conservado en un excelente estado.
 
 
 
 


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