Escolares aprenden a prevenir la violencia contra la mujer

Una campaña busca promover el rechazo a la violencia de género en escolares entre seis y nueve años.
sábado, 30 de julio de 2016 · 00:00
 Página Siete /  La Paz 

"Si tú puedes, dilo” y "Alza tu voz”. Son los lemas que los niños y niñas de tres unidades educativas aprenden para identificar los tipos de violencia doméstica y de género, para después denunciar los casos.

Alrededor de 300 escolares, comprendidos  entre seis y nueve años de edad, de las unidades educativas San Ignacio y 4 de Julio de la ciudad de La Paz, y Centro Utasa (Obra Social de la Iglesia) de El Alto, son parte del Programa Regional ComVoMujer (Combatir la Violencia contra la Mujer en Latinoamérica), que cuenta con el apoyo de la Cooperación Alemana GIZ, que lleva adelante la campaña.

El programa  es ejecutado por estudiantes y una docente de la materia Estrategias Didácticas Formales y no Formales de la Carrera de Psicopedagogía de la Universidad Católica Boliviana "San Pablo”.

En Perú, Bolivia, Ecuador y Paraguay, en los que también se implementa el ComVoMujer, las mujeres son afectadas entre un 30 y 60% de manera directa por la violencia de género, según el programa.

En este proceso de enseñanza a las niñas y niños se implementa la metodología Ruta Participativa, bajo el lema "De salto en salto a la violencia ponemos alto”, para promover el rechazo a la violencia de género en escolares que tienen entre seis y nueve años de edad, antes que hayan interiorizado los roles, prejuicios y estereotipos de género.

 Las cinco estaciones

La docente de la materia Estrategias Didácticas Formales y No Formales, Karina García Riveros, explica que la aplicación de la metodología exige caminar por al menos cinco estaciones en el proceso de enseñanza aprendizaje en las niñas y  niños:

Estación uno, donde, a través del "juego ludo”, se busca reflexionar sobre igualdad y equidad de género, se inculca que "todos somos iguales”.

Después, en la  estación dos, usando la técnica del cuento, se busca reflexionar e identificar la violencia y los tipos de violencia en la cotidianidad. 

García señala  que este paso es importante porque a partir de una mirada a los hechos cotidianos se cuestiona las vivencias violentas naturalizadas, discriminatorias e inequitativas entre niños y niñas, hombres y mujeres.
En la  estación tres se reflexiona sobre el lema "mi tesoro” para potenciar la autoestima de las niñas y los niños, indicándoles que cada uno es valioso y un tesoro.

"En este paso hemos podido ver, en las niñas y niños, que les cuesta creer que son un tesoro, evidenciando la necesidad de trabajar en el componente autoestima, pues es importante que se reconozcan valiosos”, explica la docente.

En la  estación cuatro, "denuncia la violencia”. Con la técnica de los títeres se busca identificar los canales para la denuncia de los casos de violencia y maltrato en la cotidianidad observados en  la familia y las unidades educativas a través de las profesoras de aula.

Por último, ya en la  estación cinco,  bajo el lema "alza tu voz”, los niños y niñas, de los cursos segundo y tercero de primaria, expresan sus denuncias a través de los dibujos, que son expuestos en sus mismas unidades educativas y, luego, llevados a sus casas.

Espíritu crítico y marcha de protesta

García Riveros afirma que una vez que las violencias naturalizadas son identificadas por los niños, se busca reflexionar sobre esas prácticas pero con un espíritu crítico, para estimular el cambio de patrones socio-culturales desde temprana edad e impulsar el rechazo a las mismas desde las comunidades educativas.

Asegura que casi todos los grupos que hicieron la Ruta Participativa  cierran con una marcha de protesta, repitiendo estribillos, como "alto a la violencia contra la mujer” o  "todos somos iguales ante la ley”, entre otros, por algunos lugares de la unidad educativa, como una muestra de que efectivamente interiorizaron la lucha contra la violencia contra la mujer en la cotidianidad de la familia y espacios públicos.

La docente expresó su esperanza porque la metodología Ruta Participativa pueda ser replicada de manera progresiva en todas las unidades educativas de las ciudades y también del área rural.

García Riveros afirma que el éxito obtenido con la aplicación de la metodología Ruta Participativa en La Paz y El Alto motivó que ahora se replique en las carreras de Psicología de la UCB en Cochabamba y en la de  Psicopedagogía de  Santa Cruz.

Dijo que los talleres con docentes de ambas unidades académicas regionales de la UCB se realizarán en agosto, en coordinación con la Cooperación Alemana GIZ, con el propósito de capacitar  a los actores. Posteriormente se llevará a cabo   la implementación en las  unidades educativas, que por ahora son identificadas en este segundo semestre de la presente gestión.
 
 
 
 
 
 

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