Fe, magia y leyenda en el atrio y la basílica de San Francisco

En julio, los paceños hablan del templo de San Francisco: leyendas de catacumbas, “tapados” y aparecidos envuelven a la basílica, construida por primera vez en el siglo XVI.
viernes, 08 de julio de 2016 · 00:00
Ivone Juárez /  La Paz

 Con una cajita para lustrar zapatos, que sostiene con la mano derecha, se acerca al puesto de velas,  rosarios y pañuelos kleenex de don  Octavio, que tiene el puesto ahí hace más de 10 diez años. Pide cuatro velas. Las paga con cuatro monedas de  50 centavos.

 "Voy a rezar y después a trabajar”, explica con su  vocecita aguda. Es Juan, tiene 12 años, pero por su tamaño parece de siete. Hace cuatro   lustra zapatos en el atrio de la basílica de San Francisco, el símbolo de la fe católica  e historia de la ciudad de La Paz. 

 Viene desde El Alto y ni un solo día de los que trabaja en el  atrio del templo de estilo barroco mestizo ha dejado de encender  velas antes de comenzar a trabajar. "A veces prendo cinco, a veces cuatro. Cuando entro siempre me bajo  el gorro y me persigno, rezo un ratito y a trabajar”, cuenta el pequeño, muy entusiasmado.
Para sus años sabe bastante de la iglesia  San Francisco: "Está construida sobre el río Choqueyapu y con piedras de Tiwanaku, que trajeron hasta aquí los indígenas mandados por los españoles. Es la iglesia más antigua y un cura se ha caído de la torre”.

 Octavio, que le vendió las velas, asegura que como la basílica fue construida sobre el río,  en su suelo hay oro y otros tesoros.

"Un día cavaron  y encontraron oro y restos humanos. ¿Quienes habrán enterrado eso? Tal vez los españoles, los esclavos o los padres. Es que esta es la iglesia más antigua de La Paz, fue construida en 1548”, dice.

Una de las vendedoras que está pegada a las paredes del templo afirma que por debajo del que también es un convento corren túneles  y catacumbas que lo conectan con la plaza Murillo y otros lugares del casco viejo de la ciudad.

 "Son túneles largos, donde se encuentran restos humanos y a veces tapados (tesoros) que dejaron los españoles”, comenta la mujer mientras  abre los ojos en señal de asombro.
"Pero es una iglesia bien milagrosa. Pobres y ricos vienen aquí a rezar, todos los días”, añade.

Domingos de misa

A la  derecha de la basílica, sobre la calle Sagárnaga, en su anaquel en el que comercia artículos para policías,  Francisco Molina, que vive 64 años en una de las casonas antiguas del lugar, recuerda cómo era el templo cuando él lo conoció, a sus 40 años.

"Era hermoso. Tenía un enrejado y un hermoso jardín lleno de rosas y  ch’iji (césped). Al medio estaba la estatua de San Francisco de Asís. Era un lugar tan agradable. Sacaron las rejas, las flores y convirtieron el atrio en un mercado persa, donde todo el mundo hace sus negocios”, lamenta. 

Recuerda las misas de domingo, cuando "los sermones eran más profundos y motivadores”. "Los padres habrían las rejas a las  6:00, tocaban la campana y la gente comenzaba a llegar. Después de la misa muchos se quedaban en las banquetas que estaban en el jardín para  charlar”, cuenta.

"Los niños también nos quedábamos en el jardín, rodábamos sobre el ch’iji y a veces nos llevábamos alguna rosita a la casa. Conocíamos toda la iglesia y el convento por fuera y por  dentro”, añade.
Inmediatamente viene  a su memoria el nombre de uno de los religiosos franciscanos: el padre Coronado. "Nos permitía jugar fútbol en la cancha que tenían sobre la calle Oruro”, dice.  

 Francisco no  ha olvidado esa mañana, muy temprano, cuando uno de los  religioso subió a tocar la campana para llamar a misa y perdió el equilibrio. "Cayó al jardín y murió. Era muy temprano y no había gente. Vino la Policía  y se  llevó el cadáver”, cuenta.

Ese incidente pasó hace  años, pero muchos de los que viven o trabajan en los alrededores   aseguran que el alma del religioso aún pena por el lugar.

"Dicen que era un sacerdote joven que se suicidó. La gente que trabaja por aquí ha visto su alma”, afirma una vendedora.

 La mujer apunta otro acontecimiento que se dio en San Francisco: "Pedro Domingo Murillo se reunió en esta iglesia con otros patriotas para organizar la Revolución del 16 de Julio y está enterrado aquí”.

El historiador Randy Chávez confirma que los restos mortales del prócer de la Revolución de 1809 descansan en el templo. Añade que en las inmediaciones de la basílica se encontraron "tapados” de la época de la Colonia.
 
Historia de la  basílica

Construcción  El templo de San Francisco fue construido entre los siglos XVI y XVII con el estilo barroco. Aparece registrado en 1548, el mismo   año de la fundación de La Paz por Alonso de Mendoza.

Ubicación En la época de la Colonia la basílica se encontraba ubicada en la frontera entre el barrio de los españoles y el barrio de indios.

 Desplome Entre 1608 y 1612, debido a una intensa nevada que cayó sobre La Paz,  la primera construcción del templo se desplomó.

 Reconstrucción  Entre 1743 y 1744 comienza la reconstrucción del templo como se lo conoce hoy. En 1753 se concluye con el cierre y el techado de la cúpula del crucero. En 1790 concluye el tallado de su hermosa fachada.
Basílica   En 1948 San Francisco fue declarada basílica menor.

Museo  Entre 1965 y 2005 se lleva a cabo trabajos de reconstrucción del templo y del convento de San Francisco, y parte se convierte en el Centro Cultural  Museo San Francisco.
 
 
 
 
 
 


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