Escaladores de Pakistán desafían nuevas alturas

Ha sido un imán para montañistas por sus famosos picos en el norte de su territorio. Sin embargo, grupos de jóvenes se han propuesto popularizar la escalada en el resto del país sur asiático.
martes, 16 de agosto de 2016 · 00:00
AFP   / Pakistán

 Una docena de hombres y mujeres jóvenes que están delante de una pared de roca en las afueras de Islamabad, Pakistán, desafiantes se animan  unos a otros en lo que se turnan para trepar por la piedra caliza en frente de curiosos.

Pakistán ha sido durante mucho tiempo un imán para los montañistas, atraídos por la grandeza de regiones como Gilgit-Baltistan, donde tres de las cadenas montañosas más grandes del mundo -el Karakoram, el Hindu Kush y el Himalaya- coinciden.

Destacan entre ellos la  K2, conocida como la montaña salvaje.   En ella se encuentra el  segundo pico más alto del mundo a 8.611 metros,  su ascenso es considerado difícil que el más alto, el monte Everest.

 Motivación y  redes sociales

Pero a pesar de los cuentos de gloria de los profesionales, por lo general en el norte montañoso, el deporte de la escalada nunca ha sido particularmente popular en el resto del país. Hasta ahora. 

Amantes de la escalada, como Nazir Ahmed, que dirige el Club de Aventura Eco en Islamabad, que organizó la jornada en el muro de escalar para sus miembros jóvenes, dice que hay un interés creciente en la roca y el montañismo. 

 Ahmed, desde el magnífico valle de Hunza en Gilgit-Baltistán, dice: "Las personas son atraídas a la  escalada porque son activos en las redes sociales, lo ven en Facebook, en Twitter, en Instagram”. 

Comenta  que su club  tiene actualmente 500 miembros que se reúnen cada fin de semana en el Margallas, las estribaciones del Himalaya, que se extienden a lo largo del borde de Islamabad. Cuando  comenzaron hace cuatro años tenían 20 integrantes.

El uso de camisetas y pantalones deportivos -algunos incluso con los pies descalzos- se generalilza. Los escaladores optan por rutas en función de su nivel de habilidad, mientras que su instructor se encarga de la cuerda y ofrece una guía. 

La mayoría son propios de Gilgit-Baltistan, una vanguardia de adherentes que se ha puesto la  misión de difundir su amor por el montañismo entre la gente de las tierras bajas. 

Y parece que funciona. Muchos locales empiezan por tomarlo como un pasatiempo, antes de canalizar sus energías en la competencia organizada. 

Adnan Ali Shah, un estudiante de sociología de la Universidad  Quaid-e-Azam que ganó una beca deportiva, dice a  AFP: "Yo representaba a mi universidad dos veces en campeonatos de escalada interuniversitarios y gané medallas de oro y de plata”.

La escalada será incluida por primera vez  como deporte olímpico en Tokio  2020, lo que podría dar Pakistán, que envió un equipo de sólo siete personas para los juegos actuales en Río 2016, una nueva ruta tentativa para obtener medallas. 

Jamshed Khan, un joven alto de 29 años de edad y unos penetrantes ojos  verdes, ayudó a fundar el primer club en Islamabad con fondos de una ONG alemana en 2007. Fue así que se construyó una pared para escalar. 

Sus paredes se extienden por 40 pies de altura, con varios niveles de dificultad; pero no todas las ciudades han sido bendecidas con caras de montaña y roca naturales que permiten la escalada, por lo que en 2013 Khan estableció un nuevo club y la pared en un parque de Lahore. 

Dijo que la mayoría de las personas que asistían al parque en Lahore eran niños, con edades comprendidas entre seis y 14  años. "Cuando comenzamos  las  competiciones apenas había de 10 a 12 personas, pero ahora participan cientos”.

 Sin división de género

Alrededor de 20 clubes similares han aparecido en  todo Pakistán. A diferencia de muchos otros deportes, la escalada no está dividida por género, lo que permite a las mujeres  alcanzar nuevas alturas en un país en el que tradicionalmente no se les ha dado el mismo nivel de oportunidades.

 Para algunos, su inspiración viene de Samina Baig, la primera mujer paquistaní para escalar el monte Everest. "Cuando una chica de una zona lejana (...) se convierte en la primera paquistaní en escalar el Everest es un gran acontecimiento”, señala Sania Aziz, una estudiante de psicología clínica que espera seguir los pasos de Baig. 
 
El club de montañismo de Pakistán está organizando empresas conjuntas con expediciones extranjeras en las que  los miembros locales también participan. 
 
"El objetivo detrás de estas expediciones es animar a los escaladores locales y reducir el costo para ellos”, explica Manzoor Hussain, presidente del Club Alpino de Pakistán a la AFP. 

Para Manzoor con ello se podrá enviar a  equipos paquistaníes   para que  participen en  competencias internacionales,  aunque después de los picos de Pakistán, incluso los Alpes pueden parecer un mero camino cuesta arriba. 
 
 
 
 
 
 

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