Huamantla, colorida por una noche

Serrín, arena y flores y la profunda devoción de un pueblo son los ingredientes que hacen a la procesión de la Virgen de la Caridad en una de las principales manifestaciones religiosas en México.
martes, 23 de agosto de 2016 · 00:00
 EFE  / Huamantla

Aunque la tradición tiene apenas tres cuartos de siglo de vida, La noche que nunca duerme, como se conoce popularmente, convierten la procesión de la Virgen de la Caridad, en la localidad mexicana de Huamantla en un imán para los feligreses y para los turistas que llegan por millares para pasar la madrugada del 14 al 15 de agosto, muchos desde distintos puntos de México y del extranjero. 

Imágenes religiosas y vistosas cenefas llenan de luz y color un recorrido nocturno de siete kilómetros por las calles de la localidad. El carácter efímero de esta monumental obra -la procesión religiosa transita por encima de la interminable alfombra- demuestra la inquebrantable fe de un pueblo en una Virgen que simboliza la misericordia con los más pobres.

La noche que nadie duerme

Aunque los tapetes que se encuentran en el atrio de la Basílica de la Caridad empiezan a elaborarse días antes, no es hasta la tarde del 14 de agosto que comienza la labor de artesanos y vecinos en las calles para engalanar el asfalto y los adoquines por los que pasará a la medianoche la Virgen.

En total son siete kilómetros de un recorrido que se desarrolla en la madrugada del día 15 y que es conocido como La noche que nadie duerme.  "Para los huamantlecos y tlaxcaltecas (de Tlaxcala, el estado del Centro de México donde está Hua-mantla) es un símbolo de fe” que se refuerza con "las peregrinaciones” y "a través de las flores y de la música”, señaló  Víctor Cortés, el sacerdote de la parroquia de la Caridad. 

Por la cantidad y la magnitud de los tapetes elaborados, la fiesta es considerada una de las máximas expresiones de alfombrismo en el mundo. Más de 20.000 personas participan en la decoración de un recorrido que es transitado por la Virgen durante ocho horas. 


Cada calle es una obra de arte diferente y su ornamentación es responsabilidad de una comisión. El costo total por tapete ronda los 30.000 pesos (1.650 dólares) y para elaborarlos se emplean 3,5 toneladas de arena, y siete de serrín en cada calle.



"Para mí es la fe, y todo lo hacemos con esa devoción que queremos plasmar a la Virgen de la Caridad”, indicó  Manuel Ruiz Briones, organizador de la elaboración de uno de los tapetes. Nacido en Huamantla, uno de los 111 Pueblos Mágicos de México, lleva 40 años participando en esta tradición. 

Bajo su mando y en colaboración con los vecinos se decoran 700 metros de calle. Manuel quiso reflejar este año la identidad del estado de Tlaxcala, inspirándose en su iconografía, el arte sacro y sus templos.  Con aserrín de todos los colores, arenas policromadas y flores, queda plasmado el trabajo de seis meses en cuestión de minutos. 
Todo comienza con la elección de las figuras y formas que se quieren representar; de ahí se deben elaborar los moldes, a base de cartón y con un marco de madera. En total se llegan a emplear unos 500 moldes ya que cada calle utiliza en promedio más de cinco. 

Sobre moldes de cartón con motivos florales y ornamentales, las manos mágicas de los artesanos vierten el aserrín y la arena de colores llenando de vida las calles centrales de esta ciudad, en una tradición que cumple tres cuartos de siglo. La participación en esta tradición está abierta a todo el mundo. 
"La mano de obra es espontánea” y "no hay preparación previa, nada más yo les digo cómo empezamos”, relata Pedro González Escamilla, maestro de educación primaria jubilado, con 46 años de experiencia en la elaboración de tapetes.
Una muestra de fe

La devoción a la Virgen queda de manifiesto en lo efímero del esfuerzo de los participantes en la monumental obra. 
"Sabemos que dentro de unas horas ya no va a haber nada, pero todo lo que hacemos lo hacemos con mucho cuidado”, declaró González .

Atracción turística

La patrona de Huamantla llegó a México desde España como Virgen de la Asunción, pero fue bautizada como Virgen de la Caridad en homenaje a la labor de un párroco, el padre Lechuga, que daba comida y ropa a los más necesitados. 

"Para engalanar a la Virgen es necesaria la intervención de 50 bordadoras y un trabajo diario de unos cuatro meses con hilo de oro y plata”, explica la coordinadora de Equipos Litúrgicos Parroquiales de Huamantla, María Guadalupe Hernández Juárez.

Según el historiador local, Carlos Cejudo, fue en 1941 cuando comenzó esta tradición que sólo contemplaba pequeñas alfombras en el atrio de la iglesia, aunque la devoción a la Virgen tiene varios siglos. Con los años, se logró el permiso para alfombrar las calles que rodean al santuario y, en la actualidad, más de 30 vías son decoradas para que los miles de visitantes llegados de distintos puntos de México y el extranjero puedan disfrutar de esta vistosa tradición.

"Son tradiciones que no se deben perder” señaló Claudia Maricela López, originaria del estado norteño de Coahuila (fronterizo con Estados Unidos). "Lo que me impresiona muchísimo son los colores; es algo que en Europa no tenemos, es muy bonito” añade una turista alemana.

Tierra mágica
Huamantla se ubica en Tlaxcala, uno de los estados más pequeños de México, situado en el centro del país. Los tlaxcaltecas son el pueblo que ayudó a Hernán Cortés a doblegar al imperio mexica. 

A su llegada a México, el conquistador se estableció unos días en la zona de Huamantla, habitada entonces por otomíes, mientras esperaba noticias del mensajero que había enviado a los Señoríos de la República de Tlaxcallan. 

San Luis Huamantla fue fundada el 18 de octubre de 1534 y es considerada una tierra de valientes guerreros, porque en ella se han librado batallas como la de Tecoac en 1876, cuando el general Porfirio Díaz venció al ejército norteamericano. Se la conoce como Huamantla la Heroica o la Brava, pero también como la Noble y Devota.

De su oferta gastronómica sobresale la panela del Muegano, dulce típico de la región. Los amantes de la cultura popular pueden visitar el Museo Nacional del Títere (Munati), creado en memoria de la familia Rosete Aranda, fundadores de la compañía de títeres más exitosa del México del siglo XIX y que llegaron a tener 5.000 piezas elaboradas por ellos mismos y escribían y montaban sus propias obras. 

También hay un Museo Taurino. No en vano, en agosto la localidad acoge también una feria con un amplio cartel de corridas de toros y la llamada Huamantlada, muy parecida a la Feria de San Fermín en España, con encierros típicos.

En 2007 Huamantla pasó a engrosar la lista de Pueblos Mágicos de México, que suman actualmente 111 y cuya existencia responde a un programa impulsado, desde 2001, por la Secretaría (ministerio) de Turismo (Sectur) nacional para proteger y resguardar la riqueza cultural de cada pueblo.
 
Por Nuria Monreal y Raúl Cortés.
 
 
 
 
 
 

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