Masacres mineras en Bolivia, entre el olvido y la impunidad

La COB reclama por la impunidad de los decesos de mineros. La APDHB dice que sólo puede denunciar, debido a que el Órgano de Justicia está subordinado al Estado.
lunes, 12 de septiembre de 2016 · 00:00
Wendy Pinto  / La Paz

De acuerdo con la investigación Masacres Mineras del siglo XX, del sociólogo Freddy Tarcaya, entre  1923 y  1996 hubo  al menos 11 masacres mineras en Bolivia. Fueron resultado de la represión del Estado a través de las Fuerzas Armadas (FFAA) y la Policía, debido a que el sector  minero luchó para hacer respetar sus reivindicaciones sociales. Hasta la actualidad no existe ningún proceso en la vía ordinaria para encontrar a los responsables de los decesos.
 
Tarcaya explica en su investigación que  la masacre "cumple la función preservadora de intereses económicos dominantes desde el Estado. Esencialmente protege el capital y/o administra la fuerza”. El investigador del CEDLA Carlos Arze aclara  que esos intereses económicos que defendía el Estado eran en beneficio de empresas extranjeras, que extraían el mineral y pagaban un impuesto por hacerse de él. Y cuando los mineros reclamaban  sus derechos se daba una masacre.  
 
"Lamentablemente, por temas políticos, toda la vida se ha tapado   las masacres mineras y eso  preocupa bastante. Hemos manifestado que el juicio de responsabilidades debe llegar, pero  los gobiernos de turno siempre están de la mano del  tema judicial, militar y nunca  llegan a esclarecer estos hechos”, reconoció el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Guido Mitma.
 
La investigación de Tarcaya revela que  el sector minero ha sido reprimido por distintos gobiernos en tiempos de   dictadura y de democracia. Estos fatales encuentros sucedieron con militares -que contaban con apoyo aéreo- y policías, que recibían órdenes de los gobiernos  de turno  para hacer prevalecer los derechos de las  empresas transnacionales y por ideología política, en algunos  casos.  
 
"Siempre ha habido masacres en la época de dictadura y mucho antes, por eso hay desaparecidos y  la identidad de  responsables de las torturas nunca se ha esclarecido,  nunca se ha juzgado a nadie. Ahora estamos en un gobierno de izquierda donde también vemos que la justicia no da resultados”, aseguró el secretario general del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Colquiri, Eleuterio Mamani.
 
Uno de los recientes conflictos que afectó a los mineros cooperativistas -en Bolivia hay dos sectores de mineros: asalariados y cooperativistas- en Panduro, cobró la vida de seis personas: el viceministro de Régimen Interior Rodolfo Illanes y  cinco cuentapropistas, quienes fallecieron por impactos de bala. Los cooperativistas rechazaban la nueva Ley de Minería y tenían un pliego de 10 demandas.
 
El Ministerio Público aprehendió a por lo menos 10 sospechosos por la muerte de la autoridad, sin embargo, hasta la fecha no hay nadie bajo sospecha por los decesos de los mineros. "Hemos visto con  preocupación que  sólo se está indagando el caso del viceministro  y ¿en qué queda la muerte de los mineros?”, reclamó Mitma.
 
El exdirigente de la FSTMB y exministro de Minería y Metalurgia José Pimentel  dijo que en la transición a la democracia comenzó la impunidad. "Las denuncias de las organizaciones sindicales en su momento han sido reprimidas”, dijo cuando fue consultado  por qué no hay  responsables de las masacres mineras.
 
La presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), Amparo Carvajal, recordó que el silencio nos hace cómplices a todos y coincidió con  ex y actuales dirigentes mineros sobre la inexistencia de responsables de los asesinatos de los mineros. "¿Qué podemos hacer nosotros? Nada más que denunciar la falta de atención a estos casos. Para que no queden en el olvido, seguimos buscando justicia”, recalcó  Carvajal. 
 
Según la historia, las mujeres y niños de los mineros acostumbraban a encabezar las marchas de protesta, como María Barzola, la mujer que llevaba la bandera boliviana y  fue acribillada sin piedad en la masacre de Catavi.

 

PUNTO DE VISTA
Carlos Arze, investigador del CEDLA
 Los mineros pelean con el gran imperialismo

Siempre ha sido el sacrificio de sangre minera el que ha marcado los hitos más importantes de la evolución política y económica del país. Esto se da porque los mineros son un sector  políticamente esclarecido y  representan su interés como clase obrera frente a la burguesía o al capitalismo. 

Este sector  era y es vanguardia de combate, y  siempre ha recibido los embates de todos  gobiernos y la represión  ha sido brutal. Han considerado que sometiéndolos,   derrotando al movimiento minero, el resto de los obreros -fabriles y otros- iban a aplacarse, por eso  los gobiernos, el Estado, han actuado con tanta virulencia   con el apoyo de las Fuerzas Armadas  o la Policía. Eso se ha dado cíclicamente en la historia.
 
Los mineros  han mantenido grandes luchas en defensa de sus intereses, queriendo conquistar sus derechos. Y en ese movimiento se han encontrado con el Estado, el que  quiso escarmentar siempre al resto de la población reprimiendo  sangrientamente a los mineros.
 
Los gobiernos de turno nunca han podido resolver el problema del desempleo porque fueron rentistas, es decir, no profundizaron en otras formas de adquirir recursos como la industrialización. Los gobiernos de antes se manejaban dentro de un modelo rentista, el actual gobierno de tinte socialista, a pesar de que hay más indígenas en la Asamblea Legislativa Plurinacional, no se diferencia de la ideología y la política rentista de antes. 
 
Como el minero es la fuerza de trabajo que mueve las economías, es el que recibe toda la presión  de la explotación.
En lo que vimos  con los cooperativistas  hubo una represión armada, pero tuvo un carácter empresarial. Los cooperativistas  han sentido el impacto de la caída de los precios. 
 
El actual Gobierno  no es diferente a todos los que hemos tenido anteriormente en su política minera. Son ciclos, antes era la plata durante la Conquista; luego, el estaño, el petróleo y ahora es el  gas. Estas clases dominantes de la burguesía boliviana intermediaria y rentista quiere vivir del impuesto de la regalías y de la intermediación. Como no se produce, se compra, es más fácil.
 
El minero representa lo opuesto al capitalismo porque su cultura es colectiva, cuando pelea lo hace contra el grande. El minero  siempre se enfrenta al gran capital, que es el que domina Bolivia, se enfrenta el capital extranjero que -en términos políticos- se denomina imperialismo. De ahí viene su presencia como clase revolucionaria.

Enfrentamiento entre mineros  asalariados y cooperativistas el año 2012

En mayo de 2012, los  cooperativistas de la mina 26 Febrero invadieron  Colquiri con dinamitas con el propósito de adueñarse de dicho yacimiento. Los pocos  asalariados que estaban allí no pudieron detenerlos y así se inició el conflicto que a fines de septiembre de ese año cobró la vida de un asalariado y dejó 22 personas heridas.

"Cuando nuestro compañero Héctor Choque pedía al igual que nosotros la reversión de Colquiri,  fue asesinado en el techo de nuestra sede. Hasta ahora no se sabe cuál de los cooperativistas fue el responsable, no se sabe si las investigaciones avanzan, no llegan a donde tienen que llegar”, reclamó el secretario general del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Colquiri, Eleuterio Mamani. 
 
Han pasado más de cuatro años desde que Choque perdió la vida y no hay responsables sobre el deceso. Falleció luego de que un miembro de la Cooperativa 26 de Febrero lanzara una dinamita sobre el techo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), donde  él se encontraba junto a sus  nuevos compañeros. Hasta hace poco antes de ese suceso, Choque   había formado  parte de los cooperativistas.  
 
La sede de los asalariados contaba con protección de la Policía. Luego del dinamitazo, los efectivos    dispersaron a los cooperativistas con gases lacrimógenos. 
 
En aquella oportunidad el Gobierno deslindó responsabilidad sobre los hechos. "Esta muerte es producto de la intransigencia y de los intereses de dos sectores de las posturas extremistas de los dirigentes. El Gobierno no es responsable de nada”, aseguró el entonces  viceministro del Interior, Jorge Pérez.
 
Tras varios meses de tensión -en los que hubo varios enfrentamientos con heridos y dinamitas entre los  asalariados y los cooperativistas- el conflicto se resolvió. El yacimiento hoy se conoce como la  Empresa Minera Colquiri.
 
Después de un año del deceso del minero asalariado, la FSTMB le rindió un homenaje y erigió un busto en  honor a él en el patio de su sede. Ahora lo recuerdan como mártir de la lucha asalariada.
 
A pesar del tiempo, y de los videos del trágico día -que sirven como prueba para iniciar una investigación en la Fiscalía- Mamani denuncia que la justicia falla porque aún no se ha encontrado al responsable de la muerte de Choque.
 
En octubre de 2006 se registró un enfrentamiento entre cooperativistas y asalariados en Huanuni, debido a una política del Gobierno de impulsar a los  cooperativistas a tomar los yacimientos de Huanuni. Resultado de este hecho hubo 16 muertos y varios heridos.

 

Algunas masacres mineras en Bolivia

La reivindicación de derechos laborares es la causa principal por la que varios mineros y sus familias perdieron la vida en varias masacres que fueron ordenadas por los gobiernos de turno en defensa de los intereses de empresas privadas y transnacionales. Militares y policías usaron armas de fuego contra los trabajadores.
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

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