Atix, el hotel con espíritu artístico y artesanal

Pisos y paredes de piedra comanche y cocineros de buena sazón que juegan con la memoria de los sabores. Gastón Ugalde y otros artistas también pusieron su sello en este hotel.
domingo, 18 de septiembre de 2016 · 00:00
Ivone Juárez  / La Paz

Hace dos años, cuando Carlos Rodríguez Calvo llegó a la cantera de Comanche, donde se explota la piedra del mismo nombre que  revistió las primeras calles y avenidas de La Paz, lo primero que hizo fue preguntar  quién podría proveerles de  placas de esa roca de un centímetro de grosor. Las necesitaba  para usarlas como ornamento principal del hotel   que construían en la zona Sur de La Paz. La infraestructura era un diseño del reconocido arquitecto estadounidense Stuart Narofsky.  

 Casi unánimemente,  le dieron un nombre entre comunarios y el máximo dirigente del pueblo:  Dionisio Mamani, que tenía su taller en la ciudad de El Alto, camino a Viacha. Dionisio, que comenzó como ayudante en el oficio de labrar la piedra, tiene hoy un taller con tecnología china para cortar la piedra comanche como la cerámica y el porcelanato y pulirla. Era  lo que Carlos Rodríguez   buscaba.

Le habló del proyecto  al picapedrero: un hotel que muestre todo lo que tiene  Bolivia. La piedra comanche era infaltable, sobre todo en la fachada,    paredes interiores   y  en los pisos de los baños. Dionisio entendió la idea y le encantó. 

"En Bolivia nunca se hizo una construcción con tanta piedra Comanche”, asegura. Por eso recomendó dos materiales: la piedra granito comanche y la piedra negra del Huayna Potosí.
 
 Hace unos días terminó su trabajo. "Fui el primero en cumplir”, afirma el hombre de 40 años.
 
Pero el trabajo de Dionisio es sólo  parte de todo lo que representó construir el hotel Atix (de Atikux, que significa "se  puede”  en quechua) y que será inaugurado el 20 de octubre, aniversario de La Paz. El 20 de septiembre  el personal iniciará  operaciones,  después de tres meses de capacitación.

 Carlos Rodríguez, gerente general del proyecto y uno de los cinco accionistas del emprendimiento, señala que Atix es fruto del trabajo de un grupo de artistas y artesanos que aportaron con todo su talento. "No sólo quisimos mostrar los materiales y productos bolivianos, sino la mano de obra boliviana y el talento de nuestros artistas y artesanos  en todo lo que se pudo”, dice el empresario de 31 años, de profesión ingeniero civil.

Precisa, por ejemplo, que  la madera empleada en  pisos, muebles y otros detalles   proviene   de la Amazonia boliviana. Es   la que provee el árbol de varana,  usada por el reconocido carpintero Luis Castro para tallar algunos muebles con incrustaciones de estaño, y la  madera de ajo, con la que Andrés Levandro, un gran ebanista de los Yungas de La Paz,  elaboró impresionantes  respaldares para las camas.  

   Los trabajos en metal, como las barandas, lámparas y otros, fueron encargados a un reconocido metalmecánico llamado también Dionisio Mamani.

A la hora de pensar en los detalles de las habitaciones, Atix optó por la artesana Rosario Mamani, que trabaja con un grupo de mujeres tejedoras. Ellas elaboraron con lana de alpaca delicados  pies de cama para las habitaciones.  

Buscar , contactar y lograr trabajar con  estos talentos  tomó a los socios de Atix  más de tres años. "Valió la pena porque hemos logrado lo mejor de ellos”, asegura Carlos Rodríguez.
 
Fotografías de Ugalde

El reconocido artista Gastón Ugalde también contribuyó. 

Viajó durante meses por toda la ruta turística natural de Bolivia   y la fotografió. Sus obras están en cada una de las habitaciones de Atix. "Queremos que los turistas conozcan estas maravillas naturales y se sientan llamados a conocerlas”, dice Rodríguez.
 
Cocina de memoria

En su búsqueda de talentos bolivianos, los dueños de Atix encontraron  un grupo de chefs bolivianos agrupados en  Ona y liderados por Juan Pablo  Reyes, que tiene la propuesta de una gastronomía moderna elaborada con ingredientes bolivianos.  

Los chefs, que prefieren ser llamados "cocineros”, proponen  la cocina de memoria que, a través de los aromas, busca posicionar en la memoria de los huéspedes los sabores bolivianos.

 "Queremos cautivar al huésped al entrar,  con el aroma, para que cuando esté en otro lugar recuerde a Ona y a Atix”, dice Juan Pablo Reyes, tercera generación de una familia de  cocineros de Oruro.

Otra característica del hotel  es que todos los productos y alimentos que se utilizarán para atender a los huéspedes serán, en la medida de las posibilidades, de industria nacional, como los lácteos, singanis, vinos y otros.

Atix ya es parte de Design hotel, una  comunidad de hoteles de  alta calidad de todo el mundo. Cada años 400 los hoteles presentan su postulación, pero sólo el 5% logra ingresar a la comunidad. Ese es el primer logro de esta nueva propuesta de hospedaje en Bolivia.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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