Apolo, el cachorro de pitbull

Tiene cuatro meses y pertenece a una de las “razas peligrosas”. Para su dueño, la educación y el ejercicio son las claves para luchar contra el estigma.
viernes, 23 de septiembre de 2016 · 00:00
Alejandra Pau / La Paz

 No existe forma de resistirse a las expresiones, juegos e inocencia de un cachorro, todo en ellos parece diseñado para despertar la ternura más incondicional; pero qué pasa si la cría es de raza pitbull. Apolo es un cachorro y es de  una de las razas con peor reputación en el mundo.

Se conocen como perros pitbull, pero el nombre de la raza  en español es pit bull terrier americano, su origen se remonta al siglo XIX en Gran Bretaña. De ésta salen otras tipologías que se nombran típicamente como "perros pitbull”. 

La raza fue   creada para ser un perro de pelea, es fuerte y dueño de una agilidad imponente y  para  muchos expertos  es  dominante; esto sumado a los ataques, en muchos casos mortales, en diferentes países del mundo, hace que estén dentro de la categoría de "razas peligrosas”, incluso prohibidas.

A los cuatro meses de existencia es difícil imaginar que Apolo sea una máquina de matar. Es atento, vivaz, y recibe y da mimos en exceso, como cualquier otro cachorro de perro. Su pelo es café y  tiene un matiz gris.  Está aprendiendo a seguir las órdenes de su dueño, Luis Reinaldo Quispe, desde su primer mes de vida.

  Cuando se le dice "quieto”, obedece; pero frente a una voz amable o atención salta y se busca caricias. Apolo está listo para dar cariño a diestra y siniestra, y demanda a tención con ladridos si es necesario.

 "Lo traje de Cochabamba, en casa juega y siempre está con mis hijas. Comparte el patio con Tyson, el perro de mi hermano. Nuestra primera regla es un paseo matutino diario de al menos dos horas y tienen que asistir frecuentemente al gimnasio”, detalla.   

 El cachorro  está hoy en el gimnasio, un terreno que el Club American Pitbull Terrier La Paz destinó para que los perros entrenen y  tengan actividad física durante horas.  

A metros de distancia, Tyson y Kaiser esperan (o más bien desesperan) su turno para hacer el ejercicio denominado escalada vertical. Los ladridos agudos del pequeño se confunden con los de los otros dos. 

Estar en el mismo espacio que ellos, para quien conoce su reputación, puede ser intimidante, eso hasta que Apolo se lanza sobre quien se le acerque para jugar o acariciar a los otros que  están más preocupados por ejercitarse.    

 El dueño de Kaiser, Enrique Espejo,  lo conduce y salta casi cinco  metros en la escalada vertical. "Es mestizo o criollo, yo aprendí a criar un pitbull  (...). Es necesaria la disciplina, la educación y que ejerciten, de otra forma estás siendo un  propietario irresponsable”, dice.  

Los perros hacen escalada vertical, en la que pueden ascender hasta cinco metros; arrastran peso de hasta una tonelada;  capturan presas, entre otras actividades. La finalidad, según detallan los miembros del club, es que tengan buena  salud y gasten energía.  

El propietario de Apolo es miembro del club, una agrupación que existe hace cuatro años y que tiene un centenar de propietarios de pitbull, pero un número menor de miembros activos.

Tyson y Apolo  se llevan bien de momento y tienen un patio para ellos donde juegan y corren.
 
"Enfocamos su energía en  actividades físicas, no en morder ni atacar. Ese es un principio que tenemos en casa. Nuestros perros reciben mucho cariño de la familia y eso recibimos a cambio”, añade el dueño de Tyson, Raúl Ángel Quispe.  
 
Alteración genética y ataques    

Pero, ¿qué detendrá a Apolo de convertirse en un animal peligroso?  Para el presidente del club, José Luis  Valdivieso, la  mala fama de la raza se debe al cruce indiscriminado en manos de reproductores o personas irresponsables con el objetivo de hacerlos más grandes o llamativos, por ejemplo. Lo que ha   provoca una alteración genética.
 
"La alteración genética de estos perros, fruto del cruce con razas como presa canario o dogo argentino,  que son perros de guarda, los puede volver  agresivos (...). Estos perros mestizos  son vendidos en el mercado negro, como en la feria 16 de Julio, y las personas no saben qué animal están comprando”, explica Valdivieso.  
 

Kaiser, Tyson y Apolo están ubicados a varios metros uno de otro, mientras se alternan para hacer los ejercicios. A diferencia de otras razas, Valdivieso enfatiza que los pitbulls no son perros de manada, no deberían vivir en compañía de otros perros, ni de su raza ni de otra. 

Su naturaleza de perro de pelea no lo permite. Por ello, muchos de sus ataques suceden hacia otros perros, estos animales los ven como contrincantes.

En Bolivia la Ley 553, de Regulación de Tenencia de Perros Peligrosos para la Seguridad Ciudadana, manifiesta que los animales estipulados en ella, como los pitbull, deben ser  registrados, castrados, llevar bozal en público. Se   debe solicitar permiso para la tenencia del animal y demostrar que se cuenta con espacio y condiciones óptimas para ello.  No pueden ser usados con fines de explotación comercial ni ser maltratados, entre otras consideraciones.   

"No son para cualquier persona”

"Los pitbulls no son   perros  para cualquier persona”, dice Valdivieso. Quien   decida tener uno debe   saber su origen y linaje, además de  tener  la fuerza y el conocimiento para: pasearlo constantemente, ejercitarlo,  no reproducirlo, no maltratarlo o encadenarlo. Si un pitbull no tiene actividad física y/o está encerrado, se estresa.

Después de conocer a Apolo se comprende la imperiosa necesidad de que los dueños de perros pitbull sean responsables, estén informados, tengan tiempo y espacio, y sobre  todo tengan conocimiento sobre la crianza de esta raza para evitar ataques.

 

 

Puntos de vista
 

José Luis Valdivieso

 Club American Pitbull Terrier  

 "El objetivo es transmitir a la población  las características del american pitbull (terrier), una raza tan estigmatizada por ser agresiva con el ser humano, eso es completamente falso. El perro pitbull desde sus orígenes es un  perro de pelea, pero no fue creado  para atacar a las personas (...). Y si los hay, como algunos que he conocido,  no son parte del club”. 

"Son perros muy poderosos, si este ataque al ser humano como se ha visto puede ser grave (...). Es necesario tener en cuenta que el carácter del perro con las personas no se cambia, sí se puede dominar el temperamento. Una buena crianza ayuda a que el animal sea más dócil, pero si lo maltratan,  esto cambiará su temperamento y lo volverá un perro agresivo, algo que pasa con cualquier raza”. 

"Hay varias ideas que tienen las personas sobre los pitbull que son erróneas, como que son perros con temperamento cambiante, que desconocen a su dueño si están en una pelea con otros perros, que no son buenos para cuidar a los niños. Lo que sí es cierto es que  tienen mucha energía y tienen que gastarla”.
 
Susana del carpio

 Animales SOS

" La Ley 553 (de Regulación de Tenencia de Perros Peligrosos para la Seguridad Ciudadana) no pretende matar a los perros pitbull, sino crear dueños responsables. La ley estipula que estén castrados, pero en Bolivia sobran dos millones de perros. Sean pitbull o cualquier otro deben estar castrado”.

  "Si un perro pitbull  ataca y mata a una persona, tiene que ser responsabilidad del dueño. Es un perro diseñado para matar, y eso no lo pueden esconder ¿qué podemos esperar de un perro que nació para matar? Que mate (...). Esa es la realidad de la raza, y esto pasa cuando tienen dueños irresponsables, si le toca un imbécil de dueño que no lo pasea, lo socializa desde pequeño, le pega, lo encadena y le enseña que la agresividad es un juego, los resultados son fatales”. 

    "Si un dueño obtiene un perro de energía alta  o alfa y no le da necesidades obtendremos un arma mortal y eso la gente no lo sabe  (...). Ni los criaderos -clandestinos,  de cuello blanco o personales- se preocupan por estos temas y menos informarlos”.

 
 
 
 
 
 
 

 

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