Las viviendas de Vino Tinto, un recuerdo de los fabriles

Los hijos de los primeros propietarios rememoran el inicio de la zona, en los años 50. Dicen que el 95% de esa generación murió.
viernes, 30 de septiembre de 2016 · 00:00
Ivone Juárez /  La Paz

"El 95% de los primeros propietarios ha muerto. Eran trabajadores fabriles de  las fábricas que funcionaban en La Paz, en esos tiempos cuando la industria importaba”, afirma agitado Carlos Espinoza, después de alcanzar las últimas escalinatas de la interminable gradería  que comunica la calle de su casa con la avenida principal del sector denominado Viviendas de la zona de Vino Tinto, ubicada en la parte norte de La Paz, en la frontera con Alto Vino Tinto.

Tiene 68 años y es hijo de uno de esos fabriles que, en la década de los 50 del siglo pasado, se adjudicaron las viviendas. "Eran trabajadores de fábricas como la Cervecería, Forno, Soligno, Said,  Extatex, Volcan, Fanace, de todas las fábricas. En este lugar están las primeras viviendas, que se entregaron en 1952, las de arriba se adjudicaron en 1971”, precisa.

Pero de esas viviendas quedan pocas, la mayoría se convirtieron en edificios de ladrillo de cuatro y hasta cinco pisos. "En algunos casos los hijos que heredaron las viviendas  construyeron y las convirtieron en edificios; en otros casos, vendieron las vivienditas”, añade Carlos, que  después pide disculpas para retirarse y tomar la movilidad que lo llevará hasta algún destino.

 De pronto, de una de esas viviendas que están en proceso de extinción, sale una mujer. Cruza la calle y se acerca a una tienda donde compra dos velas. Cuando se la saluda y se le pide conversar sobre la historia de su barrio, pide un momento para entrar a su casa. Unos segundos después sale y comienza a contar cómo era el lugar  donde vivió desde los ocho  años. Hoy tiene 70.

El papá de Eva, Luis Franco era trabajador fabril de la Cervecería Boliviana Nacional. Luis estaba a  cargo de los calderos.
  
    "Exagerando, deben quedar unos tres o cuatro de los más de 100 adjudicatarios que se beneficiaron con las viviendas hace más de 60 años”, coincide con su vecino Carlos Espinoza.

 Cuenta que primero se entregaron 38 viviendas, en una de las cuales aún vive ella y su familia.
 
Las casas respondían a la cantidad de hijos que tenían los fabriles, en esos tiempos hasta 10.
 
 "En las tres primeras filas de viviendas estaban las que tenían capacidad de para nueve y diez hijos. Las familias más chicas tenían cinco hijos, como la nuestra”, cuenta Eva.

Junto a la familia Franco, recibieron en ese entonces viviendas en Vino Tinto los Montes de Oca,    los Loza, Campos, Loma, Aliaga, Montaño, Vásquez, León   y otros cientos más.

Entre cerros y barrancos

En sus inicios, el sector de las Viviendas de Vino Tinto, que se conoce como Plan 32, 18 de mayo, era un lugar  atrapado por un cerro poblado de pinos  y un barranco, a cuyos pies corría el río Matadero.

"Nuestras casas no tenían cercos porque estaban tan pegadas al cerro que era imposible. Nuestros papás construyeron unas graditas para poder entrar. Cada cierto tiempo venía un tractor para, de a poco, ir desatando el cerro”, recuerda otra vecina.

En la cima de ese cerro los fabriles tenían un estanque  desde donde debían  transportar agua a sus casas. Cerca del estanque habilitaron un pedazo de terreno a manera de una cancha, donde sus hijos jugaban. "Se hacía trabajo comunal  para mejorar el barrio. Así trajeron electricidad, desde la avenida Periférica”, añade la mujer.

 Esos Carnavales...

Las Carnes Tolendas en las viviendas del Plan 32 fueron inolvidables, porque los papás, sin querer, habían formado una comparsa: Luis Franco tocaba la mandolina, Víctor Campos, la guitarra, Trifón León, el acordeón y "el vecino de la casa 5, la guitarra”.
  
"Daban vueltas  tocando, cantando y bailando, iban casa por casa para cha’llar”, cuenta Eva.

Algo que tampoco olvidan los hijos de los fabriles que se adjudicaron las viviendas de Vino Tinto es la visita, en oportunidades diferentes, de tres presidente de Estado: Alfredo Ovando, René Barrientos y Hernán Siles. Barrientos entregó a la zona el templo de la Exaltación.
  
Al final de la avenida principal de las Viviendas de Vino Tinto, casi en la frontera con Alto Vino Tinto,  Esther Aliaga está pendiente de su negocio, una tienda  improvisada al borde del barranco del río Matadero, que ya está canalizado. Vivía en el sector de las Viviendas, aunque su padre no era fabril. Hoy habita en Alto Vino Tinto, donde las casas de ladrillo cuelgan del cerro. "Todo eso era un  cementerio, pero ahora está urbanizado”, dice.

  Sin embargo, se apresura a aclarar: "como era cementerio dicen que todavía deambulan las almas por aquí, sobre todo después de la medianoche. Hay una mujer con velo negro que se aparece. A mí no se me apareció, pero la gente dice”.
 
 Ubicación y atractivos
  • Ubicación  Las viviendas de  Vino Tinto están ubicadas en la zona de norte de la ciudad de La Paz.
  • Distancia  El barrio está a unos 20 minutos del centro de la ciudad, viajando en transporte público. Las líneas que llegan a la zona son el minibús 264 y  los  micros 149 y Q.
  •  Atractivos  Debido a su ubicación sobre la avenida Periférica, la zona de las Viviendas de Vino Tinto es un mirador natural que ofrece una vista espectacular de la ciudad de La Paz y del bosquecillo de Pura Pura.
 
 
 
 
 

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