En medio del Salar de Uyuni, los Lípez mostraron lo que saben hacer

La última semana de noviembre se llevó adelante, en la planicie salina, la primera versión de la Expo Lípez, un evento que busca promocionar las cualidades productivas de las comunidades potosinas.
sábado, 2 de diciembre de 2017 · 00:06

María Carballo/  Salar de Uyuni


El suelo salado y blanco del Salar de Uyuni fue el escenario en el que descansaron los stands de al menos 40 expositores que hicieron posible la Primera Feria de Minería, Turismo y Gastronomía Expo Lípez 2017, que se realizó el 24, 25 y 26 de noviembre. 


El evento concentró a los habitantes de ocho regiones de los Lípez, Potosí.


El sol calcinante y el aire que se mezcla con partículas de sal, que se sienten al respirar, no fueron impedimento para que productores y empresas expusieran lo mejor de la gastronomía, minería y turismo de la región, en la primera versión de la Expo Lípez 2017.


Los  comunarios de Colcha K, San Pedro de Quemes, Llica, Tahua, San Agustín, San Pablo de Lípez, Mojinete y San Antonio de Esmoruco presentaron sus artesanías hechas a mano  con lana de llama, vicuña o talladas en sal. Mientras que su gastronomía le puso el toque diferente a la feria, con platos preparados con quinua y carne de llama, los dos alimentos que más se consumen en sus regiones.


K’alapiri, carne de llama y quinua


 Adela Alí es una mujer de 50 años que asegura ser  una de las mejores  cocineras del k’alapari, un plato tradicional de su pueblo preparado a base de maíz pelado y carne de llama. Está tan segura de que es la mejor en esto   que se atreve a revelar su receta.


“Hemos venido a vender este platito que viene desde nuestros antepasados. Primero se hace hervir el maíz pelado aparte; en otra olla se hace hervir la carne de llama. Después se pica la carne y se mezcla con la cebolla picada. Al final se coloca en una piedra que traemos desde (la comunidad) de Arenales”, explica.


La piedra  traída desde Arenales tiene propiedades minerales, que al mezclarse con el k’alapari se convierte en  un gran energizante físico, asegura Adela.


Su puesto formó parte del patio de comidas de la Expo Lípez 2017, donde se pudo disfrutar de diferentes platos preparados con carne de llama:   chicharrón, fricasé y otras delicias, todas acompañadas con un delicioso fresco hervido de quinua.


Seis meses de trabajo


 Jorge Ruiz, director asociado de la empresa organizadora del evento, Ahijuna, explicó que a los comunarios de los Lípez les tomó al menos seis meses  organizar la feria. Querían que fuera  diferente  a “los tolditos y  mesas de plástico de siempre”.


 “Se pensó en hacer algo digno del lugar, digno de  la magia de los Lípez.  Son como 40 expositores y se ha invertido casi 300 mil dólares. En la próxima feria se piensa potenciar mucho más la parte de gastronomía y en la rueda de negocios”, afirmó.

Recuerdos de sal


En los Lípez la sal tomada de ese mar blanco que es Uyuni   no es sólo utilizada para construir  hoteles u otras edificaciones, los comunarios la utilizan como materia prima para realizar encantadores souvenier:  joyeros, aretes, llaveros, adornos para refrigerador y otras pequeñas piezas artesanales.  


Francisca Flores, de la comunidad de Colchani, cuenta cómo trabajan con la sal: “Nosotros usamos la sal molida. La sacamos en bruto porque en el pueblo tenemos una maquinaria donde se muele y se hace como una masa, con la que formamos las artesanías con ayuda de moldes”. “Nuestros abuelos antes tallaban a mano, ahora nosotros lo hacemos con máquinas”, añade.


 Otro atractivo de la Expo Lípez fueron las prendas tejidas a mano con lana de llama. 


“Nosotros hacemos esto (ponchos y chompas) en telares horizontales, con lana de llama. Este poncho lo tejí en tres días, con el lavado y el secado. Pido 400 bolivianos”, contó Vidalia Mamani mostrando su delicado trabajo.


La mujer  no sólo teje prendas de vestir con esa fibra preciosa, sino que hace adornos. Unas hermosas llamas tejidas y rellenadas fueron su mejor carta de presentación .  Por cada una de esas piezas pide 100 bolivianos. Las realiza por lo menos en cuatro días.


 “Estamos muy felices con esta feria, ojalá se realice cada año porque así podemos mostrar nuestras cositas”, expresó la artesana de creatividad maravillosa.

 En el ingreso de la Expo Lípez 2017  se ubicaron dos artesanos de la comunidad de Colchani, con enormes bloques de sal, de los que extraían pequeños cubos en los que tallaban las letras iniciales de los nombres de los visitantes que se les  acercaban a admirar su trabajo.


 Era un cortesía, un recuerdo para no olvidar esta experiencia en el mar de sal de Uyuni.


 “Nosotros vivimos de la artesanía en sal, es nuestra fuente de trabajo. A los extranjeros les gusta mucho. Por esculturas grandes cobramos como 8.000 bolivianos. A veces cortamos bloques de sal para el ganado vacuno que llevan a Santa Cruz”, contó Franz Flores, uno de los artesanos. 


“Trabajo con la sal desde mis 11 años y ahora soy joven, tengo 25 años, y me gusta trabajar así.

Estamos felices con esta feria porque podemos mostrar con lo que trabajamos”, añadió el hombre.


Durante el acto de inauguración de la primera versión de la Expo Lípez,   los comunarios de la región presentaron sus  danzas típicas  que alegraron a los asistentes y a las autoridades presentes, el ministro de Minería, César Navarro, y el viceministro de Turismo, Ricardo Cox. 


El evento cerró con un concierto de Los Karjkas.

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