“Soy mitad humano y mitad animal”

Es el colombiano Caim Mortis que modificó su cuerpo para parecerse a los animales, de los cuales se declara defensor. Sus transformaciones le hacen perder la vista y el sentido del oído, pero continuará mutando.
sábado, 20 de mayo de 2017 · 00:00
Ivone Juárez /  La Paz
 
 Transformó sus ojos humanos en los de un caballo: totalmente negros, sin ninguna expresión, parece que mira a la nada y un contacto visual con él es imposible. Pero no es todo, su nariz es ahora la de felino, "la primera en el mundo”. También modificó sus orejas, tienen la forma de las de una  hiena.   En el lado derecho de su rostro, a la altura de la frente, se tatuó unas manchas, como las de un jaguar. 
 
Se incrustó cuernos  en la frente, que en el mundo de la transformación del cuerpo de llaman "joyas de silicona”. Alrededor de la boca tiene 32 piercings,  su lengua tiene la forma bífida y el 75% de su cuerpo está tatuado.
 
"De  pronto soy un híbrido: mitad humano, mitad animal, por eso mis modificaciones están inspiradas en los animales”, dice Caim  Mortis, más conocido como El diablo colombiano, con ese acento caribeño  amigable que contrasta con su apariencia.
 
 La respuesta sale cuando se le pregunta por qué  modifica así  su cuerpo desde hace 17 años. Comenzó a los  30, hoy tiene 47 y vive en México, donde radica actualmente. Está en La Paz, impresionando a los paceños con su aspecto. 
 
"En mi rostro (la nariz) tengo al jaguar de la cultura azteca, los animales siempre estaban en la vida de las culturas antiguas”, añade al declarase un tenaz defensor de los derechos de los animales. "Yo trabajo por los animales,  en Colombia hacíamos conciertos en favor de la defensa de los animales, estoy en contra del maltrato en todas sus expresiones”, continúa Caim.
 
"Lo de diablo es por los cuernos, pero hay animales que tienen cuernos y no son satánicos”, aclara. Es que su  transformación no  ha sido entendida por muchos, incluso  por su familia. Su madre, de religión católica,  le quitó el saludo porque no soportó que la llamaran "la mamá del diablo”. "Le cortaron la cola al perro para que no me saludara”, dice y lanza una risa Caim, hijo de padre militar y de madre estilista. 
 
 Pero la mutación de Caim tiene también otro objetivo más: conocer el dolor que sienten los animales cuando les cortan las orejas o la cola. Su experiencia más cercana a ese sufrimiento la tuvo cuando modificó sus orejas y no pudo acceder a los analgésicos necesarios. "Cuando se quitó el efecto de la anestesia me dolió muchísimo, aluciné, fue terrible, pero eso me enseñó lo que sienten los animales cuando se los mutilan por estética”, cuenta.   
 
En la calle la gente da la vuelta para verlo. Algunos lo detienen para tomarse una foto. "Se asustan cuando me miran, pero no presto atención, soy feliz como soy. De pronto, lo más importante es que las personas no te  juzguen por tu apariencia sino por la persona que eres”, expresa.
 
No sabe cuantificar la inversión económica que representa sus decenas de modificaciones corporales y los tatuajes que tiene en el cuerpo. Sólo se anima a mencionar el precio de la transformación de su nariz: 20.000 dólares. 
 
  Pero el precio no es lo más importante, sino quién puede hacer esas modificaciones corporales. Caim aclara que por razones éticas no las realiza "cualquier médico”. "Existen los modificadores, pero tiene que ser uno con mucha experiencia, que no experimente con tu cuerpo”, dice.
 
Es que estas intervenciones en el cuerpo tienen un precio, El Diablo colombiano lo sabe, porque después de una modificación corporal "nada es igual”. En su caso, el tatuaje en sus ojos le está quitando la vista, mientras que la transformación de sus orejas le  redujo la sensibilidad auditiva.
 
 Caim es el tercer hombre con más modificaciones en Latinoamérica. Ese sitial le permite visitar muchos países, donde es una "vitrina de las modificaciones y  del arte del tatuaje” que se pueden realizar en el cuerpo humano. Llegó a La Paz para participar en el Ajayu Tattoo Bolivia, la primera convención de arte corporal en Bolivia, que concluye hoy en Real Plaza Hotel.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

187
162