Sucre y su presente: entre el patrimonio arquitectónico y la modernidad

Los inmuebles históricos representan una parte fundamental de la riqueza del departamento de Chuquisaca, que hoy celebra su efeméride. Durante décadas su convivencia con la modernidad ha sido un desafío.
jueves, 25 de mayo de 2017 · 00:00
 Alejandra Pau  / La Paz 

Hoy se cumplen 208 años del  Grito Libertario sucedido en Chuquisaca. Su herencia histórica destaca a este departamento a través de muchas expresiones culturales. Parte de su riqueza radica en el extraordinario patrimonio arquitectónico de Sucre. No obstante, las construcciones republicanas y su conjunto urbano colonial enfrentan desde hace décadas el desafío de convivir con nuevas edificaciones.

Sucre fue declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1991. Actualmente, además de  la Unidad Mixta Municipal Patrimonio Histórico-Plan de Rehabilitación de Áreas Históricas de Sucre (PRAHS) y la Escuela Taller, la ciudad  cuenta con varias instituciones dedicadas a esta área.    

El arquitecto Miguel Ángel Aranda Chávez reseñó en  Una interpretación esquemática de las áreas históricas de Sucre y su evolución urbana que "la imagen urbana de Sucre evolucionó paulatinamente hasta alcanzar, hacia la segunda década del siglo XIX, la imagen que conocemos. Las fachadas coloniales desaparecen y las casas se visten con galas republicanas”, este documento forma parte de la Guía Urbano Arquitectónica de Sucre, elaborada entre el  2014 y 2015.  

 Dos siglos y la modernidad
Colección: Jaime Loayza Porcel. La Casa de la Libertad,  su fachada reformulada hacia 1975. 

Hubo un afrancesamiento de los inmuebles en el siglo XIX, un tratamiento al perfil urbano que se convirtió "al estilo ecléctico sin perder importancia de lo colonial”, destaca Aranda a Página Siete, que fue consultor de la realización de la mencionada  guía. 

Al ser la modernidad un fenómeno transversal que ocurre en todas las sociedades, ésta se hizo más evidente en Sucre  a partir de mediados del siglo XX. Para Aranda, máster en Ciencias de la Arquitectura,  tres aspectos la impulsaron. 

  Primero, los chuquisaqueños que salen de Bolivia, más propiamente a Europa, importan nuevas ideas y materiales que corresponden a una nueva tecnología de la construcción.

Segundo,   la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca educa a nuevas generaciones de profesionales en el área de la construcción, lo que lleva a la difusión de nueva tecnología en el rubro. 

Finalmente,  a partir de 1980 la ciudad pierde partes importantes de lo que protegió el Plan Regulador de Sucre, un instrumento técnico, jurídico y normativo creado en 1974, que trabajó y fue fundamental para la preservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Sucre.

 Patrimonio vivo
Vista de la  plaza 25 de Mayo  a finales del siglo  XIX. Aún se conservaban los balcones coloniales. Colección: Jaime Loayza Porcel.

Cuando se habla del tema no se hace referencia a una herencia inerte.  La artista plástica y activista por la defensa del patrimonio Analy Fuentes Caballero explica que  estas construcciones palpitan junto a los sucrenses.  "Se trata de un  patrimonio vivo porque hay familias viviendo en varias de estas casas, eso le da un espíritu muy interesante a Sucre (...). También pasa por el orgullo de ser sucrenses y chuquisaqueños, ver y atesorar estas viviendas”, argumenta Fuentes. 

A partir de la declaratoria de la Unesco se creó en 1995 el PRAHS, encargado de la gestión del centro histórico. Sucre es una de las   ciudades en Bolivia que más cantidad de    declaratorias ha recibido en reconocimiento a  su patrimonio arquitectónico.  
 
 Actualmente, según detalla Fuentes, hay alrededor de 380 construcciones en la ciudad de Sucre declaradas  como patrimonio nacional.  

Para el año 2007 se hizo un análisis sobre las proyecciones del patrimonio arquitectónico de la ciudad frente al criterio de los vecinos que sentían un vacío respecto a sus intereses debido a  la exigencia de que conserven un inmueble histórico, pero   sin contar  con el apoyo económico o técnico, según sostiene Aranda. 

Durante la  primera década del siglo XXI  se construyeron los primeros edificios de la ciudad. Esto hizo más tangible que nunca la convivencia entre  lo contemporáneo y las áreas de protección intensiva, centro histórico, y de transición, especie de anillo que lo rodea. 

"La ciudad ha crecido rápido sin una planificación urbana, esa ausencia ha mantenido la sobresaturación de los servicios (financieros, administrativos, educativos y religiosos) en el centro histórico, y  éste es, en mi visión, el problema mayúsculo que tiene la ciudad”, enfatiza el arquitecto. 

Convivencia: pasado y presente
Fuente la Peregrina,  en La Recoleta. Foto::Henrry Nuñez Salgueiro

Fuentes considera que  tras cuarto de siglo con el título de Patrimonio de la Humanidad, la gran responsabilidad de Sucre  es  cumplir con el compromiso nacional de conservar y operativizar un modelo de gestión de defensa del patrimonio. "Esta es  una responsabilidad de las instancias públicas del Estado que se debe realizar con la participación de la sociedad civil”, añade.  

 Aranda detalla que para  permitir que la modernidad y el patrimonio convivan con la protección del centro histórico se debe cumplir a rajatabla con un plan a largo plazo. 

La primera consideración es  que se acabe con la necesidad que tiene la población de acercarse al centro histórico para acceder a buena parte de los  servicios, es necesario desconcentrar el centro. 

Esto se complementa con la descentralización administrativa del centro histórico hacia otras zonas para potenciar la actividad en ellas. Finalmente,  es necesaria la educación ciudadana con énfasis en la educación urbana referida a la arquitectura patrimonial, pero además respecto a una visión moderna de ciudad. 

Más allá de  esta convivencia, a veces tensa, entre modernidad y patrimonio, para Aranda,  Sucre es una ciudad que ha logrado mantener el conjunto urbano y evitar que se agreda el centro histórico. 

A 208 años de la efeméride de Chuquisaca,  uno de sus atractivos turísticos más importantes, como es el patrimonio arquitectónico de Sucre, ha logrado enfrentar con gallardía el avance, por momentos implacable, de la modernidad. No por nada en este lugar se acuñó la expresión histórica: "Aquí nació la Libertad”. 

 

Sucrenses Amantes de la  Fotografía  y una exposición
Una de  las fotografías que forma parte de la exposición de Sucrenses Amantes de la Fotografía. Foto: Sergio Ramos Chirinos

Sucrenses Amantes de la Fotografía es un grupo en Facebook integrado por fotógrafos profesionales y aficionados. Ayer se  inauguró   una exposición, en la plazuela Libertad, cuya temática es la  capital de Bolivia y permanecerá abierta hasta hoy.

 Las fotografías de Nicole Rivas Andrade, Jesús Torrico Córdova y Sergio Ramos Chirinos publicadas hoy como parte de este artículo son parte de la exposición.   

  Uno  de los objetivos del grupo, según Henry Núñez Salgueiro, uno de sus creadores , es mostrar a Sucre y Chuquisaca  a través de una perspectiva  diferente gracias a la fotografía.
 
"Creemos que somos guardianes y procuradores de respetar nuestra belleza patrimonial. Hemos presentado en algunas de nuestras fotografías una especie de ataque a nuestro patrimonio arquitectónico”, sostiene Núñez.    

Sucrenses y chuquisaqueños en todo el mundo solicitan   fotografías al grupo para  imprimirlas.
 
Para sus miembros se trata de promocionar a la ciudad y el  departamento a través de  imágenes artísticas. 

  Cada semana el grupo saca un reto entre categorías: celular, réflex y compacta. Las imágenes  ganadoras se publican y  difunden en el grupo. 
 Una medida para preservar el centro histórico es  que se descentralicen  sus servicios. Foto: Jesús Torrico Córdova

 

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