Alina Santander Vinokurova, la boliviana que motiva a jóvenes para competir en la NASA

Participó dos veces en el NASA Human Exploration Rover Challenge, que es una competencia científico-deportiva. Ahora tiene el objetivo de conformar un equipo enteramente boliviano.
martes, 25 de julio de 2017 · 00:00
Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza  / La Paz 

Alina Sandra Santander Vinokurova es una estudiante boliviana que participó en dos versiones de una competencia de la NASA. En ambas ocasiones  fue parte del equipo internacional que obtuvo los mejores tiempos. Ahora, ella es constantemente invitada a compartir sus experiencias con jóvenes de distintos colegios y universidades de La Paz y del interior. "Después de mi experiencia en el NASA Rover Challenge fui invitada a dar charlas a jóvenes para contarles mi experiencia y de alguna forma darles una motivación. Es lo que me gusta hacer”, explicó.

El NASA Human Exploration Rover Challenge se realiza anualmente en la ciudad de Huntsville, Alabama. Este año se llevó a cabo a fines de marzo. Se trata de un reto para estudiantes de los últimos años de colegio o de los primeros de la universidad, quienes se prueban en distintas áreas científicas y tecnológicas.

Los equipos que participan deben diseñar, construir y manejar un auto lunar o rover. "Deben conducirlo a través de un camino de 800 metros con obstáculos que simulan suelo extraterrestre, como cráteres, arena, montañas y plataformas inclinadas. Está abierta al público en general de todos los países del mundo. Es una competencia internacional”.

"Conocí a verdaderos ingenieros que han trabajado en proyectos de agencias espaciales importantes, son personas con mucha experiencia que tienen mucho que dar. Yo tuve el privilegio de conocerlas y las tomo como un ejemplo de lo que quiero hacer en el futuro”, recordó la joven boliviana.

Al igual que en 2016, este año  ella consiguió el patrocinio de empresas que la apoyaron para asistir a la competencia. En ambas versiones  Alina fue piloto de uno de los equipos internacionales del International Space Education Institute (ISEI) de Leipzig, Alemania.

Primer campamento

Todo comenzó en 2015, cuando la estudiante asistió al campamento de verano del ISEI. "Estuve dos meses haciendo cosas que jamás había hecho antes, manejé herramientas de soldadura, corté metales y practiqué deportes extremos. Fueron dos meses de preparación”, recordó. 

"Fui la primera boliviana en participar en este campamento de verano organizado por el ISEI, al igual que fui la primera boliviana en participar en la competencia NASA Rover Challenge. En los dos años fuimos el equipo internacional más rápido”.

Luego de su primera participación en Huntsville pensó conformar un equipo boliviano que represente al país en la competencia. "Esto significó que tenía que asumir nuevas responsabilidades y ponerme en el rol de líder esta vez”, explicó. "Ya tenemos un equipo conformado con jóvenes y estamos haciendo preselecciones para tener un equipo oficial que represente a Bolivia”.

A su convocatoria respondieron jóvenes de diferentes especialidades, que tienen intereses comunes: la ciencia, la tecnología y el amor por la investigación. "No medimos tanto el conocimiento, sino la capacidad que tienen de adquirirlo, de aprender. Les damos las herramientas, ellos son autodidactas y hacen las tareas, las asumen y las cumplen”, afirmó. Lo ideal es que los jóvenes interesados tengan conocimientos básicos de astronomía, astrofísica o mecánica.

Estimulación temprana

Santander considera que ha obtenido todos sus logros gracias a que fue estimulada por sus padres desde muy temprano. "Desde pequeña mis padres me incentivaban a aprender y a adquirir conocimiento”, recordó. "Probé casi de todo, iba a clases de todo lo que imaginen: ballet, astronomía, física, música y danza. Así aprendí muchas cosas desde pequeña. Creo que eso influyó”.

Hace un año, ella comenzó a tomar clases de pilotaje virtual. "Esto va muy de la mano con lo que quiero hacer y la carrera que quiero estudiar. En estas clases pasamos materias teóricas, aerodinámica, motores y sistemas. También hicimos horas en el simulador para ambientarnos en un avión de verdad. Me emociona mucho el hecho de que algún día pueda volar un avión de verdad y sacar mi licencia de piloto privado”, indicó al salir de un simulador de Aeropraxis, donde realizó el curso.

Otro factor determinante fue el conocimiento de cuatro idiomas. El primero fue el ruso, pues su madre, Natalia Vinokurova, es de esa nacionalidad. "Antes de hablar el español hablaba ruso, aprendí el español después; y comencé a los ocho y a los 12 años a aprender alemán e inglés”, contó.

Esto le facilitó la comunicación con jóvenes de distintos países que conoció, primero en Alemania y, posteriormente, en Estados Unidos. "Compartir con todos ellos y saber que tenemos intereses en común es mi parte favorita. En esta competencia y en otras experiencias que tuve relacionadas con ciencia y tecnología encontré personas con los mismos intereses, con los mismos ideales y hasta las mismas metas”, indicó.

Su hazaña más reciente

Su reciente logro fue representar a Bolivia en un campamento de verano que se realizó en West Virginia, Estados Unidos, hace pocas semanas. Ella postuló y ganó una beca para participar en el National Youth Science Camp, que se realiza anualmente desde hace 50 años. "Reúne a jóvenes de los últimos años de colegio y les presenta actividades relacionadas con muchas áreas, no sólo es un campamento científico”.

"Teníamos actividades de arte, actividades fuera del campamento. Teníamos que escalar, caminar y explorar cuevas. Era una experiencia completa, como una experiencia que te prepara para la vida en la universidad. Muchos estudiantes de allá –Estados Unidos– toman clases de español.
 
Entonces era muy interesante hablarles en nuestro idioma para presentarles nuestra cultura”, recordó. "En varias oportunidades cargamos la bandera de Bolivia y cantamos el himno allá. Yo tuve la oportunidad de tocar instrumentos nativos en un pequeño concierto que tuvimos. Así conocieron un poco más de la cultura boliviana”.

Ahora Alina cursa el último año de colegio y piensa estudiar una carrera relacionada con la ciencia y la tecnología, como ingeniería aeroespacial, mecánica o electrónica. Ella considera que los jóvenes con intereses similares pueden empezar con los cursos de robótica que últimamente se ofrecen en nuestro medio.

"Hay muchas clases, por ejemplo de robótica; y existen clubes de ciencia que dan oportunidad a los jóvenes a probarse en diferentes áreas de la ciencia”, indicó. "Todo va a valer la pena si la persona pone esfuerzo y empeño. Nunca es tarde para aprender”, concluyó.
 
 
 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

222
6