Gladys Camacho Rios, la lingüista que difunde e investiga el quechua en Estados Unidos

Su novela Phuyup Yawar Waqaynin fue traducida al inglés y sirve a especialistas que quieren aprender la lengua incaica. Nació en una comunidad cochabambina y ahora cursa un doctorado en lingüística en la Universidad de Austin, Texas.
martes, 09 de enero de 2018 · 00:04

 Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza  / La Paz


La lingüista cochabambina Gladys Camacho Rios en 2011 escribió la novela en quechua Phuyup Yawar Waqaynin (El llanto sangriento de una nube). Esta obra fue traducida en Estados Unidos y ahora sirve a quienes desean aprender la lengua de los incas en ese país.


“Como ya tenía el libro, la Universidad de Nueva York se ha interesado en traducirla al inglés”, contó la autora. “Está en internet, puedes descargarla en inglés y quechua. De hecho, creo que algunas universidades la usan porque es un recurso que tiene quechua e inglés, y pueden entender”.

 Recolección de datos de quechua hablantes de Llallagua (2017).


Ambientada en Kalallusta


La obra se basa en la vida de su abuelo y está ambientada en Kalallusta, el pueblo natal de la autora.

Aborda diferentes sucesos relacionados con la Reforma Agraria acaecidos en esa región en la década de 1960. 


Para escribirla, ella recopiló testimonios de ancianos que aquellos años fueron líderes en la zona. La obra fue publicada por la editorial Kipus con el apoyo de la Alcaldía de Anzaldo en 2011.


La traducción de la obra es una de las actividades de difusión del quechua que la boliviana realiza en EEUU. Ella actualmente cursa el segundo año de un doctorado en lingüística en la Universidad de Austin, Texas.


Camacho empezó a escribir su novela cuando cursaba un Diplomado en Producción de textos en quechua, en Cochabamba. En la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) ella también concluyó otro diplomado en Enseñanza de lenguas.


Al concluir la carrera de Lingüística en esa casa superior de estudios, surgió en ella la inquietud de seguir investigando y enseñando. Por ello, postuló a una beca, trabajo del Gobierno francés. Fue aceptada y por un año escolar  trabajó en una escuela francesa como asistente lingüístico de español.


Al retornar a Bolivia, recibió una invitación de la profesora de la Universidad de Nueva York (NYU, por sus siglas en inglés), Gillian Gallagher, para ser visitante académica en el Departamento de Lingüística.

 Primer encuentro de la Alianza Quechua (2015).


Interés por el quechua


En Estados Unidos, la cochabambina se llevó una sorpresa al ver que en la Maestría en Estudios de Latinoamérica de la NYU se enseña quechua. “Yo estaba sorprendida. Tenían actividades de quechua cada mes”, recordó. 


En los meses que cumplió sus labores como visitante académica , Camacho junto a la profesora Gallagher tradujeron la novela. Esto gracias a una beca de la NYU.


Antes de retornar al país, Camacho postuló a una Maestría en Estudios de Latinoamérica en esa universidad. Muchos estudiantes de post grado le habían animado a hacerlo. 


Ella fue aceptada y de Cochabamba retornó a Estados Unidos. “He hecho una investigación comparando las variantes fonológicas del pueblo de Tarabuco y Toro Toro porque se tiene la idea en Bolivia de que ambos tienen un quechua preservado”, explicó. “Esa investigación va a estar disponible desde marzo. El Centro de Investigación Científica de París me lo va a publicar en inglés”, contó.


Luego de concluir la maestría, Camacho postuló a un doctorado en la Universidad de Austin, Texas.

Fue aceptada y ahora cursa el segundo año.

 La versión bilingüe de la novela se puede descargar libremente.


Un campo científico amplio


La lingüística tiene un campo de estudio muy amplio, que incluso involucra a la matemática y a la física. Entre sus especialidades están la fonología, la fonética y la morfología. “En Bolivia no tenemos muchos lingüistas. Es una ciencia interesante e importante porque tiene que describir el lenguaje natural humano”, explicó la especialista.


El quechua ha sido ampliamente estudiado por investigadores extranjeros por lo menos desde la década de 1920. Entre los estudiosos más reconocidos están Peter Muysken, Yolanda Lastra y Williams Clyde, entre muchos otros.


Pero, Camacho tiene una ventaja frente a todos ellos: ella puede comunicarse con personas que sólo hablan quechua; o con bilingües quechua-aymaras. Por ello decidió continuar estudiando la lengua, pues algunos especialistas le recomendaron abordar otras lenguas no tan conocidas en el mundo académico.  


“Los quechuas somos bien rebeldes desde la historia. Yo les he dicho: ‘No, yo quiero estudiar el quechua’. Me he tenido que rebelar para que me dejen seguir estudiando quechua”, señaló.


Desde el punto de vista lingüístico es importante estudiar el quechua porque se trata de un lenguaje aglutinante. Esto quiere decir que se pueden decir frases completas en una sola palabra.


Por ejemplo, “yo estoy comiendo” en quechua se dice: “mikhuchkani”. Esta palabra resulta de juntar: mikhu-chka-ni. El estudio de esta lógica -según la especialista- ayuda a comprender cómo funcionan otras lenguas aglutinantes en el mundo; e incluso a formular teorías universales sobre las formas de pensamiento.

 La novela se basa en la vida de su abuelo.


Alianza quechua


Como Camacho vio que en Estados Unidos hay muchos profesores y estudiantes de quechua, fundó una alianza para compartir conocimientos. Lo hizo junto al profesor de la Universidad de Pensilvania, Américo Mendoza; y el profesor de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Carlos Molina.


Desde hace tres años ellos organizan un encuentro de profesores, investigadores y estudiantes de quechua de Estados Unidos. Las dos primeras versiones se realizaron en la Universidad de Pensilvania.


En el primer encuentro se otorgó una distinción de honor al profesor Clodoaldo Soto que enseñó quechua en Estados Unidos por 25 años. “Le hemos dado un reconocimiento por su trabajo y servicios”. El segundo año se distinguió a la profesora Julia García, que enseñó la lengua por 10 años en la Universidad de Georgetown, Washington DC.


En noviembre de 2017 se realizó el tercer encuentro en Nueva York y participaron alrededor de 110 personas, incluso funcionarios de Naciones Unidas. El reconocimiento fue para un hablante de quechua ecuatoriano que emigró en los años 80. Desde entonces luchó por sus derechos e incluso fundó una radio quechua en la Gran Manzana.


“Estamos creando una red de estudiantes e investigadores quechuas en Estados Unidos. También son bienvenidos los de Bolivia, de hecho queremos que en el futuro el encuentro sea más grande”, señaló Camacho.

 Ch’alla con el profesor Thomas Abercrombie y Edgardo Morales en la NYU (2015).


Escuela de verano


Ella retorna regularmente a Bolivia. Y en Cochabamba, organiza una escuela de verano de lingüística, que se realiza en la UMSS. Los expositores son especialistas que Camacho conoció e invitó en países como Estados Unidos, Canadá, Francia o España.


“Hace dos años ya hemos organizado cursos de lingüística formal, pero enseñados por gente extranjera”, contó. “Queremos aprender. Hay ganas de aprender en Bolivia”. El próximo curso será en junio de 2018.


Uno de sus proyectos a futuro es replicar estos encuentros en La Paz. También piensa continuar estudiando el quechua científicamente, por lo cual ya piensa en aplicar a un postdoctorado. “Siento un compromiso, debo estudiar esta lengua. Y si me están dando la oportunidad de estudiar y también una beca en Estados Unidos haré algo productivo para el quechua”, concluyó.

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