Jóvenes convierten un residuo del café en fertilizante

Cuatro emprendedores de Caranavi, en Nor Yungas, crearon el fertilizante orgánico Forti-Biol, que se elabora de agua miel, un subproducto que resulta del proceso del lavado y despulpado del fruto durante el beneficiado del café, que es capaz de nutrir a las plantas a través de las hojas.
miércoles, 31 de octubre de 2018 · 00:10

Alejandra Pau / La Paz

 En Caranavi, cuatro jóvenes emprendedores preparan un fertilizante natural (biol)  a partir del agua miel,  un subproducto que resulta del proceso de beneficiado del café. El objetivo es mejorar la producción    de este grano orgánico y acabar con la  contaminación de los suelos. 

Ernestina Arce, Ruth Fernández, Virginia Cuba y  Luis Fernando Vino  son parte de  la Asociación de Productores Cafetaleros de Taipiplaya (Asocafé), en el municipio de Caranavi, en Nor Yungas; una organización   que cuenta con 203 productores activos de 36 comunidades, y cuya producción orgánica se destina al mercado local e internacional.

Hace alrededor de dos años  estos emprendedores, que también son  hijos de  cafetaleros,  se propusieron  elaborar  este fertilizante utilizando como materia prima el agua miel, un producto residual que  resulta del agua utilizada para despulpar y lavar el fruto del café, en cuyo proceso se quita el mucílago y la cáscara.

Para la elaboración del Forti-Biol   se incorporan leguminosas de la región,  entre otros insumos.   
APG

Este subproducto es ácido y contamina el medioambiente, como ríos  o la tierra, si no es tratado previamente.  

En ese marco, el 2015 se instaló la planta de tratamiento de agua miel de Asocafé. Ahí se realiza un proceso que reduce la acidez de este residuo, obteniendo un  subproducto que  es  apto para la elaboración del biol (líquido) y también para compost (sólido).  

“El agua miel tiene ciertos nutrientes beneficiosos. Para la elaboración del biol incorporamos otros insumos como leguminosas, levadura, yogurt, entre otros, durante la fermentación (...). El resultado fue nombrado Forti-Biol y es un fertilizante que  se aplica  a las plantas de café en desarrollo y les brinda nitrógeno, potasio, fósforo, entre otros nutrientes”, detalla  Vino.

Incremento de la producción

Al realizar  este proceso se evita devolver a la  tierra un residuo que contamina y que, en cambio,  se  convierte  en abono foliar; es decir, un  fertilizante que se aplica y nutre a la planta a través de las hojas.

Previamente, Fernández, que es agrónoma,  realizó  su tesis utilizando este fertilizante orgánico y comprobó que las plantas podadas de café, que tienen de  diez a 20 años de existencia, crecen más  rápido en comparación a las  que  no se  añade nada. 

     “Se comprobó que durante el primer año, sin utilizar ningún insumo,  se tiene una producción del 30%; es decir, no es significativa para productor que tendrá que esperar hasta el segundo año.   En cambio, usando el fertilizante, que después llamamos  Forti-Biol, el primer año  se llega a un aproximado del 75% de producción y, el segundo, estaríamos en un 80%”, destaca Fernández.

El Forti-Biol se elabora a partir del agua miel que genera  Asocafé, en el municipio de Caranavi.    
APG

Además de mejorar la productividad,  la investigación  concluyó que este insumo orgánico  tiene la capacidad de contrarrestar la enfermedad de la roya que ataca el café.

Los resultados definitivos en las plantas nuevas estarán listos entre diciembre de este año y  enero del 2019. De momento, los resultados son prometedores, según explican los entrevistados.  

Vino enfatiza que el insumo orgánico no es exclusivo para las plantas de café sino que   está destinado a todos los cultivos.  

Contra la contaminación

En el pasado, los  productores de café  botaban el agua miel  al río de Taipiplaya, una actividad contaminante que hoy ha quedado en el pasado. 

Durante la época de cosecha, el emprendimiento puede llegar a aprovechar entre 100 a 200 litros de agua miel por día y llegan a producir 10.000 litros de Forti-Biol cada seis meses, lo que se traduce en un importante aporte a la reducción de la contaminación del medioambiente. 

Actualmente, el Forti-Biol ya es demandado  por varios productores de Asocafé y su  costo de comercialización es de diez bolivianos por litro.

  Su olfato no los traiciona. En Colombia, el emprendimiento Sanadores Ambientales convierte el mucílago en miel y la cáscara en harina, estos insumos  sirven para la alimentación humana y pecuaria, además de la industria cosmética y farmacéutica.  

Tanques en los que se elabora el insumo orgánico, que funciona como fertilizante para plantas de café y cualquier otro cultivo.
APG

     

Preparando el mercado

El 2016, el proyecto Café Correcto benefició al emprendimiento con 10.000 dólares como capital semilla para que adquieran insumos y maquinarias.

Café Correcto es un proyecto binacional, cofinanciado por la Unión Europea, que tiene el propósito de incrementar los niveles de empleo  de trabajadores rurales informales que participan en las cadenas de valor del café en varias   regiones de Perú y Bolivia.

La iniciativa  es implementada por entidades  como la Federación de Caficultores Exportadores de Bolivia (Fecafeb), la ONG Soluciones Prácticas, la ONG italiana Progetto Mondo MLAL, entre otras.   

Desafíos

Vino manifiesta que lograr que  los  productores cafetaleros crean en el impacto del Forti-Biol es necesario  demostrar los beneficios con resultados.

 “Hemos instalado parcelas demostrativas para que los productores se convenzan de sus beneficios  y para motivarlos a que usen los bioles en sus cultivos, porque no todos los productores están acostumbrados a usarlos”, añade Fernández.

    El sueño de estos emprendedores es que su fertilizante orgánico sea aprovechado por los cafetaleros. Se trata de cerrar el ciclo productivo y  devolver a la tierra la fertilidad que ella prodiga  con cada cosecha de café, dejando atrás los residuos que contaminan.

Punto de vista

Wilfredo Blanco  Investigador Facultad de Agronomía de la UMSA

“Cuando estamos aplicando el biol a las hojas y los tallos, también estamos aplicando microorganismos al suelo, los que van a descomponer el abono y todo lo que tenga éste. La primera ventaja, es que es un fertilizante foliar (que se aplica a hojas y tallos) y puede mejorar la producción; pero también puede controlar plagas y enfermedades”.

      “Por otro lado, va a mejorar las propiedades físicas del suelo. Hay suelos en los que se utilizan bastantes fertilizantes sintéticos, como la úrea,  los cuales matan o eliminan los micro organismos que habitan en él. Al utilizar el biol, recomponemos esos microorganismos. A través de su uso, se cuidan las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo”.

“En Bolivia, el uso de los bioles está en fase de investigación porque no hay empresas dedicadas al rubro, lo máximo que se encontrará será humus de lombriz. No hay emprendimientos  que los produzcan en grandes cantidades”.

Confidencial

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