Estudio: Bolivia es un lugar de paso para los venezolanos

Una investigación destaca que el país es el menos hostil a la migración venezolana, pero que lograr la condición de refugiado es un trámite difícil.
miércoles, 14 de noviembre de 2018 · 00:04

Alejandra Pau / La Paz

Los investigadores venezolanos Yoharlis Linárez y Emilio Useche son los impulsores de Huellas en el Sur, un proyecto que investiga el fenómeno actual de la migración venezolana en ocho países de Latinoamérica. Durante su estadía en La Paz, determinaron que    Bolivia es un país de tránsito para la mayoría de los venezolanos que llegan al país y  que el destino final  es  llegar a Argentina o Chile.  

Durante sus entrevistas, hallaron también  que para sus compatriotas es difícil   obtener refugio en Bolivia. Un país al que, según los datos que obtuvieron,  ingresan    alrededor de 25  venezolanos  por día. Al respecto, en septiembre de este año, Página Siete informó que entre 12 a 15 ciudadanos venezolanos ingresaban a Bolivia al día por   Desaguadero, frontera con Perú.

Para Useche, que es politólogo, el primer objetivo de la investigación es visibilizar la realidad que están padeciendo los migrantes venezolanos, que se ven obligados a huir de la crisis de su  país donde el salario mínimo llega a 18 dólares al mes (menos de  130 bolivianos). 

 “Como  producto del descontrol migratorio de todos los Estados de la región, no solamente el boliviano; los venezolanos están siendo presa fácil de las mafias que se esconden detrás de los flujos migratorios, como   trata de personas, explotación sexual, violación de derechos humanos a niños, niñas y adolescentes”, detalla Useche.   
 

Huellas en el Sur ha sido planteada como una  investigación etnográfica y multidisciplinaria  que   se enfoca en entrevistar  a quienes   huyeron de la crisis económica y política de Venezuela para llegar  a    Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, respectivamente.
 
Del mismo modo, se realizan entrevistas a autoridades, representantes de instituciones y organismos que trabajan con esta problemática.
   

 Los investigadores  Yoharlis Linárez  y Emilio Useche llegaron a  Bolivia hace  un mes.


Bolivia: el tránsito y el refugio

Después de realizar varias entrevistas a migrantes venezolanos en La Paz, los investigadores  determinaron que   Bolivia es principalmente considerado  un país de tránsito.  

La mayoría de las personas que salieron en la última oleada de refugiados después del 20 de mayo de este año, fecha en que  Nicolás Maduro fue reelecto como presidente de Venezuela, llegaron a La Paz porque se les venció el permiso de permanencia temporal  en Perú o por  circunstancias ajenas a sus planes iniciales.  

Los entrevistados de Huellas en el Sur en La Paz, se refugian en la Casa del Migrante, a cargo de la Pastoral de Movilidad Humana, organización que asesora a los venezolanos respecto a la  regularización de su condición migratoria, ya que la mayoría no cuenta con documentos. Del mismo modo, presta ayuda referida a la  petición de refugio además de brindarles hospedaje y comida. 

“Según lo que nos dijo el padre Ildo Griz (coordinador nacional de la Pastoral de Movilidad Humana)  unas 500 solicitudes se han hecho  para obtener calidad de refugiados en Bolivia. Un centenar de ellas fueron enviadas a  la Comisión Nacional del Refugiado (Conare) y todas  fueron rechazadas”, destaca Linárez, que es lingüista, docente y escritora.    

Según los datos obtenidos por los investigadores en la Pastoral, se estima que 25 venezolanos ingresan  a Bolivia cada día. De ellos,   diez  se quedan en el país, alrededor de cuatro lo hacen  en La Paz y los demás optan por trasladarse  a Santa Cruz y Cochabamba. Los 15 restantes siguen el viaje  rumbo a Argentina o Chile.

 Control restrictivo

Para Useche, Bolivia tiene el control más restrictivo y limitante de los cuatro países que visitaron hasta el momento, algo que experimentaron en carne propia.  

“En Bolivia te dan 30 días en frontera y luego hay que ir a la Dirección General de Migración para buscar la prórroga, que nos corresponde hacerla en dos oportunidades, cada una por un periodo de 30 días (...). En el resto de los países, al momento de cruzar la frontera nos dieron 90 días, en el caso del Perú son 180 días”, explica el politólogo. 

Durante la investigación se realiza además un análisis crítico del discurso mediático de los países receptores. A través de ello y otros indicadores, se determinó que la sociedad boliviana es la menos hostil a la oleada de migración venezolana. A diferencia de otros países en los que se pudo detectar acciones y actitudes que reflejan  racismo, xenofobia, marginación,  entre otras.   

 Tres millones de venezolanos

 Según información actualizada de la Organización de Naciones Unidas (ONU) tres millones de venezolanos viven fuera de su país. 

De ellos 2,4 vive en Latinoamérica y el Caribe, indicó la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) a través de  un comunicado.  

Para Useche su país va hacia el totalitarismo, una dictadura de “nuevo cuño”. Esta situación  se ha hecho más crítica  a partir de la reelección de Maduro, la cual considera “ilegal” y que ha ocasionado que  más venezolanos abandonen su país.
   
Los investigadores que ya estuvieron en Colombia, Ecuador y Perú destacan  que los primeros venezolanos que migraron tenían una formación universitaria y algunos ahorros. En cambio,  los que salieron en la última oleada son personas humildes y muchos no cuentan con una formación profesional, lo que dificulta que se les otorgue una residencia.  

Actualmente, Colombia tiene el mayor número de refugiados y migrantes venezolanos, más de un millón, seguido de Perú con medio millón, Ecuador, con más de 220 mil, Argentina con 130 mil, Chile con más de 100 mil y Brasil con 85 mil, según han informado   los organismos de la ONU. 

 El éxodo  de los ciudadanos venezolanos ha recorrido varios países. 
Foto:  AFP


 
En ese marco, el segundo objetivo del estudio es llamar la atención a autoridades, organizaciones no gubernamentales e internacionales, sociedad civil, entre otros, para que atiendan la crisis migratoria a partir de los derechos humanos. 

De esta forma,  surge la propuesta de crear el Protocolo Regional de Atención Integral Humanitaria al Migrante (PRAIHM), una estrategia regional de atención y solución a la actual crisis migratoria mediante el establecimiento de un canal humanitario.  

 El tercer objetivo, es organizar a los migrantes venezolanos porque  a partir de ellos se generará la  transformación en Venezuela, según afirman los investigadores.

 La ruta de los venezolanos

El viaje de los dos investigadores comenzó el 27 de diciembre de 2017, en todos los países que han visitado se quedaron alrededor de tres meses.  Hace aproximadamente un mes que llegaron a Bolivia para visitar las capitales de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija. 

Cuando terminen el recorrido y estén de regreso en Venezuela su intención es publicar un libro que se llamará Huellas en el Sur: el fenómeno de la migración venezolana desde la perspectiva de los agentes de cambio del siglo XXI.

La investigación cuenta con el apoyo de  la Universidad de Los Andes en Mérida,  Venezuela, que les proporcionó un aval académico por escrito,  documento que los investigadores presentan en cada punto fronterizo al que llegan.   

Useche y Linárez manifiestan que los Estados de la región pasaron de tener políticas que garantizaban los derechos humanos respecto a la migración a políticas securitistas en cuanto al control migratorio. Contrariamente a lo que se espera, esto no frenará la migración venezolana,  que según varios indicadores es cada vez mayor. 

 Según la OIM y los residentes venezolanos  en el país, el número de ciudadanos de Venezuela en Bolivia ha subido en los últimos tres años de 2.000 a 5.000.  

“Que los estados cierren las fronteras no va a generar que exista menos migración, lo que generará es que se haga en forma irregular porque la persona que viene migrando está buscando su supervivencia. Lo que se debe hacer  es generar un consenso regional porque de lo contrario esto será mucho peor”, concluye Useche. 

Linárez durante una entrevista a una migrante venezolana. 
Cortesía Huellas en el Sur

 Un protocolo para los migrantes

El  proyecto Huellas en el Sur ha creado el Protocolo Regional de Atención Integral Humanitaria al Migrante. Se trata de  “una estrategia regional de atención y solución a la actual crisis migratoria, que se presenta con la movilidad humana en masa de nacionales venezolanos por la región”, según detalla su presentación.

El protocolo propone que se declare el Canal Humanitario Panamericano sobre los aproximadamente 6.800 kilómetros de distancia, entre el cruce fronterizo San Antonio del Táchira, en Venezuela; La Parada, Norte de Santander, en Colombia; y Santiago de Chile. 

El canal  pasaría por Colombia, Ecuador, Perú y Chile, y contempla el establecimiento de puntos de acogida y atención integral humanitaria, que brinde información migratoria, atención en salud, servicios básicos, entre otros.

Los puntos se establecerían con aportes de la comunidad internacional, organismos competentes y los Estados involucrados.

 

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