Entrevistando al noveno pasajero

Este reportaje ganó el primer premio dentro del programa “La entrevista de mis sueños” de la Fundación Para el Periodismo.
sábado, 29 de diciembre de 2018 · 00:04

Mikaela  Cabrera, María Pacheco y  Rosmeri Suyo  / Sucre

“Una botellita de plástico se convirtió en mi más grande tesoro”. Al leer esta frase nos preguntamos inmediatamente quién podría valorar una botella de plástico tanto que en un momento se convierta en algo tan preciado. Hoy conoceremos a este hombre que aprendió a apreciar algo tan simple, conoceremos a Minor Vidal, el noveno pasajero del fatídico vuelo de Aerocon (septiembre de 2011).

 Minor Vidal no está presente frente a nosotros, pero gracias a la nueva tecnología y a la Universidad Pedagógica tuvimos la fortuna de entrevistarlo mediante una videoconferencia, era como si él estuviera presente.

Esta entrevista nos permitió conocer parte de su vida, sobre todo qué paso con él después de su accidente:

¿Por qué decidió viajar ese día y a qué parte? ¿Cuéntenos si tuvo un presentimiento antes del viaje?

  MV: Desde el año 2005 trabajaba en una empresa distribuidora de medicamentos; primero en Sucre, después en Beni. Una vez al mes, por lo menos, viajaba a Santa Cruz a reunirme con mis superiores e informar sobre mis actividades.

El martes 6 de septiembre, a las 9:00 comenzaron las reuniones. Dándome cuenta de que el tiempo estaba pasando rápidamente y que aún faltaban varios temas por tratar, llamé a la agencia de viajes con la que trabajábamos frecuentemente y solicité que posterguen mi vuelo para las dos de la tarde. Un par de horas después, supuse que aún íbamos a tardar y llamé nuevamente a la agencia para postergar mi viaje, por segunda vez, para las 15:00. Más tarde, por tercera vez y aún con trabajo pendiente, llamé a la agencia para recorrer mi horario al último vuelo de la tarde. La señorita que atendía en la agencia, me informó que ese último vuelo saldría a las 17:50. Reservé el espacio y continué trabajando.

En ningún momento tuve un mal presentimiento, sólo pensaba retornar a Trinidad, tenía muchas ganas de llegar, ver y abrazar a mi familia, quería que el tiempo pase rápido para estar con ellas, contarle a Mariela todo lo acontecido desde el día domingo, descansar en mi propia cama. Tres días de ausencia son suficientes para extrañar el hogar.

¿Qué sintió al saber que el avión estaba cayendo y qué pensaba ese momento?

MV: Todo sucedió de repente, nadie nos dijo qué estaba sucediendo; de repente, en lo que dura un parpadeo, ocurrió lo peor. Sin ningún aviso, alarma, tiempo de pensar o asustarme, sentí un impacto en el exterior del avión, un golpe muy fuerte y ruidoso que seguramente despertó a todos los pasajeros que dormían.

En ese instante vi pasar algo grande por la ventanilla, como un pedazo del ala, un enorme y plomizo trozo de metal. Al mismo tiempo se cortó la luz, quedamos en completa oscuridad mientras empezaba un caos total -se emociona al hablar-, mi cuerpo, como muñeco de marioneta, se sacudía violentamente por los movimientos sufriendo golpe tras golpe contra el asiento, contra la parte lateral de la nave, contra el respaldo de adelante, contra el techo, mientras escuchaba aterrado, ruidos y gritos enloquecedores que provenían de todo lado. 

 Todavía no tenía una idea clara de lo que estaba sucediendo, no me puse a pensar en la realidad de estar viviendo un accidente aéreo, podría ser un aterrizaje forzoso o una turbulencia fuerte, ojalá un mal sueño. Pero no era el instante preciso para analizar el presente, mi mente se limitaba a pensar en Dios, en querer hacerle entender, entre tanto barullo, que necesitaba volver a ver a mi familia, que me quedaban cosas por hacer y decir.

Minor Vidal  fue rescatado cuatro días después del accidente.
Foto: EFE

¿Qué es lo que le mantuvo con vida y qué hizo para sobrevivir?

MV: Lo que me mantuvo con vida es mantener la fe en Dios, mantener una actitud positiva en todo momento desde el choque, hasta el día que me rescataron, hasta en los procesos de recuperación, nunca perdí la fe, todo el tiempo andaba rezando, orando por mi salud. Una de mis motivaciones sobre todo era mi familia, tenía que seguir con vida porque quería ver a mi familia, a mis dos hijas y a mi esposa.

¿Cómo se sintió al ver que era el único sobreviviente? 

MV: Trataba de ser positivo, pero en breves instantes temía a la dura realidad, pensaba que la espera me estaba desesperando ¿Cómo podía ser que todavía no encontraban el avión accidentado? ¿Estarían buscando? ¿Sabrían que nos habíamos estrellado? Hablaba nuevamente a Dios y a la Virgen, pidiendo una vez más lo que, con tanta fe, había suplicado desde el principio... – “Que no me muera... que nos rescaten”. 

Estuve encerrado dentro del avión por 16 horas, recién a partir de esa visión, me di cuenta de la gravedad del asunto. Hasta esos momentos, atrapado dentro del avión, no me había imaginado cuán severo había sido el accidente, no me había percatado de que la nave había quedado descuartizada en mil pedazos -calla un instante-, fue ahí que recién me di cuenta de todo lo que había sucedido cuando logré salir. 

Es muy difícil de explicar lo que sentí, ese momento entré en shock no podía creer lo que estaba sucediendo, quedé paralizado sin moverme ni un pelo por lo menos unos tres minutos, ahí comencé a asimilar todo lo sucedido, al ver semejante accidente, todo lo que había pasado, los cuerpos regados por todo lado, me armé de valor porque caso contrario tal vez en este momento si hubiera tomado otra actitud, una actitud negativa, sin ganas de luchar, tal vez ahora no estaría aquí con ustedes. 

Muy pocas personas han sobrevivido a un accidente aéreo en el mundo, usted es uno de los afortunados ¿Por qué cree que esto pasó y qué se siente estar entre este número reducido?

MV: El único que te puede responder por qué y te puede dar la respuesta es el de arriba,  o sea me refiero a Dios. La verdad, nunca me he cuestionado esta pregunta, tampoco nunca me la he hecho, sí, varias veces me han preguntado por qué tú y los demás no, seguiré respondiendo lo mismo: “Sólo el de arriba sabe”, les puedo dar un montón de respuestas que pueden no ser las correctas, hasta puedo estar equivocado.

Al ser el único me siento muy bendecido ya que Dios me ha dado la oportunidad de seguir viviendo, de compartir con los amigos, con la familia, con todas las personas que me rodean. En ese sentido me siento muy feliz y valoro todo lo que me está rodeando, valoro más estar con la familia, con los amigos, las cosas materiales. Para mí, esta oportunidad que me ha dado Dios la aprovecho al máximo. 

A partir de ese momento ¿cómo cambió su vida? 

MV: En realidad, yo sigo siendo la misma persona de antes, no es que he cambiado. Lo que sí he aprendido es a no perder el tiempo con problemas que no tienen sentido, considero que hay personas que tienen peores problemas que los míos, no hago que el inconveniente forme parte de mí, más bien al contrario, las cosas las tomo con calma, las resuelvo con tranquilidad sin que me pueda afectar a mi estado de ánimo ni tampoco afecten a mi familia; además, ahora con mi familia somos más unidos que antes, disfrutamos de nuestra compañía al máximo.

Por otra parte, aprendí a valorar todo lo que nos rodea sin importar el tamaño o el valor que tenga, todo, absolutamente todo en esta tierra tiene sentido, y las cosas más pequeñas tienen que ser tomadas en consideración, nunca en mi vida valoré tanto algunas cosas, como lo hice en ese momento. Todo lo que encontraba, por más pequeño que fuera, era de un valor incalculable, primordial para mi existencia. 

Al comprobar que cerca del avión no había agua, una botellita de plástico se convirtió en mi más grande tesoro, en la que iba reuniendo mi propia orina, para calmar mi sed.

La entrevista  a Minor Vidal desde Sucre.

¿Cómo se imagina su vida si no le hubiera ocurrido este accidente?

MV: ¡ Uyyy! -nos responde emocionado-. Buena pregunta, nunca me la habían hecho, la verdad no sabría decirte qué hubiera pasado, es difícil de poderte explicar y responder, tal vez seguiría siendo el mismo, no como ahora. 

Lamentablemente todos los bolivianos, y me incluyo, tenemos que ser honestos, nos tiene que pasar algo malo para que recién podamos darnos cuenta de muchas cosas y valorar lo que tenemos, no es que antes no valoraba las cosas, pero el accidente me ha servido mucho para ver la vida de diferente manera. Ahora, si no hubiera existido, no sé qué hubiera pasado, bueno tal vez seguiría viviendo en Trinidad junto a mi familia.

¿Qué es lo que hace ahora y que antes del accidente no era capaz de hacer? ¿Por qué cambió todo?

MV: Mira, disfruto más la vida y la valoro, no hago las cosas por hacerlas, me he vuelto más analítico, no hago que las cosas me afecten, me refiero a los problemas, a las cosas negativas.

Por ejemplo, gracias al accidente, ahora doy charlas de motivación y de superación personal, cosas que antes no hacía. Trato de hacer entender a la gente las veces que hemos perdido la fe y la esperanza al vernos en situaciones problemáticas difíciles de resolver, situaciones que muchas veces quitan las ganas de seguir adelante y hasta la voluntad de vivir, siempre esperamos que alguien nos ayude a resolver nuestros problemas porque no encontramos una  solución, pero con lo que me sucedió quiero demostrarles que cualquier problema se puede solucionar.

En el momento más oscuro, surge siempre una luz que nos ayuda a motivarnos, sin esperar algo a cambio. Les enseño a hacer las cosas sin que alguien nos diga qué es lo que tenemos que hacer. Trato que la gente vea la vida de diferente manera, desde una perspectiva diferente, siendo más positivo.

¿Podría darnos algunos consejos para sobrevivir en caso de que un día nosotros podríamos pasar por lo mismo que usted pasó?

MV: Bueno, primero no quisiera que pasen lo mismo que yo viví ¿Cuál sería mi consejo? antes que nada no esperen que les pase algo malo para que se den cuenta que están tomando el camino incorrecto y ante cualquier problema o accidente tomen las cosas con calma, algo muy importante en la vida para sobrevivir son tres cosas fundamentales: 

Primero, la actitud. Tener una actitud positiva, eso les ayudará muchísimo, podemos tener los problemas más grandes, pero mucho depende de la actitud que tomamos.

Segundo, tomen buenas decisiones. Si tú analizas bien desde que te levantas hasta que te duermes siempre estás tomando decisiones de cómo te vas a vestir, qué es lo que tienes que hacer, estás pensando siempre en todo lo que te va a esperar, entonces toma el camino correcto y eso va acompañado con las decisiones.

Por último, algo muy importante, nunca perder la fe en Dios. Él siempre te acompaña, te lo dice una persona que ha sentido su presencia en esos momentos cuando más lo necesitaba y obviamente me ha ayudado a seguir adelante y estar vivo.

¿Se ha planteado desde entonces otra filosofía de vida?

MV: (Piensa unos segundos) Nadie sabe lo que va a pasar en el próximo minuto, pero aun así las personas van hacia adelante porque confían, porque tienen fe, es preferible arriesgar y equivocarse que quedarse quieto y no hacer nada por miedo al error.

Por último, no hay que olvidar que a un hombre se le puede quitar todo excepto una cosa: la de elegir su actitud frente a cualquier circunstancia dada, la de elegir su camino.

¿Nos puede contar un poco de su libro El noveno pasajero?

Después de seis años, junto a mi esposa hemos terminado el libro. Por primera vez contamos todo lo sucedido. No sólo están detalladas las vivencias que yo he tenido en esos cuatro días perdido en la selva, sino también cuenta la que pasó mi esposa en este tiempo. 

A un principio no se sabía nada del avión, había muchas especulaciones, se decía incluso que habíamos sido secuestrados, que aterrizó en un lugar desconocido. Imagínate lo que pasaban mis familiares en ese momento al no saber lo que me estaba pasando. En el libro relatamos todo lo que vivimos no sólo yo, sino por el lado de mi esposa, mis hijas y mis familiares, desde el momento en que subí al avión hasta el momento en que fui rescatado. 

En la selva no me alimenté con nada y eso también explico en el libro. Todos piensan que en la jungla o en el monte en plena

Amazonia puedes encontrar todo, desde agua hasta alimentos; pero yo te digo si tú  no eres del lugar y  no conoces, puedes estar alimentándote con cualquier cosa que te haga daño. En esos cuatro días, desde el día del accidente hasta el día que me han rescatado,  no me alimenté de nada y por eso te decía que ese botecito de agua que yo tenía era lo más valioso, porque ahí depositaba mi orina ya que tampoco encontraba agua. La gente que piensa que en la Amazonia hay todo para alimentarse, está muy equivocada.

 A partir de todo lo vivido ¿qué consejo daría a toda la gente?

MV: Tenemos que aprender a valorar lo que tenemos, no sólo me refiero a valorar las cosas, también a las personas, a tu compañera de  lado, las amistades; el día de mañana no sabes de quién vas a necesitar, entonces es importante apreciar no sólo las cosas materiales, incluso también a la gente que no te interesa ahora, el día de mañana a esa misma persona la podrías necesitar.

Recuerden disfrutar de la vida al máximo, disfruten de sus seres queridos y siempre tengan una actitud positiva. Te aseguro que si tú tienes una actitud positiva todos los obstáculos que se te presenten el día de mañana los vas a poder sobrellevar y te ayudará a cumplir tus metas, porque si tú tienes una actitud negativa obviamente nunca lograrás lo que  has planeado.

En todo el mundo anualmente los accidentes aéreos se dan en menos proporción que los accidentes terrestres, pero si ocurren resultan ser más fatales. Conocer a una persona que sobrevivió a un accidente de esta naturaleza, caer varios kilómetros de altura y lograr sobrevivir, es realmente increíble y realizar una entrevista a un sobreviviente como lo es Minor Vidal es todo un privilegio, tenerlo frente a frente, a pesar de que él está en La Paz y nosotros en Sucre, fue un gusto enorme. Gracias a él pudimos entender que la vida es maravillosa y que debemos apreciarla a pesar de todas las dificultades que se nos presenten.

Las autoras de esta entrevista estudian en el colegio Gastón Vilar Casso “B” de Sucre. Su profesora Marisabel Bellido fue la tutora de las ganadoras.

 

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