Ricardo Amaru Lucana, un médico boliviano especialista en genética

Tiene cuatro genes patentados en Estados Unidos. Con su equipo de la Unidad de Biología Celular de la UMSA realiza importantes aportes en el estudio de enfermedades como la leucemia o la poliglobulia.
martes, 06 de febrero de 2018 · 00:04

Gonzalo Díaz  / La Paz 


En diciembre se presentó en Estados Unidos una investigación sobre los genes que intervienen en la adaptación de los seres humanos a la vida en la altura sobre el nivel del mar. Este estudio, que analizó los casos concretos de los tibetanos y los aymaras, fue parte de las exposiciones de la 59º Reunión de la Sociedad Americana de Hematología, que se organizó en Atlanta, Georgia.


La investigación fue el resultado de un trabajo conjunto de especialistas de universidades estadounidenses y la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). El docente investigador de la Facultad de Medicina de esta casa de estudios superiores  Ricardo Amaru Lucana fue el responsable para la investigación en los Andes de Bolivia. “Son trabajos hechos de forma conjunta con la Universidad de Utah encabezada por el profesor Josef Prchal”, explicó al aclarar que la investigación inició hace casi 20 años.

Fotos: Ricardo Amaru / Gonzalo Díaz


Evolución


De acuerdo a Amaru, los tibetanos -que viven en la altura hace 44.000 años- ya se adaptaron a vivir a 4.000 metros de altura. En cambio los habitantes de los Andes -que llegaron hace 14.000 años- aún lo están haciendo. Esto se sabe gracias a estudios en los cuales los investigadores identificaron a los genes responsables de la adaptación.


“Por decir, hay 10 genes que están comprometidos en esta adaptación. Los del Tibet ya se adaptaron con la mutación de los 10 genes y nosotros vamos por los cuatro o cinco, pero son los mismos genes”, afirmó. “Probablemente, de aquí a unos cuantos miles de años en La Paz ya no habrá poliglobúlicos, todos nos adaptaremos, es una evolución”.


Amaru también explicó que además de la sangre, el corazón también necesita adaptarse a la altura.

“Vemos que hay tres genes que intervienen en la adaptación del corazón. Esto también  es un aporte de este grupo”, afirmó al referirse a su equipo de la Unidad de Biología Celular Italo - Boliviana. “Estos aportes han permitido que la Facultad de Medicina de la UMSA esté en un nivel internacional importante”, destacó.


Primeros aportes


Amaru  se especializó en Oncohematología y Biología Molecular en la Universidad de Milán, Italia.

Ahora es docente investigador en la Facultad de Medicina y la Unidad de Biología Celular Italo – Boliviano de la UMSA, donde se graduó como médico.


Sus primeros aportes a la comunidad científica mundial los realizó cuando cursaba su especialidad en Biología Molecular. “He formado parte de la clonación de dos genes y posteriormente he dirigido la clonación de otros dos genes. En este momento yo tengo cuatro patentes de cuatro genes que estén en el Banco de Genes de Estados Unidos”, recordó.


Los genes patentados están relacionados con las leucemias. “En realidad, la leucemia es la falla de un gen. Falla un gen y viene la leucemia”, afirmó el especialista. A partir de estos estudios, en Europa  hace poco más de 20 años se empezó a desarrollar una nueva técnica para el tratamiento de la enfermedad.


Momento histórico


Amaru fue parte de aquellas primeras experiencias. “Tuve la fortuna de formar parte de uno de los primeros grupos que empezó con los trasplantes de médula ósea en el mundo, junto con el profesor A. Rambaldi”, contó. “Fue un momento histórico porque los trasplantes (ahora) ya se hacen con células madre de la sangre periférica”.


A partir de estos logros, Amaru empezó a ser conocido en el ambiente científico internacional. Y al retornar a Bolivia fue parte de la fundación de un laboratorio especializado en el diagnóstico de leucemias: la Unidad de Biología Celular Italo – Boliviano.


“En Bolivia iniciamos hace 20 años un laboratorio que empezó a diagnosticar leucemias de modo gratuito para todos los niños bolivianos y de forma simbólica para los adultos”, contó. “Es un proyecto que va mejorando cada año hasta llegar a niveles realmente importantes. Hoy diagnosticamos las leucemias como se diagnostican en Europa o en Estados Unidos, exactamente con la misma tecnología”.


La constitución y funcionamiento de esta unidad especializada fue posible gracias al apoyo de la Cooperación Italiana. “Hoy sabemos que hay 100 tipos de leucemia y en este laboratorio es posible diagnosticarlos”, afirmó.


En esta unidad especializada  se han hecho importantes aportes a la comunidad, como una primera documentación de las leucemias desde un enfoque epidemiológico. “Describimos cómo son las leucemias en Bolivia, donde están y qué tipos hay”.


Otro aporte está relacionado con un medicamento para el tratamiento de un tipo de leucemia que se descubrió hace al menos 15 años.  Se probó en todo el mundo y, precisamente, en la unidad tuvieron la responsabilidad de hacer las pruebas para Bolivia.


La Unidad de Biología Molecular también es parte de un programa de la Max Foundation -que tiene su sede en Estados Unidos y su agencia para Latinoamérica en Argentina- para la administración del medicamento en el país. “Nosotros tenemos más o menos 300 pacientes en Bolivia que reciben en forma gratuita este medicamento, es otro aporte de la UMSA a su comunidad”.


Eritrocitosis


Como se vio al principio, otro de los campos de investigación de Amaru es la eritrocitosis, llamada comúnmente poliglobulia. En este campo de investigación el país puede competir con otros debido a la ubicación geográfica de sus grandes ciudades occidentales, como La Paz y El Alto. 


“La Paz y El Alto son las únicas ciudades en el mundo con más de dos millones de habitantes donde podemos estudiar. Sí podemos ser protagonistas a nivel internacional”, afirmó.


Precisamente, Amaru y su grupo de investigación describieron el mecanismo de la eritrocitosis patológica de la altura. Con este estudio, la UMSA y el país se pusieron a la vanguardia de otras instituciones de la región, pues en Perú, Ecuador y Colombia también se investiga sobre la poliglobulia.


Por estos y otros aportes, Amaru en 2015 fue reconocido por la UMSA como docente destacado. Ese mismo año recibió la Medalla de Prócer Pedro Domingo Murillo en el Grado de Honor Cívico, conferido por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz.


Sin embargo, Amaru siempre destaca el trabajo de su equipo. “Son las manos bolivianas que trabajan, son las manos bolivianas que investigan. Yo creo que son aportes importantísimos de Bolivia a la comunidad científica internacional”, concluyó.

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