Crean un área para el manejo y protección de la vicuña en Villazón
El 25% de la superficie del municipio potosino fue declarada como un área natural de manejo integrado para el resguardo de los camélidos silvestres y la preservación de su hábitat.
Alejandra Pau / La Paz
Las extensas praderas del municipio de Villazón, que se extienden más allá de las fronteras, significan mucho más que un paisaje digno de ser admirado. En sus praderas habita una especie que hace poco más de medio siglo estuvo al borde de la extinción, la vicuña.
Hace dos meses el 25% de la superficie de este municipio potosino se convirtió en un área protegida de manejo integrado que promoverá la conservación de su hábitat, la protección de la vicuña y otras especies, según información del proyecto Biocultura y Cambio Climático.
El Área Natural de Manejo Integrado Municipal Pampa Tholar de las Vicuñas fue creada el 8 de marzo de este año a través de una ley municipal. Se trata de una unidad de conservación subnacional que comprende dos polígonos el cantón Sacarí (oeste) y los cantones de Sococha y Salitre (este).
Su creación fue una demanda de la población gestionada por la Asociación Regional de Comunidades Manejadoras de Vicuñas Villazón.
La presidenta de la asociación, Sandra Mamani Ramos, manifiesta que el 2014 retomaron la idea de demandar la declaratoria como área protegida con el objetivo de conservar la flora y fauna silvestre, los recursos hídricos y las praderas nativas de Villazón.
Este objetivo debe ir de la mano con acciones que mejoren la calidad de vida de sus pobladores a través del aprovechamiento sostenible de la fibra de vicuña.
A ello se suma la necesidad de un plan de manejo que establezca herramientas para enfrentar los efectos del cambio climático como la sequía, pero que además determine ciertos límites que protejan el área de otras actividades, una necesidad que se ha evidenciado en la comunidad de Yanalpa.
“En realidad (en esa zona) estamos siendo invadidos por las llamadas cooperativas, que son las proveedoras de semilla de papa a nivel nacional. Entonces, están ampliando su frontera agrícola sin planificación y después de dos o tres años esas tierras quedan infértiles, ni siquiera brotan los pastos naturales, los grandes campos se quedan pelados”, explica, Mamani.
En esos grandes campos que están dentro del área de manejo, que abarca una extensión total de 58.480 hectáreas, habitan alrededor de 11.000 vicuñas, según el censo 2017 realizado entre la asociación y el municipio de Villazón.
No obstante, la conservación y recuperación de su hábitat busca proteger a otros animales silvestres como el suri, el quirquincho y el cóndor, especies amenazadas que habitan esas praderas.
El especialista en conservación del proyecto Biocultura y Cambio Climático, Xavier Claros Roncal, destaca que al ser una iniciativa local, son los mismos habitantes del área quienes tienen la motivación para cuidar y vigilar ese territorio, que tiene características muy particulares.
“Probablemente, las personas identifican a Villazón como un lugar de paso con la Argentina, pero tiene otros atractivos culturales, paisajísticos, arqueológicos (...). Es una localidad que ha tenido mucho éxito con el manejo de llamas. Los manejadores han ganado varios concursos nacionales por la calidad de sus ejemplares”, destaca Claros.

En siguiente paso será consolidar los instrumentos de gestión que garanticen la sostenibilidad ambiental, social y económica del área; sin dejar de lado la reducción de las amenazas y presiones, entre ellas la caza ilegal.
La aprobación de la ley edil para la creación del área de manejo integrado se realizó con el apoyo del proyecto Biocultura y Cambio Climático, por medio de su socio ejecutor que es la organización sin fines de lucro Prometa. Todo ello con el financiamiento de la Cooperación Suiza en Bolivia.
Vida silvestre y “chaku”
La agricultura y la ganadería de camélidos son las principales actividades que generan recursos económicos en las comunidades del municipio de Villazón.
Una vez al año, las vicuñas son capturadas vivas para realizar la esquila y posteriormente son dejadas en libertad. Esta práctica comunitaria se conoce como “chaku”.
En el área de manejo, esta actividad ocupa a 130 familias, de nueve localidades, que integran la Asociación Regional de Comunidades Manejadoras de Vicuñas Villazón, entidad que trabaja desde 2007.
El 2016, los asociados ganaron 355 dólares por kilogramo de fibra de vicuña. En tanto, la venta de 2017 aún no se ha concretado y no hay indicio de que se haga efectiva, debido a que continúan los trámites de los permisos.
El cliente más importante de la asociación durante la última década ha sido la empresa textil italiana Loro Piana y, en algunas ocasiones, la industria argentina Pelama Chubut, que hacía de intermediaria.
Mamani sostiene que los compradores piden que la esquila de la vicuña se realice en forma mecánica, pero en el área no cuentan con personal calificado ni fondos para adquirir el equipo que les permita tecnificar esta práctica. La esquila continúa siendo manual.
El 2016, los manejadores obtuvieron 150 kilogramos de fibra de vicuña, lo que significó un descenso importante en comparación al 2015, cuando se logró 500 kilogramos.
En cuanto al 2017, se obtuvo alrededor de 350 kilogramos, una mejora en comparación al 2016, cuando la sequía afectó a las pasturas y, por ende, a la alimentación de estos camélidos.
Se estima que en los últimos años la población conjunta de vicuñas ha llegado a los 500 mil individuos en Perú, Argentina, Bolivia, Chile y Ecuador.
Para Claros, las actividades como el manejo de camélidos son elementos articuladores de este municipio. A través de ellos se puede trabajar en forma integral con la cultura, los saberes ancestrales y la conservación del hábitat, que como concluye Mamani, es la casa de las vicuñas como la suya propia.
Datos y manejo
- Normativa La Ley de Medio Ambiente 1333 señala en si artículo 11, “El que (...) comercialice el producto de la cacería, tenencia, acopio, transporte de especies animales y vegetales, o de sus derivados sin autorización o que estén declaradas en veda o reserva, poniendo en riesgo de extinción a las mismas, sufrirá la pena de privación de libertad de hasta dos años”.
- Programa La conservación de la vicuña se realiza bajo el Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable de la Vicuña. Al presente, sus poblaciones se encuentran en tres grandes tipos de áreas: protegidas, con aprovechamiento y sin manejo alguno.
- Mercado negro En abril de este año una investigación de Página Siete reveló que existen cinco mercados ilegales que trafican con la fibra de vicuña en la ciudad de El Alto. Los comerciantes realizan la venta en las ferias de Puente Vela, San Luis, 16 de Julio, Alto Lima y plaza La Paz. Esa mercancía proviene de la caza furtiva.
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