La mermelada Amazonas, la dulce idea de Genoveva para enfrentar el desempleo

Junto con su esposo, la emprendedora regresó al pueblo donde nació y ahí comenzó a elaborar mermeladas que ahora están en todos los mercados de Bolivia.
sábado, 30 de junio de 2018 · 00:04

Verónica Zapana S. /  La Paz

 Hace 16 años, Genoveva Calle y su esposo se quedaron sin trabajo. Ambos tenían su hogar y a sus hijos, que entonces eran  muy pequeños. Su necesidad de generar dinero era imperante. La situación  era tan  preocupante,  que llevó  a  la pareja a tomar la decisión de   retornar al pueblo donde ambos nacieron: Quiliwaya, ubicado en   el municipio de Palca, a los pies del nevado  Illimani.

El regreso no era simple. Lo primero que tenían que hacer era recuperar los terrenos que Genoveva había heredado de su padre. Lo siguiente -tenían pensado- era  comenzar a cultivar  algún producto que les ayudara a sostener a su familia.

Genoveva Calle  muestra las mermeladas  de durazno que produce en Quiliwaya, municipio de Palca, en La Paz.

 Llegaron a Quiliwaya y ya instalados notaron que  en medio del clima cálido que envolvía al pueblo  las huertas florecían  con árboles cargados de diferentes tipos de frutas. La idea se les ocurrió de inmediato: hacer mermelada. El marido de Genoveva contaba con los conocimientos para   emprender el negocio, los había aprendido en un instituto.

“Como mi esposo aprendió a hacer yogur, manjares y mermelada en un instituto, nos animamos a iniciar este negocio. Nos ha costado bastante ponerlo de pie”, expresa Genoveva mientras recuerda los inicios de su emprendimiento familiar.

Como es de imaginarse,  la producción del dulce comenzó de forma casera y en cantidades pequeñas.  

“A la semana hacíamos cinco kilos”, cuenta la mujer , pero  inmediatamente se llena de  orgullo y dice que ahora cada semana pueden elaborar hasta   150 kilos  de mermelada Amazonas, como bautizó a su emprendimiento, que se ha convertido en el orgullo de Quiliwaya.

“Ahora ya hacemos entre 100 y 150 kilos”, añade la emprendedora que ya se convirtió en una empresaria por el nivel que alcanzó la idea que puso en práctica con su esposo.

Genoveva produce ahora  también peramotas para elaborar papillas para bebés.

 

En los mercados de Bolivia

La empresa de Genoveva ya  tiene 16 años y salió de  los límites de Quiliwaya, primero, para llegar     hasta los mercados de la ciudad de La Paz y luego a los  de  otros departamentos de Bolivia para competir con otras marcas de mermeladas y posicionarse.

Las mermeladas Amazonas llegaron ya a las ciudades de  El Alto, Oruro, Potosí, desde donde son distribuidas a Tarija, Sucre, Cochabamba y Santa Cruz.

En el caso de la sede de Gobierno, señala que su dulce está en  los mercados más grandes de la ciudad, como la Garcilaso de la Vega,  Rodríguez,  Antonio Gallardo y El Tejar, entre otros.

Diversificar el negocio

La emprendedora asegura  que el lugar que hoy ocupa su empresa es  resultado sólo de  un gran esfuerzo. 

Remarca que sus mermeladas  son totalmente  legales y  cuentan con registro sanitario.

Las mermeladas Amazonas  llegan  prácticamente a todos los mercados de Bolivia.

 “La empresa ya se ha industrializado”, dice. Añade  que ahora ofertan mermeladas  de diferentes sabores:  durazno, frutilla y otros. El último sabor  que sacaron al mercado es un combinado  de quinua, manzana y frutilla.

Cuenta que en el afán de fortalecer su  empresa, junto con  su  esposo, en sus tierras, implementaron un huerto en el que plantaron duraznos y peramotas. Con la primera fruta piensan seguir elaborando mermelada;  con la segunda, la peramota, ya tienen otros planes: hacer  papillas para los bebés. 

“Es un nuevo proyecto que estamos pensando implementar”, dice orgullosa la empresaria.

De Quiliwaya y alrededores

Genoveva Calle afirma orgullosa  que todos sus  productos son elaborados a base de las  frutas que se producen en el lugar donde nació y en comunidades aledañas.  “Tenemos proveedores que nos traen manzanas de Qotaña, una población cercana a Quiliwaya”, precisa.

Quiliwaya es uno de los poblados que se extienden a los pies del nevado Illimani, en Palca. Está a dos horas y media de la ciudad de La Paz. Es una región, según sus oriundos,  casi abandonada, ya que los caminos están en muy mal estado y, lamentablemente, “las autoridades no hacen nada para incentivar su producción”.

Afirman que muchas veces los vecinos se quedan con toda su producción en  buses que se quedan  plantados en media carretera  como consecuencia del derrumbe de algún cerro, lo que  provoca grandes pérdidas.

Falta de agua para riego y salud

Justo Fernández, poblador de   Quiliwaya,  señala que la tierra de  su pueblo es apta para la producción de frutas como la pera, manzana, durazno y ciruelo. 

Añade que también tienen la capacidad de cultivar una gran variedad de  legumbres y choclo. Sin embargo, una de sus grandes limitantes es la provisión de agua, sobre todo para riego.

“No tenemos agua suficiente para riego. A partir de junio se pierde el agua y subimos hasta el pie del Illimani, para eso debemos caminar toda la noche”, relata Justo Fernández.

El comunario añade que la región realiza los máximos esfuerzos   para resolver sus necesidades. Recuerda que  ni siquiera contaban con  un plano de su territorio, que fue él quien,  en 1970,  dibujó su población  y llevó su trazo a las autoridades en la ciudad de La Paz para que lo  aprobaran y así, al mismo tiempo, sus propiedades.

Palca, el municipio  donde se encuentra Quiliwaya.

 Pero Quiliwaya no se detiene en el crecimiento de población. De las 60 familias que tenía ahora cuenta con más de 300, que lamentablemente no cuentan con los servicios de salud necesarios, dice Justo Fernández.

 “Lamentablemente no hay personal de salud. Tenemos un odontólogo y un médico, pero no atienden todos los días”, lamenta Justo.

En el tema de educación, Quiliwaya tiene un mayor crecimiento en relación  con  las poblaciones que la rodean.   Justo Fernández señala que la muestra es que desde las  comunidades cercanas se envía  a niños y jóvenes para continuar  el nivel secundario.

 

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