Los cafetaleros que se convirtieron en guardianes de aves

Siete comunidades de Teoponte, norte de La Paz, cultivan café con certificación orgánica en sistemas agroforestales que protegen alrededor de 200 especies de aves migratorias y endémicas.
sábado, 07 de julio de 2018 · 00:04

 Alejandra Pau / Teoponte
 

En Chuchuca, Teoponte, los rayos de sol se filtran a través  de las hojas de árboles altísimos y llegan hasta las plantas de café,  cuyos frutos rojos  anuncian la época de cosecha.  Desde las ramas,  cantos y llamados diversos      delatan la presencia de los seres humanos,   estos cafetales son el refugio  de alrededor de  200 especies de aves. 

Eco de las Aves es el único café boliviano que cuenta con la certificación Bird Friendly, amigable con las aves en español. El pilar fundamental de su existencia está conformado por    34 socios de siete comunidades que integran la   Asociación de Productores de Café Ecológico Regional Larecaja (APCERL), fundada el 2001. 

“Mi esposo y yo producimos (las variedades) catuaí y catimor. Ser productores de café en cultivos donde también habitan las aves es como cuidar a un niño desde que las plantamos. (…) Las aves no afectan las plantas, están silbando, cantando, algunas tienen pichones y también hay monos. Algunos comen las guindas de café, pero no es  mucho”, explica la productora  Emilia Cruz.

Foto:Carlos Landívar / WCS

La cafetalera no recuerda bien desde hace cuántos años su familia  vive en la región, a la que llegó desde la provincia Sajama, en Oruro, en busca de un mejor futuro,   sólo recuerda que su hijo mayor era bebé y ahora es egresado de Agronomía. 

 Tiene cinco hijos, y una de sus hijas, Ana María Condori,   se convirtió en  barista y  se especializó en Colombia. Ella junto a dos compañeras tuestan el café que sus padres y miembros de APCERL  producen para su venta en el mercado interno. 

Cruz cuenta que toda la vida de su familia se construye alrededor del café que cultivan en la zona sur de influencia  del Parque Nacional Madidi, el área protegida que alberga la  mayor biodiversidad del planeta.          

El sello Bird Friendly fue  otorgado por el Centro Smithsoniano de Aves Migratorias y obtenido por las gestiones de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS). Junto a este sello, cuentan con una  certificación orgánica y de comercio justo.

 Adaptarse para conservar

 Hasta finales del año pasado un conteo de aves determinó 173 especies, cifra superior a las 160 inicialmente identificadas; pero la cifra sigue en ascenso y se estima que llegan a ser  alrededor de 200.

 Se estima que al menos seis son  endémicas y otras son migratorias, que llegan a Teoponte de países como Canadá. Entre ellas existen algunas  que son consideradas vulnerables. 

    Que los cafetales sean un refugio para aves de importancia internacional  ha implicado un cambio en las formas tradicionales de cultivo que tenían los productores. Actividades como el chaqueo dejaron  de ser una opción.  
 

Para preservar la vida silvestre de las aves y otros animales realizan el  “raleo” de sombra,  se utilizan fertilizantes y controladores de plagas orgánicos, hechos muchas veces  de otras plantas. 

“Todo cambio es difícil al principio, pero después día a día nos hemos adaptado. Como nosotros, ellos son seres (vivos) que conviven aquí en los cafetales”, dice el productor Benito Kea, que también tiene una hija barista especializada en Colombia.

 Kea cuenta que al menos existen tres especies de monos que frecuentan la zona, ellos y algunas especies de aves están empezando a alimentarse de las guindas del café, que tienen un mucilago muy dulce.

  “Los loros, los tucanes y otras aves vienen y se quedan aquí, algunas comen (las guindas), por eso no podemos demorarnos mucho en cosechar”, comenta bromeando.  

 La transición para convertir  los cafetales  en un refugio para las aves comenzó en 2009. La WCS empezó a trabajar con los productores de Teoponte que habitan en  un área de amortiguamiento del Madidi  con la finalidad de que  exista  menor presión para  ingresar al  parque nacional.

Este  café  forma parte de los proyectos productivos en áreas protegidas que están enmarcados dentro de instrumentos de gestión territorial.

Resiliencia e innovación    

El 2014 y 2015 hubo un ataque de la plaga llamada roya y su producción disminuyó  en un 90%.

  “Hemos tenido que cultivar otros productos como el arroz y solamente para que nos alcance para sobrevivir en los años de la plaga. (…) Ahora nos toca levantarnos nuevamente y producir más en las hectáreas,  como mínimo necesitamos cuatro hectáreas para vivir”, comenta Cruz.

Actualmente se producen entre 13 y 16 quintales de café por hectárea que se obtienen gracias  a la implementación de  sistemas agroforestales, con cultivos diversificados y sostenibles. Las variedades implementadas provienen de Colombia y Brasil. 

Para el presidente de APCERL, Fernando Hilaquita, aunque ha costado recuperarse de la roya y otras enfermedades que atacaron los cafetales, optar por la producción orgánica en lugar de la tradicional les ha significado una mejora en su calidad de vida. 

  “Antes vendíamos al mercado local y a los intermediarios,  ellos ponían su precio. De esa manera hemos optado agruparnos como organización. Y el primer logro que hemos obtenido (con la producción orgánica) es el sello de amigable con las aves”, destaca Hilaquita.

Para los miembros de APCERL que     las hijas de los productores de la zona, Ana María Condori Cruz y Dayana Kea Alanoca,  se hayan convertido en baristas es motivo de orgullo. 

    Junto a otra joven barista hija de cafetaleros cruceños,   Sandra Alcón Muñoz, están innovando   en las formas de realizar café.

Cóndor  amazónico. 
Foto:Xavier Condori Cruz / WCS

 Una de sus creaciones es un frapé (café con hielo cubierto de espuma) que incorpora frutas como el maracuyá y cítricos para obtener una bebida  muy tropical y refrescante.        
 
     
A los productores, les gustaría establecer una ruta del café en la que se hagan recorridos para conocer los cultivos, pero además para observar aves tan emblemáticas como el cóndor amazónico.  

“Creo que como familia y productores  nos sentimos orgullosos porque nos hemos esforzado porque nuestros hijos estudien. (…) Ahora cada quien hace lo suyo, pero todo ha sido sustentado con el fruto de nuestro trabajo en la tierra. Para eso cultivamos café para que estén mejor que nosotros”, concluye Cruz.

Sobre  el café 

  • Mercado El café Eco de las Aves fue presentado al mercado interno en 2016 y se encuentra en diferentes tiendas como La Huerta y Mink’a. 
  • En las redes Para saber más sobre el café  se puede ingresar a la página de Facebook de la Asociación de Productores de Café Ecológico Regional Larecaja, que figura con el nombre de: APCERL.
  •  El proyecto  El proyecto es apoyado por la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre  (WCS) y por  el Fondo de Apoyo a la Sociedad Civil de Dinamarca. 
  • 2017  El año pasado, la producción de APCERL   llegó a   34 toneladas de café,  cantidad  lograda después de la recuperación de las plagas que atacaron los cultivos.

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