Europa y sus ríos eternos... y vivos

Pese a siglos, estos afluentes se muestran vivos y corren atravesando ciudades que cuentan la historia del mundo.
miércoles, 12 de septiembre de 2018 · 00:04

Texto Isabel Mercado/ Fotografías Gabriela Patiño / Página Siete

El agua viva, la que fluye en los ríos, es consustancial a la belleza de las ciudades. Gran parte de las ciudades más famosas y bellas del mundo se erigen en torno a ellos, en sus costas. Así, ciudad y río forman una alianza que determina la trascendencia de ambos.

El Moldava, en Praga, República Checa.

Pero, ¿qué sucede cuando ese río y esas aguas empiezan a morir o languidecer por el descuido o la desidia de los propios ciudadanos?

Al morir un río, muere una parte de la ciudad. Y se nota. Mientras que cuando un río reverdece la ciudad, a sus orillas, también lo hace.

Reno, Konstanz, Alemania.

¿Qué sería París sin el Sena?, ¿o Praga sin el Moldavia? En sus riberas se posa una ciudad que no podría ser apreciada ni disfrutada de la misma forma sin la posibilidad de navegarlos y contemplarlos.

Pero, ¿cómo han pasado estos ríos a través de los siglos para permanecer hasta hoy vigorosos y vitales? Mientras en países como Bolivia los afluentes de las ciudades languidecen y hasta desaparecen por efecto de la contaminación, el avasallamiento de sus riberas por construcciones y por efecto del crecimiento de las urbes; en otras latitudes se lucha y se invierten recursos para su conservación.

El Reno desde otro ángulo.

El famoso río Sena, por ejemplo, fue objeto de varias limpiezas. Un dragado en los años 60 eliminó en su mayor parte los macareos del río u olas de marea, conocidas como le mascaret.

Muchos otros torrentes han sido objeto de estas limpiezas que tienen por objeto liberarlos de basuras y sedimentos. Con todo, diversos especialistas rechazan estos dragados como forma de mantener la salud de un afluente, pues sostienen que los desechos vegetales (incluida la basura) son parte de su dinámica elemental, y que lo esencial es dejar al río el suficiente espacio para su fluir natural, incluyendo posibles desbordes. En otras palabras, respetar el río y sus riberas, y no invadirlo ni asfixiarlo, sería la premisa.

Río Adige, en Verona, Italia.

Los ríos son fuente importante de provisión de agua para riego y son esenciales para la oxigenación del aire que se respira, por ello resulta curioso ver cómo en Bolivia las principales ciudades han optado por hacer morir a sus corrientes: Santa Cruz a su Piraí, Cochabamba a su río Rocha y La Paz a su Choqueyapu.

En Santa Cruz, la urbanización se ha asentado ya no a las orillas del Piraí, sino sobre el mismo, haciéndolo retroceder sin clemencia.

El Danubio, atravesando Budapest, Hungría.

La sequía de Cochabamba, además de la contaminación, ha hecho del río Rocha algo peor que un basurero, que despide olores fétidos y casi no tiene cauce.

La Paz ha optado por embovedar sus ríos, usarlos como basurales y, lo que es peor, verter en ellos sus restantes, convirtiéndolos en una gran alcantarilla en la que se depositan desechos industriales del sector comercial y los residuos domiciliarios de más de un millón de habitantes del área urbana.

El Danubio recorre al menos 10 países de Europa

En vez de permitir, como en el pasado, que los efectos de la contaminación desaparezcan con el natural fluir del río y su oxigenación, en La Paz se ha decidido enterrar al Choqueyapu y otros afluentes, convirtiéndolos en una bomba de tiempo y un factor de riesgo, pues las zonas que no están cubiertas despiden pestilencias, las aguas contienen elementos contaminantes que al ser usadas para el riego propagan diversas enfermedades.

Adige desemboca en el mar Adriático.

¿Es posible hacer algo? Un río -dicen los expertos- es un ser vivo y puede reciclarse y revitalizarse si se le da el espacio para vivir, para existir.

El río Neckar, que nace cerca de las fuentes del Danubio.

Existir, fluir: ese es el privilegio que atestiguan estas imágenes de los ríos más bellos de Europa, algo que se les ha quitado a nuestros ríos nativos.

El Neckar en la ciudad de Heidelberg, en Alemania.

54
1